Las Aristeguis que nos faltan y la lágrima de Hillary

Posted on 14 enero, 2008. Filed under: Makieze Medina -D.F., Témoris Grecko | Etiquetas: , , , , , |

Por Témoris Grecko / Alice Springs, Australia

El noticiero radiofónico mexicano más importante de los últimos años se terminó. Algo con el mismo nombre ocupa su espacio, pero el proyecto que nos tuvo a muchos sintonizados cada mañana estaba ligado a una voz, a una persona, que logró la rara combinación de inteligencia, valentía, ética y buen humor. “Hoy por hoy” con Carmen Aristegui fue a lo largo de este tiempo la mejor manera que tuvimos de enterarnos qué pasaba realmente en el país, de conocer a los protagonistas de todos los sectores, de ponernos al tanto de los sucesos cotidianos y de los de fondo.

Se acabó porque dos de las más importantes empresas de comunicación del mundo de habla hispana, la mexicana Televisa y la española Prisa, decidieron deshacerse de Aristegui mediante la no renovación de su contrato. Su trabajo puso en aprietos a muchos en la política, los negocios y la sociedad, e incomodaba a importantes compañías (entre ellas, directamente, a Televisa, porque Aristegui tuvo el sorprendente e inestimable valor de denunciar los abusos que ésta –dueña de las emisoras para las que ella trabajaba– y otras megaempresas de la comunicación trataron de cometer con la imposición a través del chantaje de leyes con las que prácticamente sometían al sistema político), a gobiernos estatales y al del presidente Calderón.

La periodista aceptó el cese con calma y sin estridencias, imagino que consciente del peligro de que el asunto se politizara. Como ocurrió: otros realizaron manifestaciones públicas, del tipo de las que sólo benefician a sus organizadores, quienes se montaron en la supuesta causa de Aristegui para impulsar las propias. Simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador armaron sus protestas (ignoro si tuvieron la delicadeza de consultar la opinión de Aristegui, pero ella no participó ni envió un saludo) en donde convocaron a actos de la “Presidencia Legítima”, llamaron a oponerse al Tratado de Libre Comercio y vincularon lo sucedido con Aristegui con el movimiento estudiantil de hace 40 años.

O no entienden o –lo que yo creo– no les preocupa confundir política con información. Tienen otros objetivos que creen más importantes.

En un escenario informativo tan cargado hacia un lado, como es el de México, cualquier cosa que esté más centrada en un periodismo ético es interpretada como favorable por los del lado contrario. Por ejemplo, como tendría que haber hecho todo espacio noticioso honesto, el de Aristegui les dio voz a López Obrador y sus seguidores. Es increíble que alguien les haya cerrado los micrófonos, sobre todo cuando su opción política era la preferida por al menos la tercera parte de los ciudadanos, pero una mayoría lo hizo, ya que tales eran las directrices del boicot ordenado por el gobierno de Vicente Fox y las grandes cámaras empresariales. Aristegui se apegó a principios elementales del periodismo y eso hizo que los lopezobradoristas comenzaran a considerarla como propia. Y los antilopezobradoristas, como enemiga. Por supuesto, cuando son los primeros quienes se encargan de organizar demostraciones de “apoyo”, lo que hacen es justificar la histeria y las campañas de descrédito de los segundos. ¿Acaso creen que le hacen un favor a Aristegui al ponerle la etiqueta de pro-López Obrador?

Este tipo de irresponsabilidad estuvo a punto de afectar el movimiento ciudadano contra la decisión judicial sobre el caso Lydia Cacho, en el cual Mundo Abierto ha tenido participación. Durante la Marcha de los Niños, se hizo presente Gerardo Fernández Noroña, un funcionario partidista sumamente conocido por la espectacularidad de sus actos y declaraciones e identificado también con López Obrador. Los reporteros lo buscaron de inmediato para consignarlo en sus notas. Fernández Noroña puso al evento en riesgo de que se los despojara en los medios de sus sustancia civil y se lo redujera a una escaramuza más de la batalla política. Para sorpresa de muchos (y frustración de algunos), Fernández Noroña fue prudente y no abrió la boca, lo que es de agradecerse.

