Tabaco: un debate nada ingenuo

Posted on 18 enero, 2008. Filed under: Invitados | Etiquetas: , , |

Morelos Torres /  San Cristóbal de las Casas

La base del argumento de las leyes antitabaco en todo el mundo parte de cuatro principios:

a) El derecho de los no fumadores a respirar un aire libre de humo de tabaco.

b) El derecho de los no fumadores a preservar su salud, al evitar ser convertidos en fumadores pasivos.

c) El enorme costo que tiene que pagar la sociedad entera (no sólo los fumadores) por el tratamiento de enfermedades provocadas por el cigarrillo en los centros de salud del gobierno.

d) La relación científicamente probada entre el consumo de tabaco y numerosas enfermedades mortales. Con esto último se pretende disuadir el consumo de tabaco, que en diversos países ha tenido un considerable aumento, sobre todo en el rango de la población ubicada entre los 14 y los 20 años.

Ahora bien, la aprobación de las leyes antitabaco no ha sido sencilla. En realidad los legisladores no han tenido que combatir contra ciudadanos que defienden su derecho a fumar, sino contra poderosísimas compañías tabacaleras que han intervenido en numerosas ocasiones, por medio de amenazas y sobornos, en las decisiones jurídicas y políticas. Esto ya ha sido denunciado en numerosas ocasiones. ¿Quieren ver una película basada en hechos reales, titulada El Informante (The Insider), protagonizada por Russell Crowe y Al Pacino?

En México, un diputado denunció que las grandes tabacaleras habían sobornado a un buen grupo de legisladores cuando se revisaba el tema. Así que la discusión sobre el tema del cigarrillo no puede ser ingenua. Tras la posición legítima de los fumadores que defienden su derecho a insuflar humo, está una voz poderosa, que maneja miles de millones de dólares, y que por supuesto no tiene cara ni nombre; es una voz sin rostro, pero con muchísimo dinero, la de compañías tabacaleras a las cuales lo único que les importa es enriquecerse, sin importar las consecuencias de su negocio. ¿Creen ustedes que estas compañías tienen algún código de ética? Si a éstas compañías se les garantizara que podían ganar más introduciendo veneno en sus productos lo harían sin pensarlo dos veces. De hecho, esto sucede así, pues la nicotina es un estimulante, pero también un veneno poderosísimo.
Una última observación. Algunos dirán: “Bueno, un fumador adinerado, si enferma de cáncer, por ejemplo, no ocasiona gastos a la sociedad, porque se atiende en un hospital privado”. Las estadísticas indican lo contrario. Un fumador adinerado comienza su tratamiento en un hospital privado, pero en la mayoría de los casos, al poco tiempo, ingresa a uno público, debido a que los costos de los tratamientos son elevadísimos, y por ello muy pocas personas pueden pagarlos de su bolsillo. Así que la sociedad termina pagando por las enfermedades evitables de los fumadores activos y los fumadores pasivos, cuando ese enorme presupuesto podría ser invertido en infraestructura o en obras sociales, para las que nunca hay presupuesto suficiente en los gobiernos.

Recomiendo observar las siguientes ligas:
http://www.netdoctor.es/XML/verArticuloMenu.jsp?XML=000392
http://www.metacafe.com/fplayer/914475/still_smoking__watch_this.swf/MEDIA
http://www.wipo.int/pctdb/en/wo.jsp?wo=2004034825&IA=WO2004034825&DISPLAY=DESC

En las siguientes ligas, Philip Morris, una importante tabacalera, admite tanto los resultados de las investigaciones de las autoridades sanitarias, como la regulación del consumo de tabaco en lugares públicos, para evitar el humo de tabaco en el ambiente. “Fumar mata y crea adicción”, se afirma allí.
http://www.philipmorrisinternational.com/ES/pages/spa_ES/smoking/Secondhand_smoke.asp
http://www.philipmorrisinternational.com/ES/pages/spa_ES/smoking/S_and_H.asp

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6 comentarios to “Tabaco: un debate nada ingenuo”

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Cuando empecé a escuchar de leyes antitabaco me dio gusto saber q por fin me librarían de respirar aire contaminado en ciertos lugares, pero nunca imagine que seria la causa de tantas discusiones y debates, en fin yo solo espero q el resultado sea lo mejor para todos.

En uno de los textos de Philip Morris dice:

“La gente debe guiarse por las conclusiones de las autoridades sanitarias acerca de los efectos del humo del tabaco en el ambiente sobre la salud para decidir si estar o no en lugares donde hay dicho humo del tabaco en el ambiente, o si se trata de fumadores, dónde y cuándo fumar alrededor de otros.”

Esto es una ofensa para los que todavía consideramos el aire como un valor esencial para la vida humana. ¿Cómo que en primer lugar se dice que la gente debe de ver dónde no hay humo de cigarro para decidir si estar o no? Como si fuera normal fumar. Y en segundo lugar se da la indicación a los fumadores.

Esto es justamente lo que han creado los grandes consorcios, que internalicemos el hecho de fumar como si fuera algo normal.

Y.

