Operación transparencia: la vuelta a la senda de la paz en Colombia

Posted on 27 diciembre, 2007. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , , |

Domingo Medina / Caracas

Para el momento en que este post sea leído probablemente ya se encuentren liberados los tres secuestrados que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) decidieron liberar de manera unilateral y como gesto de desagravio a la senadora colombiana Piedad Córdova y el presidente Hugo Chávez, facilitadora y mediador, respectivamente, en el abortado acuerdo humanitario que negociaban con el gobierno colombiano. Ellos son Clara Rojas, compañera de fórmula de la excandidata Ingrid Betancourt (quien permanece en poder de las FARC), su hijo Enmanuel (nacido durante el cautiverio e hijo de un guerrillero) y la excongresista Consuelo González de Perdomo.

Los familiares de los secuestrados, como era de esperar, han reaccionado con mucha alegría, como también lo ha hecho, por demás, toda la sociedad colombiana. Por supuesto, también hay mucha cautela por lo que esto significa, especialmente luego de que el presidente Uribe diera por finalizadas las gestiones de Córdova y Chávez hace apenas un mes. Este gesto unilateral –y esto es bueno recalcarlo: UNILATERAL- de las FARC no significa necesariamente que se retomen las negociaciones para alcanzar el acuerdo humanitario (canje de rehenes en poder de las FARC por guerrilleros presos) ni mucho menos que la paz en Colombia esté a la vuelta de la esquina. Pero es un paso gigantesco.

La logística para hacer posible la entrega ha incluido algunos elementos que conviene no perder de vista, porque van mucho más allá de la simple logística. En primer lugar la exigencia de que Consuelo de Perdomo, Clara Rojas y su hijo Enmanuel sean entregados al presidente Chávez o quien él designara, es decir, al gobierno de Venezuela. La lectura es sencilla: las FARC consideran que la mediación del gobierno venezolano es necesaria para alcanzar el acuerdo humanitario; las FARC parecieran estar diciendo que sólo volverán a la mesa de negociación si Chávez sigue ejerciendo su rol de mediador. Juzgan ellos, probablemente, que las gestiones del presidente venezolano había alcanzado algunos avances para el momento en que Uribe decidió que las mismas cesaran.

En segundo lugar, el plan presentado por Chávez ha incluido la presencia de comisionados de gobiernos de otros seis países además de Colombia y Venezuela: Cuba, Ecuador, Bolivia, Argentina, Brasil y Francia. Es una decisión hábil y seguramente muy bien conversada con los presidentes de estos países: su presencia puede ser una garantía de que las eventuales negociaciones del acuerdo humanitario y de paz sigan adelante, aun cuando el gobierno de Colombia tenga reservas con respecto al gobierno venezolano y especialmente con respecto a Hugo Chávez. Abortar las negociaciones por la vía de acusar a Chávez de tener un proyecto expansionista y de colaboracionista con la guerrilla puede ser fácil, pero no se podría utilizar el mismo argumento para los otros casos.

Otro de los aspectos de primer orden ha sido la decisión del gobierno de Hugo Chávez de no proceder a recibir a los secuestrados en una operación clandestina. Chávez ha señalado los riesgos que para los propios secuestrados implicaría su traslado por tierra a territorio venezolano (más de 500 kms. por zonas de muy difícil tránsito y en muy duras condiciones), incluyendo los operativos militares del gobierno colombiano. La operación de rescate debía contar con la autorización expresa del gobierno colombiano, como de hecho ha sido (con la única exigencia de que las aeronaves –aviones y helicópteros de las fuerzas armadas venezolanas- lleven el emblema de la Cruz Roja Internacional). Todo esto significaba preguntarle al gobierno de Uribe por su voluntad primero para retomar las negociaciones y luego para alcanzar el acuerdo humanitario. Con su decisión de autorizar la operación del gobierno venezolano parece haber dicho que sí está dispuesto a continuar por la vía negociada.

