Archive for 31 enero 2008

Líder capacitado con personalidad idónea, se busca para dirigir un país

Posted on 31 enero, 2008. Filed under: Yolanda Yebra -Buenos Aires | Etiquetas: , , |

Por Yolanda Yebra / Buenos Aires 

  Buenos días.

  Buenos días (responde ella).

  Encantado de conocerla señora Clinton. Pase, por favor. Tome asiento. 

Ella, de 61 años de edad, peinada de peluquería, vestida con traje sastre y maquillada sin excesos, como dicta la ocasión, estrecha la mano de su anfitrión esbozando una sonrisa. Se sienta sin entrelazar las piernas y apoya sus manos, superpuestas, sobre la pequeña mesa circular del despacho. Sabe que entrelazar sus manos habría sido una señal de autocontención y que cruzar las piernas habría transmitido autoprotección. Lo evitó. Va preparada.

Mirando al experto en Recursos Humanos, ella espera unos segundos. Él saca unas hojas impresas de una carpeta azul oscuro estampada con el escudo de los Estados Unidos y dice:

  Le voy a entregar un cuestionario con 153 preguntas. De las tres posibles respuestas para cada pregunta –mucho, poco o nada–, sólo tiene que marcar aquella con la que más se identifique. En veinte minutos paso a recoger el cuestionario y luego le acompañaré a la entrevista con el comité de selección. ¿De acuerdo?

Ella, abogada, senadora, ex primera dama, madre, esposa y candidata a la presidencia, asiente en voz alta. Echa un vistazo al cuestionario y, cuando el psicólogo se va, empieza a marcar las casillas del psicotécnico.

1. Para mí es muy importante dejar una profunda huella en las personas con quienes me relaciono. X

2.  Sé mantenerme con muy poco, resguardando aquello que pueda servirme a futuro, en especial datos e información relevante. X

3. Soy una persona independiente, autosuficiente y quien pone las reglas del juego. X

4. Cuando tengo la razón, tiendo a defender mis posturas de forma racional, rígida y a veces…

Casi cuatro respuestas, entre 12 alternativas, cada 30 segundos no dan para manipulaciones, por más inteligente que se sea. Repartir veinte minutos entre 453 opciones basta para que el cuestionario del eneagrama –que plantea del derecho y del revés mil asuntos vinculados con la intuición, la emotividad y lo cerebral–, deje a la señora Clinton al descubierto, mucho más de lo que a cualquiera le gustaría.

Pero a la candidata no le queda más remedio. Antes de someterse al voto de los electores, debe someterse a un comité integrado por los mejores expertos del país en selección de personal. Este comité, que también evaluará a los demás aspirantes, emitirá un veredicto irrefutable: el carácter de la señora Clinton es o no es adecuado para asumir la dirección de la mayor potencia económica y militar del mundo.

Pasados los veinte minutos, el examinador entra en el despacho. Ella le entrega el cuestionario y él la invita a seguirle a una sala de juntas contigua.

 Después de usted, señora.

Ella traspasa el umbral y su mirada se topa con los siete miembros del comité. Tres hombres. Cuatro mujeres.  Hoy es mi día de suerte, piensa. Pero, tras un saludo protocolar, empieza a dudar sobre la supuesta conveniencia de un “jurado” con mayoría femenina.

 ¿Por qué quiere ser presidenta?, señora Clinton. ¿Para qué?

 ¿Cuál es su mayor virtud y su mayor defecto?

 ¿Se considera feminista?

 ¿Por qué defendió a su marido después de que mintiera a los estadounidenses sobre sus relaciones extramaritales?…

 Si su hija tuviera un gravísimo problema que requiriese su inmediata asistencia y, al mismo tiempo, surgiera un asunto de Estado que también demandase de ipso facto su intervención, ¿qué asunto atendería primero?

Una hora bajo el microscopio, a merced de un interrogatorio impiadoso, y 24 horas por delante para conocer en qué tipo de personalidad encaja la de la señora Clinton entre los nueve posibles del eneagrama, una herramienta de conocimiento tan antigua y mística como renovada y práctica, que ya empleaba Aristóteles para identificar y catalogar en nueve grupos (enea, es nueve en griego) las maneras de percibir el mundo.

Todo es clasificable, no por ello simple. Nada más complejo que la personalidad y ninguna más intrigante que la de los políticos. ¿Qué y cómo decidirán ante una crisis? ¿Qué dosis de instinto, racionalidad, miedo, arrojo, creatividad, egoísmo o solidaridad, entre otras cosas, se puede esperar de ellos? Conocer las respuestas de antemano es el sueño de todo analista y debería serlo de todo votante, por más que la intelectualidad critique la personalización de lo político.

“El lado humano de las cuestiones políticas (el carácter, estilo, simpatía, talante, popularidad, credibilidad, confianza…) adquiere primacía sobre su competencia. En un horizonte de politización escasa, terminamos votando por los atributos personales”, lamenta el filósofo Daniel Innerarity, autor de El nuevo espacio público.

¿Y qué tiene de malo conocer a fondo el carácter de nuestros futuros dirigentes?

No se trata de restarle un ápice de importancia a la competencia a la que alude Innerarity, entendida como capacidad para gobernar y como planteo competitivo de programas políticos serios. No se trata, ni mucho menos, de que la política se vuelva un conglomerado de historias rosas sobre amoríos, hábitos de familia, de consumo, etcétera. Pero nada se perdería por someter a psicotécnicos a los aspirantes a gobernar un país. Esto permitiría encontrar en las entrañas de sus psiquis su verdadero “yo”, ese que, tal vez, ocultan o incluso desconocen. Es deseable suponer, por ejemplo, que otra habría sido la historia si los alemanes hubieran conocido el verdadero “yo” de Hitler en las elecciones parlamentarias de 1932, cuando hicieron de su partido nazi el más numeroso de la nación.

Pero esos días en los que un candidato acceda a someterse a una prueba de personalidad como las que aplican las empresas para seleccionar al postulante idóneo a cualquier puesto de trabajo quedan lejos, tal vez imposibles. Sólo el ejercicio del poder ha servido a los psicólogos para definir cuál de las nueve personalidades caracteriza a cada líder.

Una aclaración: ningún eneatipo es mejor ni peor. Todos tienen su lado positivo y negativo. Cada personalidad difiere según su nivel de desarrollo, desde lo más sano hasta lo patológico, y la predominante se matiza con el peso de los otros eneatipos, porque cada quien alberga los nueve y echa mano de ellos según las circunstancias. El asunto es cuál predomina y su grado de “salud”.

