¿Medios de comunicación o partidos políticos?

Posted on 30 noviembre, 2007. Filed under: Domingo Medina -Caracas | Etiquetas: , , , |

Por Domingo Medina / Caracas

Los medios de comunicación de masas cumplen con la importantísima función de intermediación entre los pueblos y sus gobernantes. A los primeros hace conocer las políticas y decisiones que afectan sus vidas y a los otros las preferencias e inquietudes de los primeros. Eso es, como gustan decir los abogados, el deber ser. Pero como no siempre es así, desde hace algún tiempo para acá parece haber algún consenso en torno a ciertos límites para esa intermediación (por ejemplo, la mayoría está de acuerdo en que no se puede hacer apología del terrorismo), lo que ha generado un debate en torno al papel de los medios de comunicación en las sociedades democráticas.

El problema es que este debate lleva aparejado el de la libertad de expresión y las más de las veces los medios se las arreglan para diluir la discusión en este último punto. De ese modo, la discusión sobre los medios o las críticas que se le puedan hacer generalmente son presentadas como un ataque a la libertad de expresión. No vamos a afirmar aquí que los medios creen estar por encima de cualquier ley, constitución o normativa, que para ellos la libertad de expresión –su libertad de expresión- es absoluta y que en nombre de ella cometen algunos excesos, pero es bueno analizar algunos casos en los que los medios convierten la información en un arma política, para atacar sin pudor a quienes no gozan de su simpatía.

Como aquél que en la misa le dice al Cristo que una palabra suya bastará para sanarlo, a mí me basta reseñar el caso de El País, de España, analizado por Pascual Serrano:

“El recuento es abrumador, la edición de El País, del domingo 18 de noviembre dedicó a combatir a Chávez –todos los textos eran críticos contra el presidente venezolano-, tres llamadas en primera página, un artículo de análisis en Internacional, un reportaje a dos página completas en España, un artículo a cuatro columnas en Economía firmado en Teherán, uno de los dos editoriales, uno de los dos textos seleccionados entre la prensa extranjera, una página entera de Opinión de la firma más prestigiosa de su plantel y tres reportajes, desde tres países distintos, que ocupan un total de seis páginas completas del suplemento Domingo. Un ejemplo muy claro de dos cosas: de utilizar todos los hierros para enfrentar al presidente latinoamericano que más elecciones ha ganado y más apoyo electoral tiene del continente, y de que existe una impecable coherencia, coordinación y disciplina entre las diferentes secciones para y actuar a las órdenes que la dirección del diario marca.”

Un aspecto interesante de crítica de Serrano ha puesto de manifiesto que los medios no sólo se preocupan por su libertad de expresión; ahora han dado un paso adelante: lo del periodista español es también un ataque a la propiedad: le han exigido que pague por derechos de autor por usar una cita de Vargas Llosa. Claro, a El País le importa una mierda la libertad de expresión de Serrano. Ellos a lo suyo: atacar y cobrar.

Si eso es fuera de Venezuela, se pueden dar una idea de lo que sucede aquí con “nuestros medios”. Uno se sus momentos más sublimes fue durante el golpe de Estado de 2002 y los meses que lo precedieron. El papel de los medios estuvo muy alejado de esa intermediación de la que hablamos al principio. Joaquín Villalobos, profesor del Saint Antony’s College de Oxford y citado por Luis Britto García en uno de sus ensayos señala que aquí en Venezuela “la contradicción entre medios de comunicación y partidos, que es universal, se convirtió prácticamente en sustitución. Una emisora, periódico o canal de televisión es más importante que cualquier partido y los periodistas y reporteros sustituyeron a los activistas y a los políticos”.

Los medios no sólo instigaron a la población a rebelarse contra el gobierno de Chávez, haciendo pasar “suposiciones, opiniones o deseos por noticias” (Britto García), sino que auparon a los líderes, partidos y militares a actuar contra la constitución. Hoy atacan incesantemente al gobierno, acusándolo de actuar contra la democracia y de suprimir las libertades. Sin embargo, una vez consumado el golpe de 2002 y destituidos de sus cargos todos los magistrados del Tribunal Supremo, gobernadores de estado, diputados y demás representantes electos por voto popular, no tuvieron empacho en afirmar que “ha hecho bien el nuevo presidente Pedro Carmona Estanga en prescindir, de un plumazo, de estos esperpentos institucionales, devaluados ética y moralmente por la escasa gallardía con que sus representantes ejercieron el cargo” (Editorial del diario El Nacional del 13 de abril de 2002, citado por Britto García. Negritas y subrayado míos).