Estimado Morelos:
Vamos a decir que los principios que sustentan las leyes antitabaco son esos que mencionas. Están muy bien y los suscribo. Nada más que éstos representan sólo a la parte no fumadora. Puede ser que un mundo sin tabaco sea más feliz, más sano y menos costoso para el Estado desde ese punto de vista, ¿pero es necesario imponérselo a todo mundo por ley? Se trata de un mundo en el que sólo caben los sanos y los amantes de la corrección política. ¿Qué pasa con los que no creemos en esa ideología?

Vamos detallando algunas de tus afirmaciones: Cuando se habla del enorme costo que paga el Estado por el tratamiento de enfermedades provocadas por el cigarrillo, ¿de qué cantidad estamos hablando? ¿qué porcentaje representa en relación con otros padecimientos? ¿se trata exclusivamente de enfermedades provocadas por el cigarrillo? ¿cómo se establece la relación “científicamente probada” de esas enfermedades con el consumo específico de tabaco? ¿cuánto cuestas los cirrosos al Estado? ¿no habría que reprimir el consumo del alcohol también? Y de ahí p’al real. Bienvenidos los argumentos sólidos para responder estás preguntas, por que es mucho lo que se dice y poco lo que se demuestra realmente. Y lo ingenuo aquí sería creer en las cifras del Sector Salud (de cualquier país) cuando son ellos precisamente quienes financian los estudios de “expertos tabacólogos” que justifican a la postre leyes antitabaco y recortes al gasto público.
Tienes razón cuando dices que se trata de un debate interesado, pero olvidas mencionar que lo es por ambas partes. Y a ese nivel, desde luego, ya que por lo que a mi toca, no recibo un peso de la Philip Morris por defender mi derecho a fumar y no me atrevo a pensar que a ti te dan una corta por defender las leyes antitabaco. Así que en nuestro caso la discusión se puede decir que es desinteresada, espero.
Ahora bien, no niego que el lobby tabacalero sea poderosísimo y que muchos diputados hayan aprovechado para hacer fortuna con ellos. Sí, pero ese no es el punto. La industria automotriz es de lejos más dañina en términos de salud pública y ambiental, sin embargo, no se le acusa de urdir un complot para envenenar a la población. Lo importante para avanzar en el debate con respeto al libre albedrio es no dejarse atrapar por la emoción (en eso estamos de acuerdo) ni la histeria que lleva a exageraciones del tipo: “la nicotina es un veneno poderosísimo” (¡Uno no se muere al fumar un cigarrillo! Una de dos: o no es veneno, o no es tan poderoso).

Para mi el tema de fondo es el de la cancelación de libertades individuales y de gestion de espacios públicos. Lo ideal sería formular una solución que permita respetar el libre albedrío de fumadores y no fumadores, de dueños de establecimientos que decidan dejar fumar o no dejar fumar en sus locales, porque las leyes antitabaco que se aprueban, y este es el problema para mi, atentan contra estos derechos, infantilizan a la población y además contribuyen a estigmatisar a los fumadores con campañas francamente discriminatorias.
Aquí es donde quería reaccionar al comentario de Yaotzin. No es que fumar sea normal o anormal, es simplemente un producto de la civilización, como tantos otros que nos distinguen de los animales, pero no es un acto criminal, como casi lo quieren hacer ver los prohibicionistas.
En el fondo, hay un imperativo cada vez más poderoso (una tendencia global) que exige subliminalmente a cada quien el deber de estar en buena salud. Frente a este imperativo, cuyo origen puede ubicarse en el nazismo, yo prefiero oponer la libertad de hacer con su vida y su salud lo que uno crea conveniente.
Saludos, M.

Estimado Manuel:
Respondo a tus dudas y comentarios. Claro que para ello tenemos que partir de un lenguaje común, que propongo sea el de utilizar argumentos lógicos. De otro modo, por ejemplo si se responde con creencias a las ideas, o con emociones a las razones, el diálogo se vuelve imposible.
Opinión de Manuel: Vamos a decir que los principios que sustentan las leyes antitabaco son esos que mencionas. Están muy bien y los suscribo. Nada más que éstos representan sólo a la parte no fumadora. Puede ser que un mundo sin tabaco sea más feliz, más sano y menos costoso para el Estado desde ese punto de vista, ¿pero es necesario imponérselo a todo mundo por ley? Se trata de un mundo en el que sólo caben los sanos y los amantes de la corrección política. ¿Qué pasa con los que no creemos en esa ideología?
Respuesta: Las leyes antitabaco representan a la mayor parte de la población. No sé si te inclines por la democracia como sistema de gobierno. En ese caso, entenderás que las decisiones se toman, en todos los órganos legislativos del mundo, por mayoría de votos, que representan a la mayoría de los habitantes. Eso no se llama “imposición”. Se llama votación. Y lamentablemente, este mundo está más lleno de enfermos de lo que te imaginas. Los que no creen en las decisiones de los congresos y parlamentos, tienen derecho a hacer lo que tú haces: expresarlo, disentir, y pugnar por sus derechos. Si fueras diputado, por ejemplo, presentarías una iniciativa de ley distinta. Pero te informo que no sería ninguna novedad: en los diversos congresos y parlamentos del mundo no se presentó una iniciativa de ley, se presentaron muchas, y se llegó a un consenso con base en los argumentos científicos más sólidos.
Comentario de Manuel: Vamos detallando algunas de tus afirmaciones: Cuando se habla del enorme costo que paga el Estado por el tratamiento de enfermedades provocadas por el cigarrillo, ¿de qué cantidad estamos hablando? ¿qué porcentaje representa en relación con otros padecimientos? ¿se trata exclusivamente de enfermedades provocadas por el cigarrillo? ¿cómo se establece la relación “científicamente probada” de esas enfermedades con el consumo específico de tabaco? ¿cuánto cuestas los cirrosos al Estado? ¿no habría que reprimir el consumo del alcohol también? Y de ahí p’al real. Bienvenidos los argumentos sólidos para responder estás preguntas, por que es mucho lo que se dice y poco lo que se demuestra realmente. Y lo ingenuo aquí sería creer en las cifras del Sector Salud (de cualquier país) cuando son ellos precisamente quienes financian los estudios de “expertos tabacólogos” que justifican a la postre leyes antitabaco y recortes al gasto público.