EL VEREDICTO

Hillary Clinton es del tipo 1 con influencias del tipo 2, como Juan Pablo II. El 1 es el eneatipo del “Reformador”: idealista y de principios. Luchador que impulsa cambios para mejorar las cosas, pero temiendo cometer errores. Controlado. Organizado hasta el extremo, lógico, detallista. Posible resentido e impaciente. Suele justificarse a sí mismo y desea estar más allá de las críticas para no ser condenado por nadie. Muy trabajador y puntual, pero también algo pedante y un tanto fastidioso, porque todo lo juzga según lo que cree que es “lo correcto”, por lo que suele ser regañón e incluso represor.

El matiz del tipo 2, “El Altruista” –que predominaba en Eleonor Roosevelt, Nancy Reagan, Barbara Bush y en Eva Perón (curioso, todas esposas de presidentes) –, le imprime un carácter sociable y de buen corazón. También sentimental, adulador y hacedor de favores con el fin de ser necesitado. Con el pretexto de ser un “amigo afectuoso” puede llegar a interferir demasiado en las vidas ajenas. Desea que las personas dependan de ellos. Cuando da algo, espera siempre algo a cambio. Cuando es engreído, se siente indispensable, puede sobrestimar lo que hace por los demás.

OTROS LÍDERES

Bill Clinton, Condoleezza Rice, Arnold Schwarznegger, Tony Blair y Silvio Berlusconi son el tipo 3 (el triunfador), con sus dos vertientes: el encantador y el profesional. Adaptable y exitoso, autosuficiente, encantador, sobresaliente y pragmático. Ambicioso, enérgico y diplomático. Obsesivo con el trabajo y la competitividad, su pasión oculta: la vanidad.

El individualista es el tipo 4, con dos influencias: la del aristócrata o la del bohemio. Sensible, temperamental y ensimismado, con tendencia depresiva y empeñado en mostrar su singularidad. Su deseo básico es descubrirse a sí mismo y su importancia, tener identidad. Ningún gran líder político encaja en este eneatipo, en el cuál sí se suscribe la esposa de JFK, Jackie Onassis.

El 5, el investigador, con dos vertientes: la iconoclasta o la del que soluciona problemas. Es el perceptivo y cerebral. Independiente e inventivo. Capaz de ver el mundo de forma nueva, puede ensimismarse en sus pensamientos, ser provocador y abrasivo. Su máximo deseo es ser competente. Un ejemplo: Vladimir Lenin.

Lady Di y Richard Nixon eran 6 (el leal). Eneatipo con dos grandes ramas: la del defensor y la del amigo. Serio y trabajador. Cautivador y amistoso. Resuelve problemas, predice dificultades y promueve la cooperación; pero puede volverse receloso, estresado y desafiante. Su deseo básico es encontrar seguridad y apoyo, si ve en peligro cualquiera de estas dos cosas puede reaccionar con conductas pasivo-agresivas. Este eneatipo incluye también a George Bush, Richard Cheney, Robert F. Kennedy y Malcom X.

El entusiasta es el 7: Activo, enérgico, apasionado, optimista, espontáneo y divertido. Puede ser indisciplinado, disperso e impulsivo, aunque agradecido, versátil y ambicioso. Cae con facilidad en el materialismo y el consumo. Puede ser incapaz de decirse no. En su mejor momento es práctico, productivo, prolífico, versátil y abarca numerosas áreas de interés. Su miedo básico es verse despojado de todo y sufrir. Los hay más inclinados al realismo (John F. Kennedy, Benjamin Franklin) y los que tienden a ser como animadores.

Mijail Gorbachov y Fidel Castro son 8 (el desafiador), como lo eran Sadam Husein, Stalin, Indira Ghandi, Franklin Delano Roosevelt, Lyndon B. Johnson y Martin L. King. Tiene una actitud de “puedo hacerlo”. Es seguro de sí mismo, controlador y protector, decidido, audaz y voluntarioso. Puede ser magnánimo e inspirador y causar una influencia duradera positiva; pero en su versión insana llega a ser egocéntrico y dictador, sentirse omnipotente y usar su poder con agresividad. Como es controlar, su máximo temor es ser dominado por otros.

Cierran la lista Helmut Kohl, el Dalai Lama y Nelson Mandela: son 9 (el pacificador), que tiene dos inclinaciones: la ocho (el árbitro) y la uno (el soñador). Es tolerante, confiable y estable. Generalmente creativo, optimista y comprensivo, a veces hasta la complacencia para sanar conflictos. Suele tener problemas con la terquedad. En este grupo entran los ex presidentes Ronald Reagan y Abraham Lincoln.

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2666: la intriga de los números

Posted on 29 enero, 2008. Filed under: Mara Muñoz -Londres |

Mara Muñoz / Londres

El 2666 de Roberto Bolaño es la intriga de los números que descodifica en su transcurso  no lineal lo atemporal del horror, el valor cuantitativo del pensamiento que gobierna la modernidad. El ser humano objetivado por la cantidad del ser, que se expresa en la cifra negra, en los carpetazos de expedientes de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, México. El escritor reconoce que la matanza de mujeres no alcanza nivel de historia universal, y recurre a la segunda guerra mundial y sus campos de concentración para asentar que el salvajísimo humano lleva tiempo disfrazado de razón, para quebrar su historia como la humanidad quebró la suya.

A los cadáveres del mundo moderno ya no les va la idea socrática de mente sana en cuerpo sano. Menos testigos de fe para repetir los conceptos huecos que se reproducen masivamente, vaciando discursos, despojando a las palabras de su poética para convertirlas en conocimiento. La muerte corporal no es la única que Bolaño aborda en 2666: el ascetismo Europeo del siglo XXI, reflejado en el culto racional a un escritor cuya creación, motivos, origen y rostro son un misterio; cobra y da muerte en vida a la inteligencia de la cuna de la civilización. La locura, a todo esto, se pasea entre los personajes de diferentes épocas, como la única posibilidad de sentido.

En las páginas de Bolaños, la aristocracia europea se regodea de placer, resistente a todas las convulsiones. En su adolescencia se la describe paseando en castillos de campo, un campo sin lagos, poblados por árboles y flora común. Su juventud la vive loca de sexo salvaje, que desquita con un general rumano de la segunda guerra, para terminar sus días como heredera, por nupcias, de una editorial que sobrevivió a la mecanización del exterminio humano, para ver la mecanización del arte. Así, los lagos negados por el autor a la aristocracia europea en México se han secado. La Tenochtitlan fundada por los aztecas yace debajo de palacios coloniales, entre el lodo. En las construcciones señoriales habita una burocracia que alimenta a una camada de artistas, quienes sirven o servirán desde las instituciones mexicanas, igual que la revolución institucional.

El comercio sexual, la convertibilidad monetaria del ser humano proyectada en el sexo, cruza la historia de las mujeres de 2666. Lo que presenta Bolaño podría pasar desapercibido, pero el autor nombra ‘putas’ a las mujeres que se venden en las páginas de su historia, lo que podría ofender al lector, sin que sea necesario pensar en el ultraje provocado por una sociedad que traslada las ideas de la compraventa a todos los niveles de la existencia humana. Sin embargo, quizá el autor no las llama ‘putas’ a ellas, tal vez se refería a alguien más, en todo caso, Bolaño ha muerto, sólo nos dejó a Archimboldi, el escritor perdido de esta obra monumental.