Yo estoy muy de acuerdo con que los ciudadanos pregunten y los gobernantes respondan, por muy fuertes que puedan ser las críticas y cuestionamientos. Con lo que no estoy de acuerdo es con que la democracia se convierta en excusa para actuar al margen de toda responsabilidad. La democracia y la libertad llevan implícitos, desde mi punto de vista, unos valores que de ningún modo pueden transgredirse sólo para satisfacer intereses muy particulares y concretos. Que Chávez no le guste a los dueños (y digamos que tampoco a los periodistas) de El País y de El Nacional, para poner sólo dos ejemplos, vaya y pase. Que estos medios utilicen su influencia –política, económica, mediática- para imponer sus preferencias políticas a la población sí que no. Menos aún si las vías que se escogen están reñidas con la democracia y las libertades que dicen defender.

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19 comentarios to “¿Medios de comunicación o partidos políticos?”

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Querido Domi:

En los últimos años, Venezuela nos ha dado importantes ejemplos de dos grandes abusos poder: el abuso del poder mediático y el abuso del poder presidencial. Entiendo tu molestia con los medios, en particular porque las televisoras privadas participaron activamente en un intento de golpe de Estado que, de haber tenido éxito, hubiera acabado con todas las libertades de expresión, información y políticas que ahora dicen defender con tanto tesón. Son unos cínicos desvergonzados. Pero lo que está haciendo el presidente Chávez es alarmante: Chávez está cambiando de parecer y está metido en una sendero que lleva hacia el autoritarismo y eventualmente la represión.

Veamos la forma en que se expresa de sus aliados: cuando la gente del partidos Podemos, que forma parte de la coalición de gobierno, empezó a mostrar resistencia al intento de Chávez de hacerlos desaparecer dentro de un partido de Estado chavista, simple y sencillamente los llamó traidores: hace tiempo que Chávez empezó a exigir incondicionalidad, que nadie opine, el chavismo sólo debe repetir y obedecer lo que diga el líder. Es mucho peor la forma en que Chávez se refiere a la oposición, independientemente de si fueron parte del golpe o son una oposición auténticamente democrática: escuálidos, perversos, lacayos del imperio… ¡Qué miedo ser opositor en Venezuela! Peor aún, ¡qué miedo no pensar exactamente como el líder quiere!

Durante el golpe, grupos de civiles armados ofrecieron una heroica resistencia contra los golpistas. Encomiable. El problema con esos y con todos los grupos armados es que tienden a radicalizarse y volverse más papistas que el papa. La tarea de los dirigentes es ponerlos bajo control, impedir que cometan excesos. Pero Chávez, con sus improperios y ataques carentes de respeto al disidente, los está animando a que hagan “justicia revolucionaria” por cuenta propia. Cuando tú y yo estábamos en España, un dizque periodista vasco hacía listas de “enemigos de Euskadi”, que para los ultras y ETA eran equivalentes a una enumeración de enemigos a matar. ¿Quién se va a sorprender si los ultras del chavismo entienden que es su tarea eliminar a esos enemigos nombrados por Chávez? En particular, el presidente de la república tiene que ser muy cuidadoso con sus palabras. Fox nunca dijo ni la cuarta parte de lo que dice Chávez y sin embargo es obvio que se pasó de la raya. El expresidente Carlos Salinas de Gortari no gozó de una sola ceremonia en el Congreso en la que el PRD no gritara, interrumpiera y se burlara de el con mantas y máscaras de cerdo, mientras él hablaba en el salón de plenos. Todavía lo recordamos porque dijo al respecto: “Ni los veo ni los oigo”. ¿Qué diría Chávez de los inexistentes legisladores opositores si se atrevieran a cortarle un discurso en la asamblea? ¿Qué le va a pasar al diputado de Podemos que se atreva a cuestionar al Supremo? Uy, ¡qué miedo! Y qué jodido que sea el presidente quien instaure un clima antidemocrático así.