Respuesta: Aquí tenemos un problema. Puedo presentar datos para responder a todas tus preguntas (aunque créeme que puede ser un ensayo muy amplio, lleno de cuadros, gráficas y estadísticas). Quienes han tenido sin duda mejor información, que nosotros, los ciudadanos que no contamos con suficientes recursos y asesores médicos y legales, son los congresos y parlamentos de todos los países donde se aprobaron las leyes antitabaco. Pero si descalificas de antemano las cifras del sector salud, no sólo de México, sino de todos los países del mundo, entonces tenemos un problema. Tampoco te satisfará lo que admiten las propias tabacaleras, como Philip Morris, que afirma “Fumar mata y crea adicción”. Habría que fundar entonces un Centro Internacional de Estudios sobre el Tabaco con estrictos controles para satisfacer todas y cada una de tus suspicacias. Lamentablemente, no se ha fundado aún un centro de esta naturaleza. Los investigadores médicos de todo el mundo te deben una satisfacción. Ahora bien, la “argumentación” de que habría que reprimir el alcohol también, etc., no viene al caso porque estamos hablando aquí sobre tabaco; además, conduce la discusión a la conocida frase: “Al cabo y de algo se ha de morir uno”. Pero si seguimos por ese camino, estaremos dejando de emplear argumentos, y utilizando en cambio emociones. Y una discusión de esta naturaleza no tiene sentido.
En lugar de redactar un artículo médico de 30 cuartillas, sugiero los siguientes enlaces, de especialistas sobre el tema que ya los han escrito:
http://es.help-eu.com/pages/lex-lexique-1167-PASSIVE_SMOKING.html
http://www.mty.itesm.mx/dae/cat/t_consumeeltabacolasaludyelbolsillo.pdf
http://sedet.es/secciones/noticias/noticias.php?id_categoria=1&pagina=2&anyo=2005&mes=1
http://books.google.com/books?id=kiETTHZaQJMC&pg=PA32&lpg=PA32&dq=los+seguros+de+vida+y+el+tabaquismo&source=web&ots=azzuoSMZ9N&sig=7B5_bSkIrXv_4CUA3wCpnGmEQ1k
http://www.ops.org.gt/ADS/ctabaco/WNTD.pdf
http://scielo.unam.mx/pdf/spm/v48s1/a11v48s1.pdf
http://www.ilustrados.com/documentos/eb-Consecuenciastabaquismo.pdf
http://www.cnpt.es/docu_pdf/Informe_fiscalidad_01.pdf
http://www.cnjaen.es/tabaco/tabaquismo/tratado.pdf
En éste último –un estudio serio- se lee: “Si bien la aproximación a los costes es parcial, encontramos que cada año el coste de seis enfermedades principales asociadas al consumo activo de tabaco asciende a más de las tres cuartas partes de la recaudación fiscal. En este balance parcial no se han incluido los costes del resto de enfermedades causadas por el tabaco, ni los costes que recaen sobre el fumador pasivo, ni los daños que causan los incendios provocados por cigarrillos, ni las bajas laborales atribuidas al tabaquismo, ni el flujo fiscal neto (impuestos menos pensiones) que se pierde por muertes prematuras.
¿Y qué tal una visita a la página de la Organización Mundial de la Salud?
http://www.who.int/topics/smoking/es/
http://www.who.int/features/qa/09/es/index.html
¿O a la Organización Panamericana de la Salud?
http://www.paho.org/spanish/D/message_wntd2000.htm
¿Tampoco estas organizaciones te dan confianza? ¿Qué tal la opinión de las aseguradoras? Sí, las aseguradoras, que cobran mucho más por una póliza de seguro de vida en caso de que la persona sea fumadora (en Estados Unidos, en ocasiones el doble). ¿Por qué lo hacen? ¿Porque quieren discriminar a los fumadores? No, porque saben que la salud de la persona que fuma tiene un riesgo mayor. Y déjame decirte que las aseguradoras conocen muy bien su negocio. ¿Tampoco crees en los criterios de las aseguradoras? Entonces, si tus sospechas son ciertas, tal vez alguien, en alguna parte, esté urdiendo efectivamente una enorme conspiración contra los fumadores. Pero tendrías que probar esta sospecha.
Opinión de Manuel: Tienes razón cuando dices que se trata de un debate interesado, pero olvidas mencionar que lo es por ambas partes. Y a ese nivel, desde luego, ya que por lo que a mi toca, no recibo un peso de la Philip Morris por defender mi derecho a fumar y no me atrevo a pensar que a ti te dan una corta por defender las leyes antitabaco. Así que en nuestro caso la discusión se puede decir que es desinteresada, espero.
Respuesta: Siento mucho que te hayas sentido aludido y hasta ofendido por mi artículo. En realidad no afirmo allí que te paguen las grandes tabacaleras, o que los fumadores reciban un sueldo de éstas. Te sugiero releer el artículo, porque éste no da lugar a insinuaciones sin fundamento como las que haces.