La novela póstuma de Roberto Bolaño, publicada en 2004, a un año de su muerte que ocurrió mientras esperaba un transplante de riñón en un hospital de Barcelona; mira a las estrellas, como Teodoro Adorno lo hizo para crear una bella metáfora en su Tesis Contra el Ocultismo: “nada más alienígena que las estrellas” a las que el ser moderno observa en busca de conocimiento sobre sí. Nadie más temeroso de su propia naturaleza, de sus sentimientos, que el enfermo de cordura que habita nuestros tiempos: esta proposición, como otras, es punto de encuentro en ambos autores. 

Racionalismo clínico, laboral o político, al final, todos tendremos que producir, parece haber concluido Bolaño, cuando dejó la poesía para escribir novelas y hacer de su pasión un ingreso; la historia le da la razón, como nos la da a todos.

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El Factor Obama

Posted on 29 enero, 2008. Filed under: Eileen Truax -Los Ángeles | Etiquetas: , , , |

Eileen Truax / Los Ángeles

Faltaban unos minutos para las dos y media, y en la calle ya estaban los dos grupos: de un lado, sobre la acera, decenas de vecinos curiosos, sobre todo mujeres, entusiasmados; en medio de la calle, con el estricto traje negro, elementos del Servicio Secreto impidiendo el paso de los primeros. Y es que en la otra acera, en una casita típica de suburbio californiano, estaba por celebrarse el evento de campaña.

De pronto llegó. Dos camiones de paramédicos con las sirenas encendidas precedían la caravana de autos negros. De uno bajaron cuatro trajeados, del segundo dos más, y finalmente él: alto, esbelto pero fuerte, guapo, con las mangas de la camisa dobladas, erguido y sonriente. Bajó del auto justo frente al lugar de la cita; pero no, tenía que hacer enojar a los trajeados. Rodeando el vehículo se dirigió al otro lado, a donde estaba la gente que gritaba como si acabara de ver a un actor de cine. Los trajeados, nerviosos, se hablaban por intercomunicadores y se reacomodaban. Él ni se inmutó: siguió caminando hasta llegar a la primera persona, extendiéndole la mano, viéndola a los ojos.

Después saludó al de al lado, y al que siguió. La cámaras de televisión no estaban ahí; los camarógrafos, que habían llegado dos horas antes, esperaban adentro. Eran él y la gente –y los trajeados, por supuesto. Se tomó su tiempo. Habló con cada una de las personas, pero además escuchó. Cuando habla ve a la gente directamente; cuando escucha gira un poco la cabeza, poniendo la oreja cerca de quien habla, y voltea hacia el piso, se concentra; después se yergue y responde. Agradeció cada cosa amable que le dijeron. Accedió a tomarse todas las fotos que le pidieron. Respondió todas las preguntas: sobre sus hijas, sobre su esposa, sobre la campaña, sobre por qué votar por él, sobre cómo ayudar.

“Y aquí, ¿hay alguien indeciso?”, preguntó de pronto. “Yo”, respondió una mujer entre la gente. “Ok”, dijo él, acercándose, “¿qué quieres saber para decidirte?”. La mujer le explicó que su familia representa al Estados Unidos de hoy: ella es anglosajona, su esposo es musulmán y tienen un hijo latino. “Quiero saber cómo va a hacer para lograr una convivencia pacífica con el medio oriente, qué va a hacer diferente”. Él habló de su origen étnico y de la necesidad de hablar con los dirigentes de otros países, “aunque no nos agraden”. Ella quedó satisfecha.

Antes de entrar al evento, alcanzó a escuchar a un hombre hablando por teléfono. “En verdad, aquí está, enfrente de mí”. Él se detuvo. “¿Es tu esposa?”, preguntó. El hombre respondió que sí. “Pásamela”, dijo con su voz de barítono, y tomó el teléfono. “Buenas tardes, este es Barack Obama. Me dice su esposo que usted me apoya en la campaña. Le quiero dar las gracias y le quiero decir que puede confiar en mí, que estoy trabajando muy duro y que yo voy a ser presidente”.

El resultado de los caucus de Iowa, en donde Barack Obama resultó victorioso por el lado demócrata, fue la gran sorpresa para el equipo de Hillary Clinton. Conocedora de los entretelones de Washington y portadora del visto bueno del establishment demócrata estadounidense, Clinton parecía tenerlo todo para ganar. De pronto aparece este senador de Illinois, neófito en la política federal, que con apenas tres años en el Senado decide lanzarse por la candidatura de su partido. Y lo hace así, a su manera: espontáneo, hablando sin muchos tapujos, haciendo una campaña desde abajo.

Parecería que hasta antes de eso, los cálculos de la campaña Clinton no habían tomado en cuenta el factor Obama: un hombre que ha despertado un sentimiento de esperanza, de que algo se puede hacer diferente en este país, de que la política aún puede voltear los ojos al ciudadano ordinario y puede ser la herramienta para solucionar los grandes males. Los jóvenes se vuelcan en los programas de voluntarios de su campaña, y los indecisos cada vez más lo ven con buenos ojos. En Iowa un joven me dijo: “Tengo 20 años; desde que tengo uso de razón este país ha sido gobernado, o por un Clinton, o por un Bush. Yo creo que es tiempo de que las cosas cambien”.

Sin embargo en medio de esta euforia es preciso escuchar a quienes cuestionan la falta de experiencia de Obama. Cuando los analistas indagan quién podría ser el candidato a la vicepresidencia que haría mancuerna con el senador, pocos se atreven a dar una respuesta. No se sabe mucho de sus alianzas políticas, no se han hecho proyecciones sobre quiénes serían parte de su gabinete. Y para gobernar se requiere de un equipo que trabaje desde el primer día, tal como lo ofrece Clinton.

Un elemento adicional radica en el hecho de que el candidato demócrata debe ser, preferentemente, aquél que tenga la mayor posibilidad de derrotar en las elecciones de noviembre a quien resulte el candidato republicano.¿Tendrá Obama la fuerza suficiente para lograr que los indecisos, o que los republicanos inconformes con la actuación de Bush, voten por él? ¿Alcanzará la esperanza de una nueva generación para compensar la experiencia que le sobra a la otra? ¿Será el factor Obama suficiente para regresar a los demócratas a la Casa Blanca?