Aristegui es una de las periodistas más importantes del mundo hispano y su trabajo tiene una gran trascendencia para la sociedad, más allá de toda secta política. Existen poderes políticos y económicos dispuestos a hacer lo necesario para cancelar opciones informativas como la de ella, y también los hay que se las quieren apropiar. Tenemos que defenderlas de unos y de otros. En América Latina nos hacen falta más Aristeguis. Y, claro está, conseguir que esas y esos Aristeguis tengan espacios para hacer su trabajo. Hace falta abrirlos.

(Nota: Aristegui continúa en el programa que lleva su nombre en CNN en Español, media hora cada noche.)

La fuerza de las Hillary’s Sisters
A Aristegui la callaron y Hillary Clinton casi soltó una lágrima. No por Aristegui, por supuesto, no creo que tenga idea de quién es. Sino por su campaña. La reacción de molestia a causa de eso me pareció sorprendente: en la tele ni siquiera se ve la tal lágrima, sólo se escucha un quiebre de la voz. Para un latinoamericano, no tiene nada de dramático: que escuchen una canción de tango, de flamenco o una ranchera pa’que vean la que podemos armar. Por eso sentí que abusaban con las críticas.

Pero ellos sabían lo que yo no sospeché en el momento: una lagrimita anunciada, no vertida, puede cambiar la historia contemporánea si acierta en lugar, momento y tono. Las encuestas tenían a Hillary 15 puntos porcentuales de Barack Obama y daban por hecho que él la vencería de calle en las primarias de New Hampshire e iría de ahí, como se dice en México, en caballo de hacienda a conquistar la candidatura demócrata y la Presidencia. A raíz de la lágrima que no cayó, hubo una movilización general: “Sisters act to put Hillary back in the race” (las hermanas actúan para volver a poner a Hillary en la carrera –lo de “hermanas” se refiere a la “sisterhood” o hermandad femenina, la solidaridad entre mujeres), tituló un diario australiano, y miles de mujeres salieron a votar por su compañera de género. Algunas estaban indecisas, otras pensaban en Obama, cuando Hillary habló de las presiones que ella, como mujer, sentía al enfrentar una competencia feroz como ésta. Sus rivales hombres viven algo similar. Pero Hillary, que durante muchos años se había comportado con profesionalismo de jugadora de póker (lo mismo cuando desecharon su proyecto de reforma de salud que durante el largo escándalo por el adulterio de su esposo), habló en esta ocasión como mujer, a las mujeres. Ellas la escucharon. La comprendieron. Y votaron por ella.

¿Truco sucio? Sí. Cuidadosamente calculado. El lugar, el momento y –lo que resalta la precisión histriónica de la candidata– el tono exactos: ni llorona, ni insensible, sino una mujer muy capaz que, sin embargo, tiene sentimientos como cualquier otra. El montaje y la ejecución fueron, simplemente, admirables. Y lo de truco sucio, pues, como sabemos, esto es así: todos están sacando lo que tienen en la guantera. Lo que molestaba a quienes la criticaron es que ella tomó ventaja en una competencia que no es de ideas ni de grandes proyectos, sino de emociones y simpatías. Obama no sería lo que es si no fuera un tipo atractivo y carismático, ¡que hagan candidato a Don King, a ver si sube del -100% de popularidad! Y las emociones y las simpatías tienen un intermediario, la televisión, todo es sound-bytes y catchy-phrases, así que gana el que sepa explotarla mejor y pierde el que enseña su mal lado. Hace cuatro años, Howard Dean iba viento en popa para ganar la candidatura demócrata, pero se le fue por otro quiebre de voz, uno que le llegó en mal momento, mal lugar y en mal tono: un grito de júbilo destinado a motivar a sus simpatizantes se convirtió en aullido de heavy metal, y ese solo sound-byte, repetido cientos de veces en millones de pantallas, acabó con sus aspiraciones.