Cómo se van a desarrollar los acontecimientos de ahora en adelante es muy difícil precisarlo con detalle. Las FARC han anunciado la liberación de un segundo grupo, entre los que estaría la excandidata Ingrid Betancourt, pero de seguro van a esperar algún movimiento del gobierno colombiano, más allá de autorizar las operaciones de rescate. Uno también podría especular que la liberación de Betancourt se producirá sólo si se consigue el compromiso firme del gobierno francés –Betancourt tiene nacionalidad francesa, por lo que tanto Chirac como Sarkozy se han interesado especialmente por su caso- de seguir cooperando para alcanzar el acuerdo.

Si Chávez y Córdova regresan a sus gestiones quizás sea un tema muy sensible, especialmente para los sectores conservadores de Colombia que ejercen una gran presión y tienen gran influencia sobre el gobierno de Colombia (sea quien sea el presidente, vale decir). Tampoco parece probable que el gobierno de los Estados Unidos –con presencia militar muy importante en el país andino con el Plan Colombia- acepte de muy buena gana la presencia de Chávez y Córdova.

Sin embargo, la liberación de los rehenes por parte de las FARC pareciera indicar (y tal vez es lo que quiere recalcar la guerrilla colombiana) que la solución al conflicto colombiano no llegará por la vía militar, sino por la vía negociada. No es un camino fácil, aunque nadie ha dicho tampoco que sea imposible.

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4 comentarios to “Operación transparencia: la vuelta a la senda de la paz en Colombia”

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me parece que para casi cualquier observador es obvio que Chavez no podria ser un mediador imparcial. La oferta de liberacion hecha por las FARC tiene claramente el objetivo de reforzar a Chavez, en quien ven a alguien con cuya logica entonan, y exhibir a Uribe como a un terco insensato.

Todo lo cual cae dentro de las reglas de este juego, en el que Uribe ha hecho muy malas jugadas y se encuentra en una lastimosa posicion defensiva.

Esto puede tener dos resultados: uno es darle aire a las FARC, que estaban muy golpeadas por la ofensiva conjunta de Uribe y las fuerzas de Estados Unidos, y simplemente prolongar una vez mas este largo conflicto. Ese seria la consecuencia negativa.

Por otro lado, lo que veo menos probable: que las FARC utilicen responsablemente este tanque de oxigeno para fortalecer su posicion negociadora y que efectivamente negocien de buena fe el fin del conflicto; y que, en vista de que pierde cuadros y piezas en el tablero, Uribe abandone su postura maximalista (derrota total de las FARC) y acepte las tablas (es decir, el empate, el fin de la guerra mediante un acuerdo aceptable para ambas partes).

No creo que la guerra de Uribe, antes del affaire Chavez, condujera a la derrota de las FARC ni al fin de la guerra. Lamentablemente, tampoco creo que ni en las FARC ni en Uribe haya deseos de acabar con el conflicto en este momento, mas bien apuestan, me parece, a seguir adelante para debilitar al contrario e imponer sus condiciones. Asi que este affaire, desde mi punto de vista, no aproxima el fin de la guerra. Tal vez tampoco lo aleja.

Aunque deja un beneficio: algunas personas podran por fin regresar a sus casas, lo cual es un alivio para todos nosotros. Pero eso no nos debe hacer olvidar que cientos de personas seguiran en poder de las FARC, cuya actitud al mantenerlas secuestradas es criminal e injustificable.

Ni tampoco hay que olvidar que, en este juego entre las FARC, Uribe y Chavez, los rehenes siguen siendo no mas que piezas desechables, peones de sacrificio.