Opinión de Manuel: Ahora bien, no niego que el lobby tabacalero sea poderosísimo y que muchos diputados hayan aprovechado para hacer fortuna con ellos. Sí, pero ese no es el punto. La industria automotriz es de lejos más dañina en términos de salud pública y ambiental, sin embargo, no se le acusa de urdir un complot para envenenar a la población. Lo importante para avanzar en el debate con respeto al libre albedrio es no dejarse atrapar por la emoción (en eso estamos de acuerdo) ni la histeria que lleva a exageraciones del tipo: “la nicotina es un veneno poderosísimo” (¡Uno no se muere al fumar un cigarrillo! Una de dos: o no es veneno, o no es tan poderoso).
Respuesta: La nicotina es un veneno poderosísimo. Cuando uno no recibió información suficiente sobre esto en la clase de química del bachillerato, es conveniente investigar sobre el tema antes de emitir conclusiones precipitadas. Para evitar desaciertos, es importante no emitir opiniones sobre temas que se desconocen, pues lamentablemente, el sentido común no es a veces el mejor consejero. El hecho de que el cigarro contenga nicotina, y que muchos fumen cigarro, no significa que la nicotina no sea veneno, o que éste no sea tan poderoso. Las premisas lógicas de las que partes son incorrectas, y lleva, claro, a un silogismo incorrecto también. ¿Quieres un ejemplo? La glucosa puede dañar el organismo de las personas diabéticas. Pero los diabéticos comen a veces alimentos que contienen glucosa. ¿De ahí se desprendería entonces que la glucosa no daña a los diabéticos? Este razonamiento es, también, evidentemente incorrecto. Es mejor acudir a la exposición de especialistas, o quienes emplean sus datos, en
http://www.pulmon.org/Nicotina.htm
http://es.help-eu.com/pages/lex-lexique-434-NICOTINE.html
http://www.teledicion.com.mx/artman2/publish/nueva_alianza/LA_NICOTINA_VENENO_VIOLENTO_PARA_LOS_NO_FUMADORES_NUEVA_ALIANZA0215487.shtml
En http://www.cerigua.org/portal/Article12241.html se explica:
La Nicotina es un potente veneno, utilizado en múltiples insecticidas y pesticidas, que provoca adicción en los fumadores, es el mensaje de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) hacen llegar a los gobiernos y a la población en general, particularmente a quienes este vicio, destacó el doctor Miguel Garcés.
El galeno abordó el tema “el tabaquismo, como causa de enfermedad y muerte”, durante una capacitación especializada impartida por la OPS a los corresponsales, reporteros y dirección de Cerigua; también estuvo presente la doctora Maritza Sincur, quien disertó sobre “Adicción a la Nicotina en jóvenes” y la doctora Maggie Fischer, con “Promoción de ambientes libres de humo de tabaco”.

El cigarrillo contiene 4 mil componentes químicos, todos muy dañinos para la salud del fumador y para quienes le rodean, destacó Garcés, al subrayar que es el causante de la muerte de 5 millones de fumadores al año, en el mundo y la reducción en 13 años de la esperanza de vida en estas personas; esta adicción produce dependencia neurológica, psicológica y social, además de daños en la economía familiar, nacional y mundial.

El Monóxido de carbono, el Alquitrán y el Amoníaco, provocan: mala oxigenación en las sangre, el primero; el 30 por ciento de muertes por causa de cáncer, el segundo y el tercero, que es utilizado como preservante, está relacionado con la función de la nicotina y crea adicción, señaló Garcés.

El decreto 80-2005 convenio Marco de la OMS para el control del tabaquismo, es un tratado mundial de salud pública en Vigo desde el 2005; ha sido ratificado por el gobierno guatemalteco y 142 estados más; está enfocado a reducir la morbilidad y mortalidad causada por el consumo de tabaco; como resultado positivo funciona en el Hospital General una clínica de cesación, con servicios gratuitos para quienes desean dejar de fumar.

Finalmente, Maggie Fischer recordó que la Comisión de Salud del Congreso de la República posee la iniciativa de Ley 33-09, que propone entre otras acciones, la creación de espacios libres de humo de tabaco, tomando como ejemplo a Uruguay, que fue declarado por decreto presidencial como “Primer País libre de humo de tabaco.

