Richardson, el que no fue

Posted on 16 enero, 2008. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , , |

Por Eileen Truax / Manchester, New Hampshire

Que si Hillary, que si Obama. Que si tiene más probabilidades un negro, que si una mujer. Que si Hillary lloró y con eso ganó el voto de las mujeres, que si ya nadie le cree. Que si los gringos están más listos para votar por una minoría de color o por una de género (¿Minoría? ¡Ja!).

Me llama mucho la atención cómo en la mayoría de los medios de comunicación fuera de Estados Unidos, el asunto de las elecciones primarias en Estados Unidos se ha reducido a dos precandidatos, Hillary Clinton y Barack Obama, los dos por el Partido Demócrata. Poco se ha hablado de los precandidatos republicanos, y mucho menos de los otros precandidatos demócratas, seis en total hasta el jueves pasado, antes de que Bill Richardson, gobernador de Nuevo México, dejara la carrera por obtener la candidatura de su partido.

Pocos saben cuánto pierde la contienda con su salida. Aunque su nombre suene a gringo, Richardson era el único candidato latino buscando la presidencia. Nacido hace 60 años en Pasadena, California, el político, cuyo segundo apellido es López, es hijo de padre estadounidense y madre mexicana, y creció en la Ciudad de México donde hasta la fecha vive su madre.

A los 14 años el joven Bill se mudó a Estados Unidos para estudiar la preparatoria en Massachusetts, en donde era el único estudiante latino. Ahí, explica en su último libro, “Between Worlds”, empezó a construir un puente para unir sus dos mundos.

Los años siguientes traerían su paulatino involucramiento en la política estadounidense; Richardson se desempeñó, entre otros cargos, como congresista federal durante 14 años; como embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, como secretario de Energía durante la presidencia de Bill Clinton y como un reconocido negociador en los casos de rehenes en países en conflicto, labor por la cual ha sido nominado cinco veces al Premio Nobel de la Paz.

Cuando anunció su intención de buscar la candidatura para la presidencia, el político, quien cumple su segundo periodo como gobernador de Nuevo México, eligió el Gold Room del Hotel Biltmore en Los Ángeles para hacerlo; el mismo en el que en 1960 el ex presidente John F. Kennedy, en lo que se convertiría un parteaguas de esperanza para este país, aceptó la candidatura demócrata a la presidencia de Estados Unidos. Ese día el discurso de Richardson empezó con una frase en español: “Con orgullo espero ser el primer presidente latino de Estados Unidos”.

Sin embargo esa no fue la principal bandera de su campaña. Richardson no se vendió a sí mismo como “el candidato latino”, sino como el candidato con experiencia, con propuestas para solucionar los problemas con base, no en iniciativas de ley escritas en Washington –como es el caso de los congresistas Clinton, Obama, Edwards, Biden, Kuchinich y Dodd, sus contrincantes-, sino en su experiencia directa como gobernador.

Para muestra, tres botones: en medio de la crisis del sistema de salud estadounidense, Richardson implementó en Nuevo México un mecanismo de cobertura para niños menores de 12 años sin importar su nacionalidad o estatus migratorio. En ese mismo tenor, otorgó licencias de conducir a los habitantes de su estado sin exigirles una prueba de residencia legal, lo cual permitió que cientos de miles de indocumentados accedieran a este documento. Al mismo tiempo, fue el primer gobernador fronterizo en declarar la frontera de su estado con México en emergencia nacional debido a la cantidad de inmigrantes cruzando o muriendo en el intento por cruzar, por lo que pidió el reforzamiento de la vigilancia federal en la zona.

Desde el inicio Richardson sabía que no podía ganar. No cuenta con un apellido conocido en las altas esferas de la política nacional e internacional; no es joven y atractivo; no es una superestrella, pues, y sobre todo, no cuenta con miles de millones de dólares para enfrentar las agresivas campañas publicitarias de sus contrincantes. Aun cuando la sensatez indicaba que el precandidato debía esperar a las elecciones primarias de Nevada, a celebrarse este 19 de enero, o al 5 de febrero, el llamado Super Tuesday debido a que 23 estados celebrarán sus propios procesos, incluidos los de mayor población latina, el gobernador anunció su retiro de la contienda tan pronto pasó la elección primaria de New Hampshire, en la cual obtuvo un 5% de los votos. ¿La razón? Se le acabó el dinero.

Sin embargo Richardson logró incorporar en una buena parte de la campaña temas que han sido ignorados por los demás candidatos. Habló claramente de su oposición a la construcción de un muro en la frontera, de su apoyo a una reforma migratoria que permita la legalización de los 12 millones de indocumentados en el país; habló también de la reforma profunda del sistema de salud y, muy importante, del retiro inmediato de las tropas estadounidenses de Irak. Al incluir estos temas en su agenda, Richardson obligó en alguna medida a los otros candidatos a hacer lo mismo.

Con la salida de Richardson de la contienda se pierde la oportunidad de tener estos temas como eje, de incluir en la agenda asuntos que competen a los estadounidenses, pero particularmente a los latinos. Al retirarse, consideran algunos analistas, el segmento del electorado que lo apoyaba muy probablemente volcará ese apoyo hacia la senadora Clinton, quien por otra parte, encabeza las encuestas en las preferencias electorales de los latinos.

Sin embargo, es muy probable que la mano del mexicoamericano siga viéndose durante la campaña. Se espera que en breve manifieste su apoyo público a alguno de los precandidatos –está entre Hillary y Obama- y también se habla de que con cualquiera de ellos que llegue a la presidencia, Richardson podría tener un lugar en el gabinete. Otro papel importante para él lo espera en la Convención Demócrata, a celebrarse a finales de agosto de 2008, en donde se nombrará oficialmente al candidato a la presidencia por ese partido. Ahí Richardson podía jugar su papel de negociador impulsando los temas que atañen a la comunidad latina a condición de dar su apoyo al candidato superestrella de televisión que pueda comprometerse a recordar que los que votan, sin importar su origen, son todos estadounidenses.

