El duro pulso por la paz en Colombia

Posted on 11 enero, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , , , |

Domingo Medina / Caracas

Finalmente Clara Rojas y Consuelo González se encuentran libres, después de haber pasado más de cinco años en poder de las FARC. Se dice rápido, pero todo ese tiempo en la selva colombiana de seguro no es nada fácil. Su liberación se produce gracias a una “agitada mediación” del presidente venezolano Hugo Chávez y la senadora colombiana Piedad Córdova, tal como reseña la revista Semana (Colombia).

La operación de rescate iniciada a finales del año pasado rindió sus frutos a pesar de dos intensas semanas en las que incluso se temió que fracasara definitivamente. De hecho, no fueron pocos los medios, venezolanos, colombianos y también de otros lados, que se apresuraron a calificar como un fracaso la operación luego de que el gobierno colombiano planteara la hipótesis, confirmada más tarde, de que las FARC no tenían en su poder al niño Emmanuel.  Sin embargo, los tres se encuentran hoy en plena libertad.

El desarrollo de la operación y este desenlace tiene varios aspectos que conviene analizar. Veamos:

Con la presentación de la operación y la conformación de una comisión internacional, el presidente Hugo Chávez intentó arrinconar a Uribe y obligarlo a aceptar no sólo la misión humanitaria de rescate de los secuestrados, sino para iniciar las gestiones para la negociación de un acuerdo con las FARC. La presencia de los delegados y el compromiso de los distintos gobiernos parecían darle solidez a esta posición, ejerciendo una fuerte presión internacional sobre el gobierno colombiano, por un lado, y fungiendo como observadores y garantes de ese eventual acuerdo.

La estrategia de Uribe, que deja muy bien parados a sus servicios de inteligencia, sin duda demuestra que las cosas no son tan fáciles. El gobierno colombiano ha demostrado que el tema de la guerrilla se lo toma muy en serio y que en su lucha –tanto en el plano militar como en el político- no lo van a agarrar descuidado. De hecho, la primera impresión –al mismo tiempo que los grandes medios señalaban el “fracaso” de la operación de rescate- fue que el gobierno colombiano había salido más que fortalecido.

Así lo entendieron en el seno del mismo gobierno. Los primeros anuncios de los voceros más calificados –el canciller, el comisionado para la paz y el ministro de la defensa- señalaban que el gobierno colombiano no toleraría más intervenciones internacionales –mensaje dirigido especialmente al presidente venezolano-, que se incrementarían los operativos militares y que de ninguna manera se permitirían entregas clandestinas (como se pensó que podía ocurrir con Clara Rojas y Consuelo González después de las declaraciones de Uribe el 31 de diciembre pasado).

Las posiciones se fueron moderando y haciendo concesiones cada uno de los actores involucrados finalmente se pudo concretar la liberación de las secuestradas: las FARC reconocieron que el niño que estaba en poder del gobierno era Emmanuel –aunque avanzaron la “hipótesis” de que le gobierno colombiano lo había secuestrado- e insistieron en la entrega de las otras dos rehenes; el gobierno colombiano permitió el ingreso de los helicópteros venezolanos y la misión humanitaria encabezada por el ministro venezolano Ramón Rodríguez Chacín, el embajador de Cuba en Venezuela, Germán Sánchez Otero, y los delgados del CICR, y cesó sus operaciones militares en el área en la que se iba a concretar la entrega; y gobierno venezolano cumplió las condiciones de confidencialidad, prudencia y respeto que solicitó el gobierno colombiano.

Como se ha dicho muchas veces, este quizás sea el primer paso para alcanzar un acuerdo duradero. Insistimos en que no es fácil, pero tampoco imposible. Vale la pena citar aquí unas palabras del ministro venezolano Rodríguez Chacín:

“Vendrán otras liberaciones que son canjes, canje quiere decir intercambio, también saldrán guerrilleros que se encuentran cautivos en las cárceles como presos políticos y saldrán presos políticos también que estén cautivos por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia”.

Quizás es muy temprano para hacer interpretaciones, pero podríamos especular en varios sentidos: 1) el ministro posee información de que las FARC van a proceder a liberar a otros rehenes, especialmente si se considera que su credibilidad ha quedado en duda por lo del niño; 2) podría estar insinuando el ministro que el gobierno colombiano estaría dispuesto a negociar el acuerdo humanitario siempre que se cumpla con las condiciones de confidencialidad, prudencia y respeto; 3) también podría estar insinuando que las FARC y el gobierno venezolano, pese a que la operación no se llevó tal como inicialmente fue planeada, tienen fuerza suficiente como para imponer al gobierno de Uribe esos canjes.

Como dije antes, es muy pronto para hacer interpretaciones. Los próximos días tendremos un panorama un poco más claro y veremos cómo y hacia dónde se puede avanzar en la solución del conflicto colombiano 

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6 comentarios to “El duro pulso por la paz en Colombia”

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Una prueba más de que, a pesar de lo que la cargada mediática quiere hacer creer, algo en la cabeza del presidente venezolano y dentro de su gobierno funciona a las mil maravillas, pésele a quien le pese.

Insisto en esperar unos días para que se aclare un poco el panorama, pero Uribe y Chávez mantienen su contrapunteo: el primero agradeciendo a Chávez su gestión, pero insisteiendo en que las FARC son un grupo terrorista, y el segundo pidiendo a la comunidad internacional que saque a la guerrilla colombiana (FARC y ELN) de las listas de grupos terroristas. El pulso y las apuestas parecen fuertes…

Yo hago una apuesta por la vida y la tranquilidad de las víctimas y sus familias.

Chavez necesita el apoyo de un presidente europeo que presente la solicitud de retiro de las FARC de las listas de grupos terroristas. ¿Lo obtendrá? Quizá de eso ha estado hablando con Sarkozy en torno a Betancourt…

Manuel: yo también creo que la posible liberación de Betancourt pasa por ese tamnbién posible apoyo de sarkozy, aunque hay quien piensa que tampoco es que la américa Latina le importe tanto al presidente francés como para que de ese paso.

Así debería ser, querido Domingo, pero ¿qué presidentes Latinoamericanos están dispuestos a jugársela con Chávez? Calderón, por lo menos está muy mal parado para abogar por las FARC cuando se espera de un momento a otro un nuevo atentado del EPR en México… y Kirshner salió algo raspado de la operación Emmanuel.


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