En http://www.infojardin.net/glosario/nicotina/nicotina.htm, se lee:
Nicotina
Alcaloide del tabaco, líquido y aceitoso, incoloro que pardea al exponerse al aire o a la luz, dotado de propiedades ganglio-plégicas a dosis fuertes en forma de líquido volátil.
Se mezcla bien con el agua y es muy soluble en alcohol, cloroformo, éter, aceite y kerosene.
Se utiliza en agricultura como insecticida, fumigante y veneno. Es muy tóxica. Una dosis de 0,1 gramo es suficiente para matar una persona.
La nicotina se usa en medicina pero principalmente como insecticida de horticultura en forma de sulfato de nicotina.
Es poco persistente y al volatizarse no deja productos residuales nocivos sobre las plantas tratadas.
En http://www.elsoldelaflorida.com/htms/archivos/arc_reportajes/diamundialtabaco.htm se dice:
¿Veneno, adicción o placer?
Nicotina… el monstruo subestimado
Por Dellanira Herasme
La nicotina es un potente veneno que se utiliza como insecticida, responsable junto con otros componentes del tabaco, de más de 5 millones de muertes anualmente en todo el mundo, de las que 200 mil, se deben al humo de segunda mano, según la Organización Mundial de la salud, OMS.
Y es que el 75% del humo generado al fumar, se va al ambiente, siendo en esta corriente secundaria o humo ambiental, mayor la concentración de cancerígenos, por lo que La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), lo cataloga como un carcinógeno clase A, que produce cáncer sin importar su concentración.
Diez millones de seres humanos habrán fallecido del 2020 al 2030 víctimas del tabaquismo, de acuerdo a OMS, de no emplearse métodos serios y efectivos que contrarresten los daños causados por el hábito de consumir cigarrillo.
Fumar causa la muerte de uno de cada diez adultos en el mundo y aunque es la principal fuente de adicción a la nicotina en Los Estados Unidos, esta, puede penetrar al organismo además; por las vías de la piel, la mucosa de la boca, la nariz, y como supositorio.
Su alto poder adictivo se confirma cuando estudios revelan que el 80 % de los consumidores, se convierte en adictos, 60 % más que quienes prueban cocaína que adiciona un 20%. Cada año, 35 millones de los que intentan dejar de fumar, no lo logran.
Y se explica entonces, aunque no se comparte, el hecho de que una persona como Benito Disla, a sus 51 años, vive en casa alquilada aún, cuando ha convertido en humo en sus 37 años fumando, la cantidad de $127,080 dólares, eso porque vive aquí en Florida, donde la caja de cigarros que consume, cuesta $3.50, si fuera en NY, donde la misma tiene el precio de $ 8.00 dólares, el monto sería de $ 280,094 dólares.
30 cigarros por día fuma Benito, quien recuerda entre suspiros, aquel día en que con pose de artista y con el mundo en la cabeza, inhaló su primer copazo, en una desolada calle de Manhattan.
Hoy, decepcionado porque el bienestar por fumar, ofrecido en los medios de comunicación entonces, dista mucho de su actual realidad.
Problemas respiratorios, cardiovasculares, con cáncer de garganta, y entre temblores y quejas, sólo atina a decir cigarrillo en mano – Si yo lo hubiera sabido, tendría mi casa y una mejor calidad de vida, además, mi hija Samantha, no tuviera que sufrir tanto con su asma, producto del humo inhalado de mis fumadas, -lo quiero dejar, pero no puedo.
El tabaco causa el 30% de todos los tipos de cáncer, responsable del 90% del cáncer de pulmón, del 80 al 90% de bucales, laringes y esofágicos, del 30 al 40% de canceres de vejiga y renales, del 15 al 30% de leucemia y casos de mieloma, y lo provoca además en hígado, páncreas, cerviz.
Estimulante y sedante, la nicotina es culpable del 80% de los infartos, enfisema, bronquitis crónica, derrames cerebrales, y un sin número más, de enfermedades. Se encuentra tanto en los cigarrillos como en el tabaco de mascar, de pipa, y en puros.
De cualquier manera que entre la nicotina al cuerpo, su efecto estimulante del sistema nervioso central, será ejercido, debido a la presencia de una cierta cantidad, que producirá la vasoconstricción de las arterias, disminuyendo el paso del oxigeno a la sangre.
Siete segundos, son suficientes, para que el veneno de la nicotina, esté en el cerebro, al que afecta inmediatamente de múltiples maneras, siendo algunas engañosas e impredecibles; supresión del apetito, disminución de la ansiedad, estimulación del ánimo, relajación y una aparente mejoría en el rendimiento y la memoria.
Sensación de total bienestar es una de las trampas mortales, con que la nicotina, encadena a sus víctimas. En dosis medianas ocasiona temblores que se convierten en convulsiones al aumentar el consumo.
Estudios de laboratorios, revelan que: Una gota de nicotina colocada en la boca de una paloma la mató en pocos instantes, ocho gotas fulminaron a un caballo en cuatro minutos después de violentas convulsiones, una gota colocada en la conjuntiva de un conejillo de indias le causó la muerte inmediata, vapores de nicotina mataron a pajarillos tan sólo por proximidad, sin siquiera tocar su pico.
Este alcaloide, soluble en todos los líquidos orgánicos, se concentra en las zonas de mayor actividad de las raíces de las plantas del tabaco. De allí es transportada por la savia, a las hojas verdes, en forma de sales de ácidos orgánicos.
El nombre de nicotina lo debe a Jean Nicot, quien introdujo la planta del tabaco en Francia en el año de 1560.
Envejecimiento de forma prematura, uñas y dientes amarillentos, cabellos y piel opacos, disminución de la visión, ropa mal oliente, eliminación de vitaminas en el organismo y otros males, confirman que son realmente muy pocas, por no decir ninguna, las bondades del tabaco.
De acuerdo a estudios, el porcentaje de adolescentes que comienza a fumar, aumenta cada año y como dice uno de los slogans de la OMS: “El tabaco mata en cualquiera de sus formas”.
Por lo anterior, el pretenso tono ofensivo con el que calificas un argumento de mi artículo como “histeria”, es más bien una autoalusión.
Opinión de Manuel: Para mi el tema de fondo es el de la cancelación de libertades individuales y de gestion de espacios públicos. Lo ideal sería formular una solución que permita respetar el libre albedrío de fumadores y no fumadores, de dueños de establecimientos que decidan dejar fumar o no dejar fumar en sus locales, porque las leyes antitabaco que se aprueban, y este es el problema para mi, atentan contra estos derechos, infantilizan a la población y además contribuyen a estigmatisar a los fumadores con campañas francamente discriminatorias.
Respuesta: Permíteme recordarte que fumar no está prohibido en ningún país del mundo. Toda persona tiene la libertad de fumar. Y ésta, claro, es una libertad individual. Lo que el legislador protege es el derecho de toda persona a no recibir humo, y a no recibir un daño en su organismo, sin su consentimiento. Muchas personas van a fiestas sabiendo que allí se fuma, y consienten en recibir el humo y el daño. En cambio, muchas personas no consienten en recibirlo, especialmente si esto ocurre en lugares públicos. Y tienen derecho a hacerlo, no sólo porque son la mayoría, sino porque el derecho a respirar aire es biológicamente más importante que el derecho a respirar humo. Una persona puede vivir sin nicotina y monóxido de carbono; pero sin oxígeno, no. Una precisión: discriminar significa “dar trato de inferioridad a una persona o colectividad”. ¿Es el fumador inferior a las demás personas? Sólo que él se sienta inferior. Más bien la pregunta es, si antes de las legislaciones antitabaco, no era el fumador superior a las demás personas, pues podía imponerles, sin su consentimiento, la obligación de respirar humo. ¿Quién obliga a quién? A mí, en un restaurante, no me ha tocado ver que los fumadores se acerquen a los no fumadores para preguntarles con cortesía si consienten en respirar humo. Fuman, y punto, aunque el no fumador esté en desacuerdo. Y lo que sí he visto, es que no fumadores tienen que salir de un restaurante o un café porque están hartos del olor a cigarrillo. ¿Consideras que eso es “respetar el libre albedrío de los no fumadores”? Ahora bien, lo de “infantilizar a la población”… ¿entonces te quedaste con la idea de que el que fuma, por el hecho de sostener entre los dedos un cigarro, es todo un señor maduro y experimentado? ¡Caray, esa sólo era una pose cinematográfica de Humphrey Bogart o Lauren Bacall!