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El informe Romeva y los feminicidios en México

Posted on 28 enero, 2008. Filed under: Manuel Ulloa -París | Etiquetas: , , |

Manuel Ulloa / Paris

La primera vez que oí hablar del eurodiputado catalán, Raül Romeva i Rueda fue en Ciudad Juárez, el verano pasado. Era la hora de la comida y habíamos acordado una entrevista con Marisela Ortíz, la admirable mujer que fundó la asociación civil Nuestras hijas de regreso a casa. Iba con un amigo francés que preparaba una serie radiofónica para France Culture. Al  escucharla se nos atragantaron los burritos, nos quedamos atónitos, la mirada fija en los grandes lentes oscuros de Marisela, atendiendo su testimonio directo, crudo, desgarrador. La ignominia de la impunidad desde hace ya más de quince años, aunada a la persecusión y hostigamiento padecidos por mujeres como ella en tantos otros puntos de la República es con mucho (y sin olvidar a los pueblos indígenas) la mayor deuda moral que tiene hoy en día el país. Miles de muchachas, las más de las veces en la flor de la juventud, cuya vida no ha valido nada para el Estado Mexicano ; decenas de mujeres valientes que no quitan el dedo del renglón a pesar de las amenazas.

Convencida de que nunca se ejercerá la justicia contra los feminicidas por su posición privilegiada, Marisela nos dijo que sólo esperaban resultados de parte de las instancias internacionales como la CIDH o la Unión Europea. La presión internacional como único acicate para conseguir que el Estado Mexicano asuma sus responsabilidades en materia de administración de justicia. Fue entonces que pronunció el nombre de Romeva y de su informe que por esas fechas estaba por ser votado en el Parlamento Europeo. Un informe importante porque, entre otras cosas, establece la definición jurídica del término « feminicidio » y prevé mecanismos de seguimiento para verificar que la impunidad de los crímenes contra mujeres, tanto en México como en Centroamérica, sea combatida frontalmente. ¿Cómo ? Estableciendo que en toda reunión oficial, en toda negociación entre la Unión Europea y los países en cuestión, se incluya el tema de los feminicidios y se revisen los avances alcanzados en materia de derechos humanos.

A pesar de las presiones de los grupos parlamentarios de derecha y de los representantes mexicanos que trataron de suavizar a toda costa la redacción final del documento, éste se aprobó con holgada mayoría en octubre pasado y puede consultarse en el siguiente enlace:

http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef=-//EP//TEXT+TA+P6-TA-2007-0431+0+DOC+XML+V0//ES 

Puede parecer poco y ya es lugar común decir que estos documentos son como rosarios de buenas intenciones que, efectivamente, suelen quedar en letra muerta, pero si los ciudadanos de México y Europa exigimos sistemáticamente a nuestros representantes que en los acuerdos bilaterales se respete realmente el principio de acabar con la impunidad en México, cada vez será más dificil para nuestros gobiernos hacer negocios sin atender el reclamo básico y razón primordial de ser de un Estado : proteger la integridad física de sus ciudadanos. En todo caso, como se comprobó recientemente, en México es más probable hoy por hoy acceder a la justicia desde el extranjero.

P.S. El caso Lydia Cacho sobrevino después de la aprobación de la resolución promovida por Romeva. Por eso en su punto T se puede leer que se saluda « la creación de instituciones especializadas de carácter federal y local, tales como la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Relacionados con Actos de Violencia en Contra de las Mujeres ». De alguna manera, los seis ministros preciosos se encargaron de responder con su fallo al Parlamento Europeo. No hace falta recordar que la titular de esta Fiscalía Especial que saluda el informe Romeva, Alicia Pérez Duarte, renunció días después « por vergüenza » ante la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en favor de Mario Marín.

http://www.el-universal.com.mx/nacion/156519.html 

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Odiseo, las sirenas y la modernidad

Posted on 25 enero, 2008. Filed under: Invitados | Etiquetas: , , |

Miguel Delgado / Valencia

Mucho han servido las historias y mitos de la mitología griega para explicar ciertos comportamientos psicológicos y algunas dinámicas sociales de la actualidad.

En este sentido, parte del canto XII de La Odisea explica alguno de los temores humanos en la modernidad: Temor a la naturaleza.

“Los bravos marinos hacen su viaje de vuelta a la morada de Circe y queman el cadáver de Elpénor. La maga les ofrenda pan, carne y vino y ellos dan descanso a sus agotados cuerpos hasta el otro día.
Antes de partir, Circe le explica a Odiseo lo que deberá enfrentar en lo que le resta del viaje. Le advierte a Odiseo acerca del canto de las sirenas, al cual ningún hombre puede escapar y que hace que todas las embarcaciones sean destrozadas y sus tripulantes asesinados por estos monstruos marinos. Circe aconseja que todos los hombres de Odiseo se tapen los oídos con cera y él sea atado a un poste para poder oir el canto, pero sin ser capaz de dirigirse hacia ellas…

Dicho todo esto, los marineros parten y obedecen el consejo de Circe al llegar al lugar donde se escuchan las sirenas. Odiseo es atado al poste mayor y sus hombres se cubren los oídos con cera y siguen remando. Al escuchar el dulce canto, Odiseo pierde el control y pide desesperadamente a gritos a sus hombres para que lo liberen, pero estos lo atan con más sogas y fuertes nudos. Horas después, pasado el peligro, lo liberan”.

Odiseo representa al individuo moderno, que necesita tener el control de la naturaleza, vencer por sobre ella. Pero la naturaleza lo incluye a él, por tanto la necesidad de control y victoria también opera sobre el mismo.

 El canto de las sirenas representa lo natural, lo peligroso, el gusto y el placer dañino. La seducción definida como término peyorativo. Aquí se define también la supremacía y representación del bien= hombre, en desmedro de la mujer como forma de lo malvado.

El amarrarse es el cohibirse, el controlar sus instintos, su naturaleza… lo que le provoca hacer. Esta ha sida una de las características necesaria para que el ser humano pueda adaptarse al modo de vida moderno. El control ante sus deseos, desobedeciendo sus instintos para acoplarse al sistema mundo actual… muchas veces sin preguntarse si ese autocontrol es realmente deseado o recomendable.

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Dios no es mujer

Posted on 24 enero, 2008. Filed under: Invitados | Etiquetas: , , |

Victoria Fernández / Caracas

En su libro Sí papi – No me jodas, Adriana Pedroza define a la mujer venezolana con estas palabras:

“…extremista, vanguardista, valiente, caliente y luchadora, pero también llorona y manipuladora, machista en algunos casos, sumisa y, por cierto, un poco mentirosa.”