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7 comentarios to “Richardson, el que no fue”

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Bueno conservaremos la esperanza de q con un mejor cargo y más proyección pueda contender en un futuro.

Curiosamente hoy La Opinion publica un articulo de Jose de la Isla que habla sobre el Richardson y el fenomeno Hollywood.
El link:
http://www.laopinion.com/editorial/artopinion.html?rkey=00000000000003053950

¡Hola Hielen!
Te comentaba en tu post sobre el power latino que deberíamos estar atentos a las políticas que los candidatos ofrecieran para ellos.Tú nos comentas algunas que desempolvó Richardson y de ello vienen mis dudas.

En los casos de comunidades específicas –sean latinas, de género, ambientalistas, afroamericanos, etc.- que han llegado a ser importantes por su número, su voto o por el poder y posición política que hayan adquirido ¿sabes cuáles son los mecanismos que tienen éstas para colocar sus propias agendas en la de un candidato? y ¿cuáles son las posibilidades reales de que las propuestas no sólo sean temas de campaña sino que realmente lleguen a ser consideradas en la agenda de gobierno?

Te lo pregunto porque en México esta práctica de visibilidad y lucha por posicionar las agendas de los grupos ha sido más evidente en la medida que se ha fortalecido una sociedad civil orientada hacia una actitud propositiva y no únicamente de contención y oposición. Éste fue el caso de los grupos ambientalistas en el Distrito Federal que lograron elaborar su agenda, colocarla en la elección y generar visibilidad para que una de sus principales representantes, Martha Delgado, fuese invitada como Titular de la Secretaría de Medio Ambiente.

¡Saludos!

Eileen, disculpa por el error como salió tu nombre, pero al escribir el texto en word lo pasó en automático como Hielen.

¡Saludos!

Hola Makieze!

Es bien interesante tu planteamiento. En el caso estadounidense estas comunidades –judía, oriental, ambientalista, sindical, tantas- tienen un peso específico en casi todos los casos, unos por el factor numérico, como en el caso de los coreanos en California; otros por la carga simbólica de su voto, como en el caso de los afroamericanos en el sur del país; y otros, por el peso de sus aportaciones económicas como son los judíos y los empresarios en todo el mundo. Los hay también que tienen peso por la publicidad gratuita que conllevan, como los gremios de Hollywood: cuando el sindicato de directores o de actores se pone de acuerdo y apoya a un candidato, eso es oro molido; e incluso las perosnalidades individuales: por alguna razón los apoyos de Barbra Streisend o Tim Robbins suelen ser muy cotizados.
Así que estos grupos, en tanto su voto tiene un valor, tienen la posibilidad de empujar su agenda particular: cuestiones de medio ambiente, modificaciones a ciertas leyes, aprobacion de iniciativas; todo sirve para amarrar al candidato a cambio de un apoyo público.
Pero también está el otro factor, que es el económico. La principal fuente de financiamiento de las campañas políticas viene del sector privado, grandes empresas trasnacionales que tienen cabilderos permanentes en Washington –tales como las empresas que fabrican cigarros, tan de moda en este blog. Esta gente normalmente da aportaciones inmensas a las campañas y obviamente obtienen su favor durante su gobierno. Sin embargo no hay engaño: estas cifras son públicas y los votantes pueden saber durante la campaña quién ha financiado a su candidato, y por tanto deducir por dónde van a ir los intereses.
El caso de los hispanos es particular. Fue apenas hace un par de décadas cuando esta comunidad empezó a naturalizarse en gran escala, y en los años recientes los hijos de los migrantes de los setenta y los ochenta han ido alcanzando la edad para votar. Esto ha dado a la comunidad latina un nuevo –y recién descubierto por los políticos- valor: como lo explicaba en el artículo al que haces referencia, ahora el voto latino puede dar un giro a los resultados. Es en esa medida que esta comunidad podrá ir teniendo un peso y una capacidad negociadora como las otras comunidades, la afroamericana o la oriental. Y también irá creciendo su capacidad de negociar financieramente: además de las grandes empresas, la otra fuente fundamental de financiamiento de las campañas son las aportaciones de los sindicatos. Y en estados como California, Nevada o Illinois, gran parte de la fuerza sindical es hispana. Ahí la llevamos, y en esta elección se verá; por eso digo que nuestro tiempo ha llegado.
Sobre el cumplimiento de las propuestas de campaña, pues creo que los políticos son políticos aquí y en China; sin embargo, a diferencia de México, en Estados Unidos el hecho de que exista la reelección obliga al político a ser más congruente con sus planteamientos hacia el elector, ya que éste con frecuencia considera este factor para darle o no un segundo mandato a su candidato.

Saludos!!

Ah, sobre el nombre: no te preocupes, el maldito Word me lo hace todo el tiempo.

Creo que ” las obras no son sólo amores hoy, también está presente , muy presente el dinero ( con los empresario

….continuo, soy nueva en esta contienda ;).Los empresarios, sino tam,bién el ” hacer público su origen y la pertenencia de dos mundos”.
Creo que el elector común, necesita referentes concretos, por eso las lágrimas ganan puntos, etc.
Los grandes hombres se conocen en el mundo , por los libros, sus trágicas muertes o sus injustas vidas.
El señor Richardson, será un gran “kaiser” con
se podrá obtener el triunfo.


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