Opinión de Manuel: Aquí es donde quería reaccionar al comentario de Yaotzin. No es que fumar sea normal o anormal, es simplemente un producto de la civilización, como tantos otros que nos distinguen de los animales, pero no es un acto criminal, como casi lo quieren hacer ver los prohibicionistas.
En el fondo, hay un imperativo cada vez más poderoso (una tendencia global) que exige subliminalmente a cada quien el deber de estar en buena salud. Frente a este imperativo, cuyo origen puede ubicarse en el nazismo, yo prefiero oponer la libertad de hacer con su vida y su salud lo que uno crea conveniente.

Respuesta: Repito: según las leyes actuales, todas las personas tienen derecho de fumar. Por tanto, es bastante exagerado creer que las nuevas legislaciones antitabaco lo consideran como “un acto criminal”. Y es más exagerado aún hablar de ¡nazismo! Así que si una persona le pide a otra que apague su cigarrillo, porque le molesta el humo, ¿automáticamente se convierte en un nazi? Finalmente, tienes razón: tienes la libertad de hacer con tu vida y tu salud lo que creas conveniente. Pero NO tienes derecho a obligar a otros a que hagan con su vida y su salud lo que TÚ, como fumador, creas conveniente. NO tienes derecho a obligar a otros a aspirar tu humo, por el mero hecho de que tú decides aspirarlo. NO tienes derecho de obligar a otros que corran el riesgo de contraer enfermedades como enfisema, EPOC y diversos tipos de cáncer, sólo porque TÚ has decidido correr ese riesgo, y porque no crees –a pesar de los numerosos estudios científicos- que el consumo de tabaco se relacione con esos padecimientos. Toda persona tiene un derecho absoluto a causar el daño que prefiera a su propio organismo. Pero NO tiene derecho a causar daños a la salud de otras personas. Más allá de las nuevas legislaciones antitabaco, el deber ético de cualquier persona es NO obligar a otros a hacer algo en contra de su voluntad. Creo que ese es el principio básico necesario para ejercer la libertad. Lástima que muchos fumadores no lo hayan entendido así. Existen fumadores corteses e inteligentes que piensan en el derecho de los demás antes de encender un cigarrillo. Si la mayoría de los fumadores actuaran de este modo, no hubiera sido necesaria la promulgación de las leyes antitabaco por las que ahora protestan.
Saludos