Y, claro, si uno lee esa especie de catálogo termina concluyendo que, efectivamente, Dios no es mujer, por más que los libros sagrados insistan en caracterizar al Supremo como alguien caprichoso y colérico, a la vez que amantísimo y bondadoso. Uno podría pensar, con cierta razón, que eso no es más que una humanización de Dios… Pero ese no el tema que nos ocupa: al menos en parte, nuestro tema es más bien al contrario: la divinización de los humanos y más concretamente de la mujer. Insistimos: luego de leer a Pedroza uno concluye que la mujer es humana, muy humana. Y es tal vez lo que la autora nos quiere transmitir, que alrededor de la mujer venezolana se ha tejido un mito que nos impide verla tal cual es. Mito que, por cierto, todos alimentamos de una u otra manera, sin importar nuestra condición social, laboral, sexual, afectiva, profesional, religiosa y para usted de contar.

Es un mito que ciertamente hemos ido construyendo desde hace un buen tiempo, que es explotado por las agencias publicitarias y los medios de comunicación, y que ha llegado a niveles de efervescencia cuando algunas mujeres venezolanas han sido coronadas como reinas de la belleza en certámenes internacionales. Es tanto que incluso muchos extranjeros vienen al país con el único propósito de admirar la belleza de las venezolanas; al menos ese es el propósito declarado, porque no son pocas las veces que su intención es poderse llevar a una de las nuestras a la cama y poder fanfarronear después ante sus amigos.

Así que, un poco para recapitular: Dios no es hembra, no lleva el par de cromosomas XX. Y también al revés: la mujer, al menos la mujer venezolana, no es Dios, aunque el mito que todos ayudamos a alimentar nos lleve a decir más veces de las que tal vez admitamos que la mujer venezolana es una diosa.

Sí mami…

Parafraseando a la misma Pedroza podríamos decir “Sí mami, tienes razón…”. En Venezuela las mujeres están sometidas, tal vez más que en cualquier otro país, al escrutinio de los otros, entendiendo por ese “otros” tanto a hombres como mujeres. Por más que uno no quiera, no puede dejar de darle la razón en eso a Pedroza: las venezolanas se preocupan por su apariencia. Incluso podemos concederle más aún: a las venezolanas les gusta saber que están buenas. Y ese saber llega por muchos lados: por los recursos –plata y tiempo, especialmente- que invierten en ellas, por las miradas de los otros, por los aplausos y los piropos –aunque más de uno sea verdaderamente desagradable-, por la imagen que devuelve el espejo…

Ni siquiera la autora escapa de esta realidad, aunque ella pretenda que “lo que piensen unos y otros [hombres y mujeres]” la tiene sin cuidado. Chévere que le gusten el vino rojo, leer y fumar habanos, pero ¿lo tiene que hacer justamente en un café, ante la mirada de otros? Más aún, ¿para qué lo confiesa si no es para dar la impresión de gran mujer sofisticada? Si en realidad no le importaran un bledo las opiniones de unos y otros se tomaría su vino, leería su libro y se fumaría su habano en la intimidad de su hogar, y de paso nos ahorraría la anécdota. Pero volvamos a lo nuestro: ella lo que nos está contando, y debemos admitir que la razón la asiste en mucho, es que las venezolanas gastan gran parte de sus recursos en lucir bella, lo que se traduce en grandes gastos en “artículos de belleza” y en tiempo empleado para lograr su cometido. Las mujeres venezolanas, dice Pedroza, dedican mucho tiempo y dinero en tratar de que cada parte de su cuerpo –culos, tetas, cabellos, piernas y caras, especialmente- esté en su sitio y esté bien, esté chévere. Les va la vida en ello, y algunas veces literalmente es así.

No me jodas

Pero a nuestra feliz autora también habría que decirle la otra parte del título de su libro: lo que ella describe no es exclusivo de las venezolanas, aunque uno admita que aquí ocurre más que en otros lados. Eso por una parte, porque por la otra podríamos decir que es intolerable que Pedroza se erija en diosa y como tal pretenda dictar qué es lo importante para las mujeres venezolanas y qué no lo es, qué cosas les deben preocupar y qué no. Decir que las venezolanas gastan mucho en su belleza y deducir de ello que no son felices es cuando menos metodológicamente incorrecto, porque entonces habría que afirmar también lo contrario: que quien no gasta un solo centavo en artículos de belleza o en una peluquería es extremadamente feliz. Sabemos bien que no es así…

Y todavía podemos decir más: puede que Venezuela sea uno de los países en los que la oferta y la demanda de artículos de belleza sean elevadas, considerando por supuesto la magnitud de la población. Pero las grandes compañías y las grandes campañas publicitarias no son venezolanas. Como dicen por allí, también en otros lados se cuecen habas… Corolario de ello es que los estereotipos no son exclusivamente, digamos, bolivarianos… Los cánones de belleza no los imponen las venezolanas; antes, por el contrario, son víctimas de los mismos. Y el voraz consumismo que caracteriza a las venezolanas tampoco es tan criollo: no somos nosotras las que hemos inventado el capitalismo.

Ni tan calvo… o una conclusión

Ya que vamos de refranes, dichos populares y voces de uso vulgar –por vulgo, no por grosería- digamos que, pues, ni tan calvo ni con dos pelucas, o ni tan cerca que lo queme ni tan lejos que no lo alumbre [la vela al santo]. Bueno situar el debate aquí en la tierra y mejor aún aquí en Venezuela. Que Dios no es mujer y que los hombres nos han querido meter gato por liebre a las mujeres –con bastante éxito, a juzgar por las palabras de Pedroza- con ese cuento es bueno que lo pongamos claro. Y más aún que las mujeres lo tengamos muy, muy claro. Bienvenidas sean la crítica y, de su mano, la autocrítica.

Juzgar, en términos morales –esto es bueno, aquello no; esto debe pensarse, aquello no- a las venezolanas y a las mujeres en general, y simplificar tanto las cosas hasta reducir la vida de las mujeres a un análisis de su bolsito de maquillaje ya no es tan bueno. Las mujeres, especialmente las venezolanas, son muchísimo más que eso. Y así lo reconoce la misma Pedroza cuando afirma que este es un país en el que el 75% de los hogares son dirigidos por mujeres solas –lo que tal vez sea un poco exagerado, pero…-. Bienvenida la crítica, decíamos, pero no el criticar por criticar.

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Mediocracia, teletiranía: el poder de los medios

Posted on 22 enero, 2008. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , |

Domingo Medina / Caracas

                

La semana pasada vi un programa en la TV titulado La otra mirada. Trataba el mismo acerca de cómo nos vemos los latinoamericanos, lo que generalmente es, en opinión del presentador –un profesor universitario de sociología- y yo diría que no le falta razón, con los ojos de los dominadores: ayer españoles (europeos en general) y hoy gringos. Casi en realidad no sabemos cómo nos vemos nosotros mismos, a partir de nosotros mismos. No quiero entrar a detallar mucho el programa, pero si diré que me gustó bastante.