Así es el electorado de Estados Unidos. Así son las democracias mediáticas de ahora: competencias en technicolor. Y así es posible que una lágrima que no vimos haya cambiado la historia.

***

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LOS DAÑOS DE LA CENSURA EN EL CASO ARISTEGUI

Por Makieze Medina / Ciudad de México

Cuando compartimos y después perdemos la palabra que revela, reconoce, libera y que lleva a la comunicación racional perdemos todos. Los que escuchábamos el programa de radio de Carmen Aristegui “Hoy por hoy” sabemos que perdimos una de las mejores opciones para informarnos. Con su fin se fue un buen trabajo periodístico, una agenda plural, casos fundamentales, investigación de fondo, Sus seguidores sabemos que privilegiaba los contenidos y no las inconveniencias políticas. Carmen es una profesional para saber comunicar y saber escuchar. Era evidente el trabajo de un equipo para abundar, esclarecer y ofrecer fuentes. Siempre tuvo una política con derecho a réplica de contrapartes, puertas abiertas al ciudadano y de las cosas que más me gustaban: las entrevistas a profundidad que en muy pocas estaciones he encontrado.

“Hoy por hoy” ahora es un ayer. La incompatibilidad editorial que usaron para justificar su salida es –como muchos y la propia Carmen lo comentan- inaceptable. La nueva oferta a grandes rasgos fue que PRISA -al ser la responsable de los contenidos informativos- tuviera injerencia en las funciones disminuyéndole autoridad editorial. La injerencia de la empresa española está por contestarse, resulta contradictorio y cuestionable que le haya retirado su apoyo cuando en el pasado decidió mantenerla en los momentos en que diversos sucesos y discusiones en la opinión pública incomodaban a Televisa y a grupos en el poder.

¿Presión de Televisa, incompatibilidad con el modelo editorial o censura? Ninguna se excluye, y juntas, si las vemos con cuidado, arman la estrategia de acoso que le fueron tejiendo a Carmen desde el 2006 cuando la sacaron de la transmisión en televisión. Los motivos apuntan a incomodidades de Televisa frente a una postura ética y profesional de Carmen que privilegió contenidos en casos contundentes y de extrema importancia política en el país, tocó intereses económicos, políticos, militares y eclesiásticos inconvenientes para los actores en juego, y justo fue esta posición incuestionable de priorizar el derecho de saber de las audiencias la que la dejó fuera.

La falta de renovación del contrato queda en el imaginario, o al menos en el mío, y en el de muchos analistas, como un acto de censura disimulada, como un ajuste de cuentas de una empresa que se tomó el tiempo para hacerse justicia, digamos que difirió su revancha y se está adelantando a no ponerse en aprietos con posturas críticas en temas que vendrán en el futuro próximo, por ejemplo: la discusión de la ley de medios.

La salida de Carmen no debería estacionarnos en la protesta. Una de las grandes inconsistencias que podría llevar a que se repitiera es permanecer en el estado de indefensión en el que se encuentran los periodistas. El término de “incompatibilidad editorial”, al derivarse de un cambio en la postura editorial de W Radio, deja al desnudo varias carencias: los periodistas a pesar de gozar en lo formal de su derecho de libertad de expresión, en la práctica no cuentan con normas y garantías mínimas indispensables que garanticen esta libertad y el ejercicio del periodismo profesional.

Sería bienvenido conocer de manera expresa los principios editoriales, los códigos de ética, la línea ideológica de Televisa Radio y de otros medios para evitarse sorpresas. PRISA ha hecho su trabajo en España, allá promovió que en el diario El País existieran criterios y normas de ética profesional como el Estatuto de la Redacción que reconoció en 1980 los derechos de los periodistas dentro de la empresa y delimitó el poder de ésta en el trabajo profesional; otro más es la cláusula de conciencia que permite al periodista rescindir el contrato cuando el medio de comunicación cambie su orientación informativa o su línea editorial sin perder el derecho a recibir una indemnización, una norma que le hubiese sido útil a Carmen.