1. Vale Morelos. Respeto tu fervor en el sistema democrático mexicano, pero para mí, tanto en este como en tantos otros temas, los diputados no buscaron el consenso ni tomaron en cuenta una buena parte de la población. Es en ese sentido que hablo de imposición. El que un grupo de ciudadanos decida reunirse y fumar en un local en donde además el dueño lo tolere ya no será posible en la gran mayoría de establecimientos. Yo lo que crítico, insisto, es la amputación a las libertades individuales de estos ciudadanos, por las razones que quieras, mediante una ley paternalista que prescribe una conducta pública determinada. ¿En qué hubiera afectado a la ley el que se permita ejercer su libertad a los dueños de establecimientos ? No conceder que puedan existir lugares de fumadores como de no fumadores es intolerancia y discriminación, aunque provenga de una mayoría con las mejores intenciones del mundo.

2. Te ruego me disculpes por evocar dudas acerca de las cifras gubernamentales. No es que descalifique de antemano, lo que pasa es que los gobiernos tienden a ser muy mentirosos cuando quieren hacer creer algo a la opiniòn pública (ahí tienes el caso de las 935 mentiras de Bush para aprobar la guerra en Irak). La red está atiborrada de páginas militantistas antitabaco. Aquí lo que haces es utilizar un argumento de autoridad del tipo « los expertos de todo el mundo no pueden estar equivocados » y un argumento ad populum: «todos están de acuerdo en afirmar que el cigarro mata ». Lo único que planteo, si lees bien lo que escribo, es que cuando vemos de cerca las cifras, estudiamos los métodos utilisados, contextualizamos los resultados, los comparamos con los de otros padecimientos etc, tal vez terminemos por darnos cuenta que algunos matices se imponen y estemos en posición de emitir un juicio más ponderado. Además, por definición las cifras y los métodos utilizados para obtenerlas son siempre discutibles, lo extraño sería créer ciegamente en ellos. Ahora bien, aunque abogue por que se matizen tantas tonterías que se dicen al respecto, insisto en que el tema de fondo para mi es el de las libertades individuales, no el del grado de nocividad del cigarro porque parto del principio que cada quien tiene derecho a meterse lo que quiera siempre y cuando no afecte al prójimo. Vivan los lugares públicos libres de humo, siempre y cuando puedan existir otros donde sí se pueda fumar. De cualquier modo le voy a echar un ojo a tus links, gracias.

3. Para nada me ofende tu artículo con lo del debate interesado, Morelos, estamos discutiendo tranquilos. Buen humor y fraternidad ante todo.

4. Volviendo a lo de la nicotina, y arriesgandome a que me regañes de nuevo por no atender mis cursos de química, insisto en que exageras. ¿Que es un veneno ? Vale. Pero aquí estamos hablando de cigarrillos y no se necesita ser un experto para constatar que las cantidades de nicotina que contiene un cigarrillo permiten la administración prolongada de tan poderosísimo veneno por muchos años. Si le llamas veneno me parece una exageración, pero no tengo nada en contra. La sal en grandes cantidades también puede matar una persona y no se me occurriría llamarla veneno. Cada quien.

5. Lo de la prohibición absoluta de fumar y los chistoretes que acompañan esta parte me lo salto. Ya dije arriba que no se trata de oponer fumadores y no fumadores sino de favorecer que existan espacios de libertad para unos y otros. Si tu no ves la discriminación implícita en las leyes antitabaco, pues que mal. Es cierto que la mayoría de los fumadores no suelen pedir permiso antes de fumar, pero no por ello vas a justificar una actitud revanchista. ¿No dijimos que ibamos a tratar de ser racionales ? Sobra decir que yo formo parte de esos fumadores que tu llamas corteses e inteligentes que piensan en los demás antes de encender un cigarrillo. Por eso no me queda el saco de todo lo que dices en ese parrafo.

6. Por último, veo que no quieres captar la ironía de la criminalización del fumador por parte de los militantes antitabaco en mi último comentario. No pasa nada. Lo que sí es más serio es que pases por alto que fue en el nazismo que se implementaron las primeras leyes antitabaco. Hitler, por cierto, fue elegido democráticamente por las mayorías en las que tanta confianza depositas.

Saludos,
Manuel.