Cuando lo veía también recordé un libro que leí hace poco: América Latina a través del espejo mediático español: el caso de Venezuela 2002- 2004. Se trata de un estudio –muy serio, en mi opinión- de un profesor de la Universidad Complutense de Madrid, en el que se detalla cómo la prensa española cubrió algunos de los eventos de mayor impacto en la política venezolana de esos años: el golpe del 2002, el paro patronal y sabotaje petrolero, y el referéndum revocatorio del 2004. Casi ni tengo que decir que siempre se justificó el golpe (o el paro o el referéndum) y se criticó al gobierno. Tampoco lo voy a resumir aquí, porque en realidad lo que me interesa destacar es una cita que hace el autor de un artículo Pablo Antillano titulado “Mediocracia”. Entre otras cosas, el artículo decía cosas como estas:

  • En la democracia, los líderes son construidos a punta de obras y valores, en la mediocracia son construidos por asesores de imagen.
  • En la democracia, los líderes van a las comunidades; en la mediocracia, van a los programas de opinión.
  • En la democracia, los medios dicen lo que los ciudadanos piensan; en la mediocracia, los ciudadanos dicen lo que los medios piensan.

 […]

  • En la democracia se valoran los contenidos; en la mediocracia, los titulares.
  • En la democracia la información es una cosa, la opinión es otra, y la propaganda es otra; en la mediocracia no hay fronteras (Manipulación y controles globales. Antonio Pasquali).

[…]

  • Para la democracia, una masacre es un hecho luctuoso; para la mediocracia, es un espectáculo iterativo, una telenovela por entregas.

[…]

  • En las democracias litigan los abogados y los diputados; en la mediocracia litigan los entrevistadores.
  • En la democracia, los periodistas van tras los personajes; en la mediocracia, los personajes persiguen a los periodistas.

[…]

  • En la democracia se respeta la palabra de los militares; en la mediocracia, se graban.
  • En las guerras y en golpes de la democracia, los militares se disparan; en los de la mediocracia se filman y se editan. (La Guerra mediática del Golfo. Baudrillard).
  • En la democracia, un golpe toma Miraflores [Palacio de Gobierno de Venezuela]; en la mediocracia, toma una señal de televisión.
  • En la democracia, un golpe puede ser incruento; en la mediocracia, es televisivo…

Esto me llevó a un documental que también vi la semana pasada, titulado Teletiranía: la dictadura de la televisión en México, realizado por el Canal Seis de Julio (México) y transmitido estos días muy a propósito del caso de Aristegui. Dos cosas me llamaron profundamente la atención: unas cifras que indican que nueve de cada diez mexicanos ve Televisa (seis) y TV Azteca (tres). No he podido contrastar esas cifras, pero si entre los dos canales se repartieran el 70 % de la audiencia mexicana aún me parecería muchísimo, especialmente considerando que no hay otros canales o cadenas que le puedan hacer competencia.

Lo otro que me llamó la atención fueron las declaraciones de los dueños de ambas cadenas, creo recordar que a propósito del asesinato de Paco Stanley. Ambos exigían de manera muy vehemente la renuncia de Cuauhtémoc Cárdenas, Jefe de Gobierno del DF de México en ese entonces. ¿Por qué estos dos señores, a quien nadie eligió, hacían tal exigencia a un hombre que, les gustara o no, había sido electo con el voto mayoritario de los mexicanos del DF? Sencillamente porque en la mediocracia los dueños de los medios tienen poder.

El mismo poder que exhibieron estos días al echar de Televisa Radio a Carmen Aristegui. Yo repudio ese hecho, como estoy seguro de que lo hace todo Mundo Abierto. Pero me alegra que vayamos entendiendo que las limitaciones a la libertad de expresión no vienen sólo de los gobiernos, sino del interior mismo de los medios de comunicación. Es un debate que no solemos dar, pero que nunca es tarde para comenzar.

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Antonin Artaud y sus dobles

Posted on 19 enero, 2008. Filed under: Manuel Ulloa -París | Etiquetas: , |

Por Manuel Ulloa Colonia / París

¿Quién fue realmente Antonin Artaud? Probablemente no exista en la historia del teatro y la literatura otro personaje tan inasible y enigmático como él. Quienes lo conocieron íntimamente (sobre todo ellos), nunca lograron cernir cabalmente su identidad. Su vida estuvo marcada por extrañas duplicidades. Así las cosas, sería vano pretender acertar donde sus contemporáneos fallaron. Pero, nada nos impide reconsiderar bajo una nueva luz la enorme capacidad que tenía A.A. para desbordarse en los demás.

Su existencia fue como la dislocación permanente de una vida desdoblada. Tristán Tzara definió su obra como “el dolor corporal proyectado en la vida mental”. El “hombre-teatro” (como lo llamaban algunos) hizo de su cuerpo el escenario de un conflicto cósmico en el que su ser se desgarraba constantemente entre la carne y el espíritu, entre la pureza y la enfermedad, entre las fuerzas del Bien y del Mal.

A.A. estaba siempre en el ojo de un huracán, quizá por eso permanecía inasible, incluso para sí mismo. La identificación progresiva que fue estableciendo entre la vida y el teatro lo llevó a renunciar a la escena, o mejor dicho, a transladar el drama de las tablas a su cuerpo para crear al fin un “espectáculo integral”. Después de su viaje a México, el teatro deja de ser para él un medio y se convierte en el fin mismo, en una forma de vida verdadera. “Si el teatro duplica la vida, la vida duplica al teatro verdadero”, escribió A.A. sobre el titulo del libro que marcó al teatro Occidental del último tercio del siglo XX: El teatro y su doble(1).

Entre el teatro y su doble, la vida, se establece una relación de identidad cada vez más intensa. El teatro es la vida verdadera que él persigue bajo sus múltiples dobles. Basta un vistazo a los títulos de sus textos para confirmar la clara dualidad de su pensamiento e inventariar los dobles de ese teatro verdadero que Artaud vislumbró : El teatro y la peste, El teatro alquímico, El teatro y la crueldad, El teatro y la metafísica, etc. En ocasiones la dualidad es planteada en términos de oposición y no de identificación, como ocurre en El teatro y la cultura o El teatro oriental y el teatro occidental. De manera análoga coexistieron en A.A. una serie de dobles : A.A.-Antonin Nalpas, A.A.-Cristo, A.A.-San Patricio, A.A.-el puritano, A.A.-el último tarahumara, A.A-A.A. (no hay que olvidar que además de poeta, dramaturgo, director de escena y ensayista, A.A. era actor y representaba su propio papel a la perfección). Sus dobles son múltiples y se entrecruzan indefinidamente. Su muy particular sistema metafísico parece inspirarse de un maniqueísmo estricto, similar al que practicaba San Agustín antes de su conversión. Sistema que si bien en su tiempo fue fácilmente marginado y asfixiado, nadie se atrevería a calificar hoy día de simple locura.

