De Laos a Irak: Las bestialidades secretas

Posted on 21 diciembre, 2007. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , , , |

Por Témoris Grecko / Perth, Australia
No sorprende que el verdadero costo de la guerra de Irak haya sido ocultado y que ascienda al doble de lo que el gobierno de George W. Bush había declarado. Se trata de una costumbre muy arraigada en los presidentes de Estados Unidos, quienes incluso cada año lanzan decenas de operaciones clandestinas que, por su naturaleza, no son fiscalizadas por nadie y son gastos de los que no se rinden cuentas. Bestialidades ocultas.

El año pasado visité Laos, un pequeño y encantador país sudasiático en el que la gente me mostraba los daños de una guerra secreta que duró de 1964 a 1973: todavía se puede ver ruinas de edificios destruidos, diques y puentes para cuya reconstrucción jamás alcanzó el presupuesto, y lo peor, grandes áreas de selva arrasada por herbicidas, defoliantes y armas químicas prohibidas: las sustancias que arrojaron permanecen en la tierra y no sólo afectan a las plantas, sino que provocan malformaciones en los bebés y hoy abundan los jóvenes y adultos inválidos a causa de ello. El ejército de EU destrozó Laos durante casi diez años y a los contribuyentes de ese país jamás les dijeron lo que se hacía con su dinero.

Hace unos días, los representantes demócratas en el Congreso de EU dieron a conocer un informe que revela que a pesar de que Bush y sus funcionarios afirman haber gastado “sólo” 804 mil millones de dólares en cuatro años y medio de guerra (casi 14 mil millones de dólares por mes), en realidad el monto asciende a un billón y medio de dólares, a lo que poco le faltó para ser el doble (26 mil millones mensuales).

Como es natural, los legisladores lo colocan en el contexto de su nación y denuncian que cada familia estadounidense ha pagado 20,900 dólares (220 mil pesos) para hacer pedazos Irak, esté de acuerdo o no. Ya que Bush no se quiere salir de ahí y el próximo presidente, aunque quiera salir de inmediato, tendrá que organizar una retirada gradual, el reporte estima que los gastos pueden elevarse hasta 3 billones y medio, es decir, 46,400 dólares (487 mil pesos) por familia. Más costos indirectos, como lo que esto significa para la economía de EU (lo que se refleja en una deuda pública histórica y la caída del dólar) y el impacto del conflicto en los precios del petróleo.

Pero hay otra manera de evaluar la dimensión de estos gastos y es considerar lo que se podría haber hecho con ese dinero. También lo vimos en Laos: la guerra secreta fue tan intensa que la fuerza aérea de EU hizo casi el doble de vuelos que los que realizó en Vietnam. Los gastos fueron enormes, naturalmente, desde combustible hasta las inhumanas armas químicas que usaron. Pero si sólo consideramos el peso del metal que arrojaron sobre el paisito lao (no pensemos en las bombas como carísimos y complicados ingenios destructivos, sino sólo como si fueran cascajo), veremos que EU dejó caer 1.9 millones de toneladas, el equivalente a media tonelada por cada niño, mujer y hombre que en ese entonces vivía allí. El objetivo de Washington era cerrar el “camino de Ho Chi Minh”, que usaban los norvietnamitas para infiltrarse en el sur, e impedir que la guerrilla comunista lao tomara el poder. ¿Qué tal que esa media tonelada de metal, en lugar de que la hubieran usaran como instrumento destructivo, se hubiese convertido en inversión productiva? ¿En fábricas en lugar de fuego? ¿En casas en vez de explosiones?

¿Y qué tal que ese billón y medio de dólares con el que no han podido conquistar Irak, lo hubieran empleado de una forma inteligente para ganar el apoyo de los iraquíes? Ellos son unos 25 millones, por lo que hubiera sido como gastar 60 mil dólares (660 mil pesos) por cada habitante, desde los tataranietos hasta los tatarabuelos, en dar empleos, hogares, educación y salud.

La lógica de los violentos afirma que lo primero es la victoria militar. Pero en Laos los derrotaron, de todos modos. Y aunque Bush lo niegue, en Irak también, ya lo que queda es ver cuándo se van y cuánta gente muere mientras lo hacen. ¡Ah!, y ver cuánto odio dejan, cuántos nuevos reclutas para los terroristas. Si hubieran invertido constructivamente lo que gastaron en destruir, tal vez hubiesen podido ganar. Y tal vez no. Pero la gente que vive allí, en Laos y en Irak, tendría una imagen infinitamente más positiva de Estados Unidos, sus valores y su gente, y muchas menos ganas de poner bombas y convertirse en atacantes suicidas. De hecho, todos veríamos a EU con mejores ojos. Sus bestialidades pueden ser secretas. Pero no lo bestias que son.

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No es posible pedir racionalidad a una bestia sedienta de sangre; ese imperio esta ya siguiendo los pasos de sus predecesores y si no corrigen caminan a su destrucción inevitable.


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