Kenia: Crisis de la Complicidad

Posted on 7 enero, 2008. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , , , |

Por Témoris Grecko / Perth, Australia

La crisis electoral que está derivando en humanitaria en Kenia no puede ser vista como un conflicto más en África. Hace un par de años pasé dos meses y medio allí: con sus problemas y atrasos, era como el borrador del modelo de desarrollo para los países africanos. Además, era un oasis de estabilidad en un área conflictiva: alrededor se encuentran Somalia, Etiopía, Sudán, Congo y Ruanda, estados marcados por sangrientas guerras, y en Kenia se ubicaron las agencias de la ONU y las organizaciones no gubernamentales de asistencia que la utilizan como base de operaciones. Buena parte de la economía de Nairobi depende de los gastos del personal de esas entidades, y de los miles de trabajadores humanitarios que van ahí a descansar después de pasar semanas en áreas de catástrofe.

Nadie esperaba que se dieran imágenes como las de ahora en Kenia. Mi querida amiga Waringa Njonjo, una exitosa abogada que estudió en Gran Bretaña, vive en el barrio nairobino de Hurlingham, apenas adelante del Hospital de la Mujer que ahora está saturado de adultas, niñas y niños violados en los disturbios. Por su preparación, Waringa realiza decisiones políticas que no dependen de la tribu a la que pertenece sino de lo que considera que es mejor para el país. Así escogió apoyar al Movimiento Democrático Naranja del opositor Raila Odinga, que según parece ganó las elecciones presidenciales pero ahora enfrenta el fraude armado por el presidente Mwai Kibaki. No obstante, el resto de Kenia no ha llegado a ese nivel de sofisticación y se mantiene en la lógica tribal: Kibaki pertenece a la kikuyu, la tribu más grande (22% de la población), cuya élite controla el poder político y económico y hará lo posible por no perderlo, en tanto que Odinga es un lúo coaligado con otras tribus, como la kalenjin (de la que forman parte los kenianos que corren maratones), todas interesadas en terminar con la hegemonía kikuyu. Waringa, aunque simpatizante de Odinga, es kikuyu y podría estar en peligro de ser atacada en la calle por una de esas turbas enfurecidas que torturan y matan sólo por pertenecer a un grupo distinto.

Esto, se suponía, no pasaba en Kenia, y Occidente ponía al país como ejemplo a seguir para otros en el continente. Pero Estados Unidos y Gran Bretaña, el antiguo poder colonial, han sido cómplices en la perpetuación del dominio de un grupo de corruptos, que han robado cientos de millones de dólares y que no por primera vez cometen fraudes electorales. La justificación era que de esa forma la democracia se consolidaría poco a poco y mientras habría un país estable. En lugar de ello, se acostumbró a cierto grupo de corruptos a monopolizar el poder mientras que en las demás tribus se acumularon enormes tensiones que ahora están explotando en forma de violencia étnica.

La primera reacción de Washington fue convalidar el resultado fraudulento y tardó en adoptar una posición más distante. Los observadores de la Unión Europea sí denunciaron que el proceso había carecido de legitimidad. Kibaki y su grupo tratan de aferrarse al poder, pero los motines ya han dejado 350 muertos y al menos un cuarto de millón de desplazados, en tanto que la ONU anuncia medidas extraordinarias para atender la crisis humanitaria. Kibaki, protector de corruptos, empieza a ver cómo salir del aprieto y habla de un “gobierno de unidad nacional”. Odinga se quiere proclamar “presidente del pueblo” (algo que recuerda a López Obrador, pero con una diferencia: los naranjas tuvieron una eficacia y un respaldo que el PRD ni sueña, y demostraron su triunfo en 95 de los 122 distritos electorales, con lo que dominarán tres cuartas partes del parlamento).

El escenario es de crisis de un modelo de estabilidad para África, en el que Occidente se hacía cómplice de corruptelas y fraudes bajo el supuesto de que eso daba paz social y crecimiento económico. El objetivo de la democracia es que las diferencias de los distintos grupos se puedan tratar y canalizar pacíficamente, pero esta adulteración tolerada del sistema condujo a un rompimiento. Ya vemos que es hora de cambiar el esquema.

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4 comentarios to “Kenia: Crisis de la Complicidad”

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Los jueces de mundo demostrando otra vez su ineficacia

Mi estimado Témoris, ¡Feliz 2008! Leyéndote sobre Kenia no puede evitar la evocación de la historia de todas las ex colonias europeas. Te confieso que no me atrevería a opinar sobre la existencia de tribus (que nada tendrán que ver con las del PRD), habría que entender antes su dinámica. El que unos u otros lleguen al “poder”, sin duda se trata de esquemas de poder impuestos por los europeos y nada tencrán que ver cómo se las arreglaban las tribus antes de la colonia (seguramente como lo están haciendo ahora). En fin. Que lamentable situación.

Es muy interesante que Estados Unidos haya validado estas elecciones. Y de ellos de podría deducir, como dice Témoris, que se trata de cubrir la corrupción.

Desde hace varios años Estados Unidos trata de entrar en Kenia como un poderoso inversionista. Hasta ahora no lo ha logrado. Es uno de los pocos países que conozco en donde no hay Starbucks ni McDonald’s. Esto no implica modernidad o aislamiento absoluto del imperio, pero sí son dos índices económicos que se han vuelto lecturas sociodemográficas de un país.

En los periódicos kenianos se podía leer frecuentemente que algo se rechaza “porque llevaría a subyugarse al poder de Estados Unidos”, “porque se agringaría”, etc. Así que en la sociedad hay alguna repulsión a ese país que está entre Canadá y México.

Sería interesante encontrar los intereses de Estados Unidos en Kenia para ver cuáles podrían ser los casos de corrupción que ahí cuelgan.

Por ahora sólo se puede establecer que Odinga, el líder del Movimiento Democrático Naranja, y Obama, el candidato Demócrata para la postulación a la presidencia estadounidense, son primos. Ambos tienen familiares de la tribu Luo, los archirrivales de los Kikuyu.

Y.

interesante tu análisis. tu referencia a Lopez Obrador puedo haber sido interesante si en vez de recalcar el porcentaje de apoyo a la oposición recalcaras los métodos que existen para disputar anomalías en los sistemas democráticos. Como ejemplo para Kenia, y afortunadamente para México (y contrario a la propaganda de la derecha) el PRD se mantuvo dentro de los límites de la convivencia democrática que pertiente la resistencia pacífica, y rechazan la violencia. Lo que sucede en Kenia podría constituir crímenes de lesa humanidad, o incluso genocidio, si se comprueba la motivación y el abuso de las diferencias étnicas que utilizan ambos lados para su beneficio político. Por inalienables, los derechos, incluidos los políticos, no se pueden imponer por encima a otros, especialmente el derecho a la vida.


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