Todos los integrantes del círculo de A.A. se han ido a la tumba con él: su madre y su hermana; la editora Paule Thévenin; sus psiquiatras de Rodez, el Dr. Ferdiére y el Dr. Latrémolière; Breton y los surrealistas; sus amigos parisinos de la última hora y Jacques Lacan. Si bien ninguno sobrevive, ninguno de ellos tampoco quedó indemne tras el paso de A.A. por sus vidas. Éste dejó en ellos huellas que se pueden incluso rastrear en sus palabras y sus actos. Una mirada atenta sugiere que todos y cada uno de ellos dieron muestras, en lo que respecta a su trato con Artaud, de un cierto grado de paranoia. Sus declaraciones a la hora del escándalo que siguió a la muerte del poeta lo confirman ampliamente.

Por otro lado, cabe preguntarse si los que lo frecuentaron realmente lo conocieron. Cuando se aventuraban a pontificar sobre él erraban el tiro. Es como si Artaud se fugara constantemente de las casillas en las que buscaban encerrarlo con sus palabras. La identidad de A.A. se desdoblaba en su presencia y terminaba por contaminarlos, provocando en ellos nuevos desdoblamientos y fenómenos de réplica.

Tomemos el caso del célebre Dr. Jacques Lacan, quien vendría a diagnosticar en el asilo para enfermos mentales de Sainte-Anne en 1938, que Artaud padecía una fijación irremediable, que nunca volvería a escribir y que viviría ochenta años. En aquella ocasión Lacan erró tres veces su “observación psicoanalítica rápida” : A.A. murió diez años después, pero antes no sólo salió de su fijación sino que escribió Van Gogh, el suicidado de la sociedad, uno de los ensayos mas lúcidos y virulentos que se conozcan contra la sociedad moderna y la psiquiatría en general y contra un tal “Dr. L.” en particular. En este ensayo encontramos esta sentencia lapidaria :

“Frente a la lucidez de un Van Gogh que trabaja, la psiquiatría no es más que un reducto de gorilas ellos mismos obsesionados y perseguidos que sólo cuentan, para paliar los más espantosos estados de la angustia y sofocación humanas, con una terminología ridícula, digno producto de sus cerebros atrofiados” (2).

Y más adelante :

“No hay en efecto un sólo psiquiatra que no sea un erotómano destacado […] Me basta con mostrarlo a usted mismo, Dr. L., para cimentar mi acusación”.

¿A quién atacaba Artaud bajo esa inicial ? La pregunta no es del todo obvia si tomamos en cuenta que el Dr. Jacques Lacan tuvo por entonces (seguramente sin saberlo) un “doble” en la persona del Dr. Jacques Latrémolière.

Durante la ocupación alemana, Artaud fue transladado A zona libre por el Dr. Ferdière en una operación que le salvó la vida. Ferdière conocía de cerca al círculo surrealista y a petición del poeta Robert Desnos consintió en ocuparse de A.A. en el asilo de Rodez. Latrémoliére, el devoto subalterno de Ferdière, estableció entonces el siguiente cuadro clínico de Artaud: psicosis alucinatoria crónica, con ideas delirantes polimorfas de caracter lujurioso, desdoblamiento de personalidad, sistema metafísico extraño. En realidad se trata prácticamente del mismo diagnóstico que estableciera Lacan años antes. Latrémolière fue además el encargado de administrar personalmente a A.A. una terapia de más de cincuenta electrochoques. Pues bien, este piadoso doctor murió convencido de que el famoso “Dr. L.” que Artaud colma de injurias en su texto sobre Van Gogh no era nadie más que él mismo. No podía estar más equivocado : Artaud se refería a Lacan (como lo confirmaría más tarde la editora Paule Thévenin). Afortunadamente para el ego de Latrémolière, nadie se atrevió a sacarlo de su error.

Otro caso interesante es el del propio Dr. Ferdiére. La ambivalencia que mostraba en su trato hacia A.A. debió volver loco a este último: sin complejos se convertía alternadamente en su salvador o en su verdugo. Como si dos personas distintas lo habitaran, Ferdière era capaz de liberarlo de las garras de los nazis para después ordenar la aplicación de los electrochoques, de motivarlo a escribir para después confiscarle sus textos. ¿Cómo no identificarlo con el envidioso Dr. Gachet de Van Gogh? Se comprende que a su regreso a París, Artaud hiciera de este nuevo avatar de Gachet el blanco de terribles acusaciones por aplicación abusiva de electrochoques y otras vejaciones. Paradójicamente, esas acusasiones magistralmente expuestas se convertían, por su fuerza expresiva, en la mejor prueba para el descargo de Ferdière : ¿No fue esa terapia la que después de todo sacó a Artaud de su autismo ? Con todo, la defensa que hizo Ferdière de su caso ante los tribunales superaba con creces la reacción de un paranoico cualquiera, por decir lo menos.

La propia Paule Thévenin, la editora de sus obras completas, fue acusada en repetidas ocasiones (por Ferdière entre otros) de “doblar” a Artaud. Thévenin habría redactado y publicado como genuinos textos apócrifos o de dudosa autenticidad. Se dice que incluso habría atribuido a A.A. textos de su propia mano. La ferocidad con la que a su vez ella se defendió, tenía una clara parentela con el famoso delirio de persecusión artaudiano.

Consideradas en su conjunto, esta serie de anécdotas sugieren un fenómeno de desbordamiento, o por lo menos de sutil contagio de algunos de los rasgos de la personalidad de Artaud hacia buena parte de los personajes que lo trataron.

¿La locura de Artaud no sería, como la peste, profundamente contagiosa? Si fuera cierto, tendríamos que considerar a A.A. como una suerte de azote de la sociedad burguesa. La definición de la peste que nos legara podría entonces aplicarse también a su persona. Artaud vendría a ser

“…el instrumento directo de la materialización de una fuerza inteligente en estrecha relación con aquello que llamamos fatalidad” (3).

Los dobles son múltiples y se entrecruzan indefinidamente…

A.A. podía estar equivocado en sus apreciaciones de la realidad,

pero sabía perfectamente lo que decía.
1 A. Artaud, “Lettre à Jean Paulhan”, Œuvres complètes, t. V. Paris, Gallimard, 1969 (La traducción es mía).

2 A. Artaud, Van Gogh, le suicidé de la société, Paris, Gallimard-L’imaginaire, 1974.

3 A. Artaud, “Le théâtre et la peste”, in Le théâtre et son double, Paris, Gallimard-Folio essais, 1964.

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Tabaco: un debate nada ingenuo

Posted on 18 enero, 2008. Filed under: Invitados | Etiquetas: , , |

Morelos Torres /  San Cristóbal de las Casas

La base del argumento de las leyes antitabaco en todo el mundo parte de cuatro principios:

a) El derecho de los no fumadores a respirar un aire libre de humo de tabaco.

b) El derecho de los no fumadores a preservar su salud, al evitar ser convertidos en fumadores pasivos.

c) El enorme costo que tiene que pagar la sociedad entera (no sólo los fumadores) por el tratamiento de enfermedades provocadas por el cigarrillo en los centros de salud del gobierno.

d) La relación científicamente probada entre el consumo de tabaco y numerosas enfermedades mortales. Con esto último se pretende disuadir el consumo de tabaco, que en diversos países ha tenido un considerable aumento, sobre todo en el rango de la población ubicada entre los 14 y los 20 años.