Es horrible q la vida de seres humanos tenga q estar en manos de otros “seres humanos,” con todo me da gusto q ellos puedan ahora regresar con su familia

Témoris:

voy a dejar que sea el editorialista del diario El Espectador, de Colombia, el que te responda:

“Chávez ha vuelto entonces a saltar en la escena, no sólo como interlocutor validado por las víctimas y las Farc, sino como un actor propositivo, capaz de idear una operación de rescate de los secuestrados que maximizara su seguridad. Chávez ha logrado así poner de nuevo el reflector en su arena y, a su vez, fortalecer relaciones con importantes países como Francia, mientras demuestra que es capaz de convocar a la región en torno a un asunto que se ha convertido en pieza fundamental de la agenda internacional del continente.”

Con respecto al conflicto en Colombia, las posibilidades son las siguientes:

1) Que el gobierne derrote militarmente a las guerrillas (porque no son sólo las FARC).
2) Que las guerrillas derroten militarmente al gobierno.
3) Que las guerrillas dejen las armas, se entreguen y el gobierno juzgue y meta presos a los guerrilleros.
4) Que el gobierno diga que se cansó, se rinda y ceda el poder a la guerrilla.
5) Que gobierno y guerrilla se sienten a negociar un acuerdo de paz.

Como dice Témoris, para cualquier observador imparcial es obvio que ninguna de las primeras cuatro opciones tiene posibilidades reales de que sucedan. El conflicto colombiano tiene más de cincuenta (50) años y nadie le gana a nadie y mucho menos ninguna de las partes se ha rendido. No va a pasar ahora, por lo que de seguir las cosas tal como están el conflicto podría extenderse por un largísimo rato más (ni siquiera me atrevo a calcular de cuántos años).

Ahora, la negociación de ese acuerdo de paz no es fácil, como ya dije en el post. Pero es la única vía para acabar con el conflicto. Las FARC están haciendo un movimiento, dan un paso, unilateral para mostrar su disposición y su voluntad de sentarse a negociar, por ahora, el acuerdo humanitario. Ese acuerdo sería un primer paso para adelantar las negociaciones de un acuerdo de paz. Para sentarse a negociar las partes necesitan primero tener ciertas garantías, entre las cuales una de las más importantes es la garantía de que no hay agenda oculta y de que los acuerdos (los acuerdos parciales a lo largo del proceso y el acuerdo final) a los que se llegue sean respetados. Para las FARC, la presencia de Chávez les daría la confianza necesaria para negociar con el gobierno; la operación de rescate adelantada por Chávez, incluyendo la solicitud de la autorización del gobierno colombiano y la constante información y comunicación que mantiene con el mismo, le dice al gobierno de Colombia que si bien puede haber cierta afinidad entre Chávez y la guerrilla (nadie ha probado hasta ahora que realmente haya más que eso; sólo ha habido una gran cantidad de especulaciones que se han tratado de legitimar por la vía del prestigio de ciertos diarios internacionales) puede confiar en que Chávez no tiene agenda oculta en este asunto, ni hay arreglo entre Chávez y la guerrilla para dejar al gobierno colombiano mal parado u obtener ventajas que de otro modo sería imposible obtener. Más aún, con la operación de rescate Chávez ha logrado convocar a gobiernos de otros siete países, mismo que según se desprende de sus posturas ante el conflicto y el posible acuerdo, estarían más que dispuestos a acompañar a Chávez en esa labor de mediación.

Pero, por razones que desconozco y tampoco me interesa averiguar, muchos analistas pierden el foco y se concentran en detalles que no son centrales para el análisis. Muchos descalifican a Chávez, critican el modo en que ha conducido la operación de rescate y denuncian que con un eventual acuerdo humanitario y con un acuerdo de paz su prestigio aumentaría. Pareciera que lo más importante es evitar que Chávez gane prestigio (más del que, guste o no, ya tiene entre ciertos gobiernos y sectores ideológicos; tanto como la impopularidad en otros casos) y no que se alcance la paz. Son ruidos que en espacios como Mundo Abierto sólo logran desviar el debate y distraer la atención, pero que al interior de los sectores implicados en el conflicto colombiano pueden significar trabas para adelantar las negociaciones.


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