Falta pensar también en los derechos de las audiencias, hecho que al parecer ni Televisa ni PRISA consideraron. El programa de Carmen tenía el segundo lugar de audiencia en noticiarios de en la mañana y el primero en la cadena W Radio, y les tuvo sin cuidado. El daño que hicieron con la censura a Carmen, a mi parecer la supera. La alianza Televisa-PRISA no sale bien librada. Televisa no se salva de ser señalada como autora intelectual y PRISA como la parte benevolente que terminó cediendo pero que mantiene incongruencias entre sus políticas y principios orientadores que funcionan bien en España pero no son exportados a México. Dañó a Carmen y puede ser extensivo para cualquier otro periodista que véelimitado su derecho fundamental a la libertad de expresión al no contar con normas que la regulen y que sean coercitivas en caso de violarla. No se salvaron del daño los medios de comunicación porque perdieron un espacio de pluralidad informativa en contextos coyunturales muy criticables, ni tampoco la sociedad que tiene derecho a la información y a elegir entre diferentes espacios, y no a la censura de éstos.

¡Esperamos escucharte pronto Carmen! Un abrazo de solidaridad para ti. .

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8 comentarios to “Las Aristeguis que nos faltan y la lágrima de Hillary”

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Es curioso que Temoris haya optado por hablar de dos mujeres en su post.El caso de Carmen Aristegui es preocupantes para todos los que nos dedicamos al periodismo y preocupante porque se ha silenciado una de las voves más libres y profesionales de México. Creo que deberíamos reflexionar qué está pasando en el mundo. Por desgracia, cada vez hay más casos, no sólo en México, de periodistas a los que se les calla la boca o se les llama al orden por intereses económicos o políticos. ¿Quién no conoce a alguien o se lo han hecho a él mismo?
El caso de Hillary, a mí como mujer, me parece vergonzoso. No es al género a lo que se tiene que apelar y si aún estamos en esta fase es que estamos, como humanos, muy mal. Si una lágrima, enciende o moviliza a las mujeres es que no escuchamos lo que está diciendo. Lástima, pensaba que esta elección sería un cambio.

Perdemos todos la oportunidad de escuchar una opinión neutral, deberíamos armar nosotros ahora un boicot contra Televisa dejar de ver sus canales (de por sí son pocas las veces q me arriesgo)

Llama la atención cómo se ha silenciado el asunto en El País. Me pregunto si otros medios rivales en España no han aprovechado para poner en evidencia a esos tartufos de Prisa. ¿Tú sabes algo Catalina? Saludos

Me duele ver el doble estandar con el que se califica a las mujeres. Hace un par de semanas en el programa Meet the Press el pre-candidato republicano Mitt Romney casi lloró al hablar de lo importante que es su religion para él y nadie lo criticó de la forma en que se ha hecho con Hillary. Esto solamente refuerza la idea de que las mujeres debemos de trabajar mucho más fuerte para probar que somos tán o más capaces que los hombres para desmpeñar cualquier trabajo.

Lo de Aristeguí me parece una falta de respeto a los radioescuchas que gustabamos de la capacidad de análisis de esta dama, que tristeza que este país siga en el “país del no pasa nada” pero pasa todo. Kamel Nacif puede asisitir al funeral de las mujeres del voluntariado del DIF muy campante miestras Lidia Cacho pierde en el fallo del juz.
Televisa puede seguir produciendo telebasura y no así proporcionarnos una excelente comunicadora.

Mis respetos para Carmen Aristegui, y espero que volvamos a escucharla.

Saludos Temoris recibe un cálido abrazo con mucho cariño.