Ahora bien, la aprobación de las leyes antitabaco no ha sido sencilla. En realidad los legisladores no han tenido que combatir contra ciudadanos que defienden su derecho a fumar, sino contra poderosísimas compañías tabacaleras que han intervenido en numerosas ocasiones, por medio de amenazas y sobornos, en las decisiones jurídicas y políticas. Esto ya ha sido denunciado en numerosas ocasiones. ¿Quieren ver una película basada en hechos reales, titulada El Informante (The Insider), protagonizada por Russell Crowe y Al Pacino?

En México, un diputado denunció que las grandes tabacaleras habían sobornado a un buen grupo de legisladores cuando se revisaba el tema. Así que la discusión sobre el tema del cigarrillo no puede ser ingenua. Tras la posición legítima de los fumadores que defienden su derecho a insuflar humo, está una voz poderosa, que maneja miles de millones de dólares, y que por supuesto no tiene cara ni nombre; es una voz sin rostro, pero con muchísimo dinero, la de compañías tabacaleras a las cuales lo único que les importa es enriquecerse, sin importar las consecuencias de su negocio. ¿Creen ustedes que estas compañías tienen algún código de ética? Si a éstas compañías se les garantizara que podían ganar más introduciendo veneno en sus productos lo harían sin pensarlo dos veces. De hecho, esto sucede así, pues la nicotina es un estimulante, pero también un veneno poderosísimo.
Una última observación. Algunos dirán: “Bueno, un fumador adinerado, si enferma de cáncer, por ejemplo, no ocasiona gastos a la sociedad, porque se atiende en un hospital privado”. Las estadísticas indican lo contrario. Un fumador adinerado comienza su tratamiento en un hospital privado, pero en la mayoría de los casos, al poco tiempo, ingresa a uno público, debido a que los costos de los tratamientos son elevadísimos, y por ello muy pocas personas pueden pagarlos de su bolsillo. Así que la sociedad termina pagando por las enfermedades evitables de los fumadores activos y los fumadores pasivos, cuando ese enorme presupuesto podría ser invertido en infraestructura o en obras sociales, para las que nunca hay presupuesto suficiente en los gobiernos.

Recomiendo observar las siguientes ligas:
http://www.netdoctor.es/XML/verArticuloMenu.jsp?XML=000392
http://www.metacafe.com/fplayer/914475/still_smoking__watch_this.swf/MEDIA
http://www.wipo.int/pctdb/en/wo.jsp?wo=2004034825&IA=WO2004034825&DISPLAY=DESC

En las siguientes ligas, Philip Morris, una importante tabacalera, admite tanto los resultados de las investigaciones de las autoridades sanitarias, como la regulación del consumo de tabaco en lugares públicos, para evitar el humo de tabaco en el ambiente. “Fumar mata y crea adicción”, se afirma allí.
http://www.philipmorrisinternational.com/ES/pages/spa_ES/smoking/Secondhand_smoke.asp
http://www.philipmorrisinternational.com/ES/pages/spa_ES/smoking/S_and_H.asp

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¿Qué haría Barack Obama en política exterior?

Posted on 17 enero, 2008. Filed under: Alejandro Pérez Corzo -D.F. | Etiquetas: , , |

Por Alejandro Pérez Corzo / Ciudad de México

Hace un par de meses Mundo Abierto publicó un post en el que pretendí comparar las posturas de Hillary Clinton y John Mc Cain sobre política exterior, con base en los ensayos que publicaron en la revista Foreign Affairs. Mucho ha cambiado desde entonces. Barack Obama, Senador por Illinois y candidato a la nominación presidencial por el partido demócrata, ha superado consistentemente en las preferencias a Clinton. Incluso siendo él de raza negra, arrasó en distritos de aplastante mayoría blanca. Por lo que aprovechando que el ejercicio de los ensayos de los precandidatos en Foreign Affairs ha recogido también el de Obama, ampliaré el análisis del post anterior con el de algunos fragmentos del ensayo del candidato demócrata puntero que son de interés no solo para el pueblo de los EUA sino en general para el mundo.

Resulta interesante, tratándose de un candidato demócrata, que su visión respecto a las fuerzas armadas no sea de mesura sino de crecimiento cuando afirma “To renew American leadership in the world, we must immediately begin working to revitalize our military. A strong military is, more than anything, necessary to sustain peace.” Una vez más encontramos el discurso cada vez más unánime en los líderes estadounidenses respecto a que el único camino hacia la paz es ¡un ejercito más fuerte¡

Otro punto que interesa fuera de las fronteras norteamericanas no solo es el tamaño de su fuerza militar sino su utilización arbitraria y unilateral sostenida en falsos dogmas democratizadores y libertadores. En este rubro Obama parece no tenernos buenas noticias cuando afirma categóricamente “I will not hesitate to use force, unilaterally if necessary, to protect the American people or our vital interests whenever we are attacked or imminently threatened”. Sobra decir lo ambiguo de los términos “amenaza” e “intereses vitales” para los políticos en los EUA desde siempre y sobre todo post 9-11.

Aparece también como relevante el hecho de considerar desarmar incluso por la vía militar a Irán y Corea del Norte afirmando “Finally, we must develop a strong international coalition to prevent Iran from acquiring nuclear weapons and eliminate North Korea’s nuclear weapons program. Iran and North Korea could trigger regional arms races, creating dangerous nuclear flashpoints in the Middle East and East Asia. In confronting these threats, I will not take the military option off the table”.

Mala noticia resulta para los países latinoamericanos que el restablecimiento de las alianzas sea solo con el enfoque del fortalecimiento de la seguridad y no del desarrollo económico de la región. En este sentido Obama afirma “To renew American leadership in the world, I intend to rebuild the alliances, partnerships, and institutions necessary to confront common threats and enhance common security“.

En fin al menos de la mirada a su ensayo, el más largo de todos los hechos por los precandidatos, encontramos que en el no hubo lugar para hablar de las relaciones comerciales con América Latina ni para proponer medidas de desarrollo económico que permitan a los futuros inmigrantes ilegales tener la opción de quedarse en sus países de origen. También parece que la salida de Irak solo es un repliegue estratégico para volver a la región con más fuerza. Se encuentran en mi opinión serias diferencias con Clinton cuyo ensayo es el más demócrata de entre los de su partido y el de Obama el más republicano de entre los demócratas.

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