1. Vale Morelos. Respeto tu fervor en el sistema democrático mexicano, pero para mí, tanto en este como en tantos otros temas, los diputados no buscaron el consenso ni tomaron en cuenta una buena parte de la población. Es en ese sentido que hablo de imposición. El que un grupo de ciudadanos decida reunirse y fumar en un local en donde además el dueño lo tolere ya no será posible en la gran mayoría de establecimientos. Yo lo que crítico, insisto, es la amputación a las libertades individuales de estos ciudadanos, por las razones que quieras, mediante una ley paternalista que prescribe una conducta pública determinada. ¿En qué hubiera afectado a la ley el que se permita ejercer su libertad a los dueños de establecimientos ? No conceder que puedan existir lugares de fumadores como de no fumadores es intolerancia y discriminación, aunque provenga de una mayoría con las mejores intenciones del mundo.
Respuesta: Una precisión indispensable: las leyes antitabaco se promulgaron en varios países de Europa, no sólo en México. Yo sí creo en la voluntad de la mayoría, en la democracia, que pese a sus errores, permite un equilibrio entre la aplicación de las leyes y la opinión de los ciudadanos, como las que escribimos aquí tú y yo. Una solución era dividir los establecimientos en “para fumadores” y “para no fumadores”, aunque algunos se preguntaron: “¿no resulta esto más discriminatorio?” No es simple la respuesta.
2. Te ruego me disculpes por evocar dudas acerca de las cifras gubernamentales. No es que descalifique de antemano, lo que pasa es que los gobiernos tienden a ser muy mentirosos cuando quieren hacer creer algo a la opiniòn pública (ahí tienes el caso de las 935 mentiras de Bush para aprobar la guerra en Irak). La red está atiborrada de páginas militantistas antitabaco. Aquí lo que haces es utilizar un argumento de autoridad del tipo « los expertos de todo el mundo no pueden estar equivocados » y un argumento ad populum: «todos están de acuerdo en afirmar que el cigarro mata ». Lo único que planteo, si lees bien lo que escribo, es que cuando vemos de cerca las cifras, estudiamos los métodos utilisados, contextualizamos los resultados, los comparamos con los de otros padecimientos etc, tal vez terminemos por darnos cuenta que algunos matices se imponen y estemos en posición de emitir un juicio más ponderado. Además, por definición las cifras y los métodos utilizados para obtenerlas son siempre discutibles, lo extraño sería créer ciegamente en ellos. Ahora bien, aunque abogue por que se matizen tantas tonterías que se dicen al respecto, insisto en que el tema de fondo para mi es el de las libertades individuales, no el del grado de nocividad del cigarro porque parto del principio que cada quien tiene derecho a meterse lo que quiera siempre y cuando no afecte al prójimo. Vivan los lugares públicos libres de humo, siempre y cuando puedan existir otros donde sí se pueda fumar. De cualquier modo le voy a echar un ojo a tus links, gracias.
Respuesta: La comparación de la Organización Mundial de la Salud o la Organización Panamericana de la Salud con la posición de Bush en Irak es desafortunada. En cuanto a las dudas, concuerdo, por eso he intentado enterarme con opiniones especializadas.
3. Para nada me ofende tu artículo con lo del debate interesado, Morelos, estamos discutiendo tranquilos. Buen humor y fraternidad ante todo.
Respuesta: Qué bien.
4. Volviendo a lo de la nicotina, y arriesgandome a que me regañes de nuevo por no atender mis cursos de química, insisto en que exageras. ¿Que es un veneno ? Vale. Pero aquí estamos hablando de cigarrillos y no se necesita ser un experto para constatar que las cantidades de nicotina que contiene un cigarrillo permiten la administración prolongada de tan poderosísimo veneno por muchos años. Si le llamas veneno me parece una exageración, pero no tengo nada en contra. La sal en grandes cantidades también puede matar una persona y no se me occurriría llamarla veneno. Cada quien.
Respuesta: Es un asunto de proporciones. Si comes más de 6g de sal al día, durante un período de meses, puedes desarrollar hipertensión; si comes más de 0.1 g de nicotina, una sola ocasión, falleces. Prefiero la sal.
5. Lo de la prohibición absoluta de fumar y los chistoretes que acompañan esta parte me lo salto. Ya dije arriba que no se trata de oponer fumadores y no fumadores sino de favorecer que existan espacios de libertad para unos y otros. Si tu no ves la discriminación implícita en las leyes antitabaco, pues que mal. Es cierto que la mayoría de los fumadores no suelen pedir permiso antes de fumar, pero no por ello vas a justificar una actitud revanchista. ¿No dijimos que ibamos a tratar de ser racionales ? Sobra decir que yo formo parte de esos fumadores que tu llamas corteses e inteligentes que piensan en los demás antes de encender un cigarrillo. Por eso no me queda el saco de todo lo que dices en ese parrafo.
Respuesta: Te felicito. Sabía que coincidiríamos en que hay fumadores corteses. No se trata de revanchismo: se trata de igualdad. Ni los no fumadores deben imponer, ni los fumadores. Pero creo que esta igualdad debe tener por base el respecto absoluto e incondicional al derecho que tienen los demás a respirar en la forma que prefieran su propio aire, como lo tienen de deglutir su propia comida. Aún si quieren insuflar el aire más puro posible (en las urbes, tal vez no sea necesario fumar: basta respirar el aire de las grandes avenidas).
6. Por último, veo que no quieres captar la ironía de la criminalización del fumador por parte de los militantes antitabaco en mi último comentario. No pasa nada. Lo que sí es más serio es que pases por alto que fue en el nazismo que se implementaron las primeras leyes antitabaco. Hitler, por cierto, fue elegido democráticamente por las mayorías en las que tanta confianza depositas.
Respuesta: Las mayorías suelen equivocarse. Pese a ello, creo, como muchos, en la democracia, y por tanto, en el respeto al derecho ajeno. Luis XVI aprobó los trabajos para medir la distancia entre el Polo Norte y el Ecuador, primer paso indispensable para la implementación del sistema métrico decimal; pero eso no afecta mucho la imagen que muchos tienen hoy del gobernante. Y, ¿alguien recuerda a Napoleón por el Código Civil sancionado en 1804, durante su gobierno?
Saludos cordiales
Morelos


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