Carmen Aristegui pro Lopez Obradorista ya estaba bastate izquierdizada y habia perdido la objetividad necesaria para llevar a cabo su profesion pero indudablemente hace falta su version y sus opiniones Saludos Temoris

Sobre Aristegui, desde luego coincido con todo lo que dices, pero particularmente con este punto: el tratar de ser balanceada en un medio en el que ignorar a Lopez Obrador o a cualquier cosa que suene cercana a el es una consigna llegada en vertical, automaticamente ha hecho que la califiquen de “pejista”, palabra que por lo demas, ciertos sectores utilizan como insulto o para descalificar a los que cuestionan al gobierno en turno. Sigue sorprendiendome, a estas alturas, la falta de capacidad para argumentar de una y otra parte. Por eso es que hacen falta mas Aristeguis.

Ahora, sobre Hillary, creo que tu texto parte de una premisa que obedece mas al sensacionalismo mediatico que a una realidad. En mi texto de este miercoles sobre Richardson empiezo hablando precisamente del enfoque que han dado los medios fuera de Estados Unidos a la contienda por las candidaturas republicana y democrata. La famosa lagrima de Hillary se manejo dentro de este pais como una broma, pero afuera se ha interpetado como una realidad. Sin embargo no existe ninguna encuesta a boca de urna que diga que las mujeres votaron por Hillary por esa razon. Yo estuve en New Hampshire y te puedo decir que el votante promedio esta suficientemente politizado como para terminar votando por una lagrima. Hillary contaba con una amplisima base de simpatizantes en ese estado desde hace varios meses, y aunque en las encuestas encabezaba Barack Obama, lo que nunca se dijo es que estas “recortaban” en sus resultados a los indecisos, que cada vez son mas en Estados Unidos. Al parecer fue ese sector el que dio el “swing” a los resultados finales de esa primaria, pero estoy segura que no se debe a, o al menos no solo a, la lagrima de HIllary. Se debe a que la gente evalua los resultados de la administracion Clinton y en general se muestran satisfechos con ellos -sobre todo cuando los comparan con el bestia que gobierna hoy en dia-; se debe a que durante el fin de semana previo a la primaria la gente tuvo tiempo de acercarse a los candidatos, de participar en eventos informativos; a que por las calles habia brigadas literalmente en cada esquina, no solo gritando consignas a favor de su candidata, sino explicandole a los indecisos los principales puntos de su propuesta de gobierno, a la enorme inversion en publicidad que permitio que un spot de TV de mas de un minuto de duracion apareciera en todos los canales locales presentando a una Hillary que, convincente -y sin llorar- explicaba por que ella esta lista para gobernar desde el primer dia. Y en ultima instancia, segun los que saben de las añejas tradiciones politicas de este pais, a que New Hampshire siempre se ha caracterizado por su “independencia” de criterio, y a que en mas de una ocasion, han votado en el sentido opuesto de lo que indican las encuestas, solo para demostrar que a New Hampshire no viene nadie de fuera a decirle como votar.
Como quiera que sea, todo eso va mas alla de la lagrima derramada. En serio, en los procesos primarios se esta haciendo mas politica “de a deveras” de lo que parece.

Algo mas: mencionas que si Obama ganaba en New Hampshire iria en caballo de hacienda a ganar la candidatura. Bueno Iowa y NH no son representativas de la diversidad que caracteriza a Estados Unidos; la verdadera prueba viene este sabado en Nevada, el 29 en Florida, y luego el 5 de febrero, durante el Super Tuesday, con la celebracion de las primarias en los estados mas representativos del pais. Ahi se medira la fuerza real de cada quien.

La lectura que tengo es que en nuestro imaginario social está fresco el asunto de un evidente proceso electoral con olor a fraude, toda esto como un ejemplo de lo que los poderes fácticos son capaces de seguir haciendo a expensas de nuestra soberanía y los intereses de todas y todos nosotros.
Me llama la atención el impacto que esta precampaña esta teniendo ¿Sugiere la ilusión o la urgencia de un (a) nuevo (a) tipo de líder en la Casa Blanca?

Ciao Makieze!!


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