Me pregunto si te molestaría tanto que El País publicara un número con varios artículos elogiosos del proceso político venezolano… pero no, fue crítico con él. Domingo, me parece que sabes muy bien que El País tiene todo el derecho de publicar cuantos artículos críticos quiera (siempre y cuándo no falsifique los hechos). Si al hacerlo molesta a sus lectores porque no lo consideran equilibrado o porque a ellos les cae bien Chávez, ésa es bronca de El País, que va a perderlos. Pero al hacerlo, contra lo que tú dices, no le está “imponiendo sus preferencias a la población”… ¿qué piensas tú de la población, entonces? Hace unos días mostraste tu enojo porque alguien dijo que los venezolanos votan por Chávez por ignorantes… tienes razón, y por eso mismo, un periódico no impone preferencias como si los lectores fueran idiotas. Si no les gusta, tiran El País y compran ABC o Público o La Razón o El Gran Diario del Chavismo Universal Comprometido e Intransigente, y ya está.

Otra cosa son los medios electrónicos: están usando el espacio de la nación y tienen que hacerlo de manera responsable. Ahí también debe haber libertad de expresión y de información, pero es obvio que las teles privadas venezolanas abusaron de ellas cuando se convirtieron en instrumentos del golpe, ocultaron información, manipularon la verdad, convocaron al linchamiento de ciudadanos inocentes. Pero no te veo criticar a Telesur ni a las teles del gobierno que usan los impuestos de todos para sostener la ideología del grupo en el poder y aplastar a los opositores. ¿Por qué sí se vale que en esos canales ridiculicen y humillen a la oposición y los llamen con insultos?

Cuando te quejas de que esos medios “imponen sus preferencias”, yo te diría que voltearas a ver a quien sí está en condiciones de imponer las suyas: ¿quién está usando el poder del Estado para llevar su discurso a todas las casas de Venezuela? ¿Quién está usando el peso de la investidura presidencial para denostar, descalificar y señalar a quienes piensan diferente? ¿Quién, mi querido amigo?

Como decía al principio, Venezuela nos brinda ejemplos de abuso de un lado y del otro. Pero con esa oposición mediocre, autoritaria y contradictoria que hay en Venezuela, ya no parece que el peligro esté en los medios de allá. Y al considerar los dos tipos de grandes abusos que menciono, me parece curioso que escojas lanzar tus tiros contra uno solo de ellos, como si el otro, mucho más fuerte y peligroso, no estuviera abusando cada día de los recursos públicos y de la convivencia política.

Chávez está cambiando de pensamiento y talante. Le ocurre por el exceso de poder, y lo está haciendo enloquecer. Por eso de pronto le dio por cambiar el 20% de la Constitución que él se había hecho a su modo. Se llama megalomanía, querido Domi. Y eso es muy peligroso, porque el megalómano se vuelve cada vez más intolerante y acaba aplastando a sus propios amigos. Mira la Francia revolucionaria, la Camboya del Khmer Rouge, la revolución mexicana, el stalinismo…

Y recuerda aquel poema de Bertolt Brecht, en el que un hombre habla de cómo primero vinieron por los comunistas, y él no hizo nada porque no era comunista, y luego por los obreros, pero él no era obrero, y más tarde por tales y tales, y a él no le importó… hasta que fueron por él.

Hermano, estoy sinceramente preocupado por los miles de venezolanos bien intencionados que de un momento a otro se descubrieron arrojados por el chavismo al lado equivocado de la política nacional, como les ha pasado a tantos intelectuales, políticos y ciudadanos corrientes… y por aquellos miles a quienes les va a pasar lo mismo.

Me adhiero totalmente a las observaciones de Témoris (¿ya somos dos cachorros del imperio?, jeje).

Estimado amigo:

Sólo al final te acuerdas de que los medios de comunicación tienen dueños. Y no hay que perder de vista ese dato. No tienen una función de intermediación si no que responden a intereses empresariales concretos. Y en el caso del diario El País, sus propietarios tienen por preocupación principal expandir su negocio de medios y también el de otros empresarios españoles, de cuya publicidad viven. Y tu presidente tiene un discurso muy poco propicio para sentarse a hablar de negocios. Por aquí, la información que se recibe de Venezuela es bastante contradictoria y parece ser consecuencia de la polarización del país.

Volviendo a El País e independientemente de los palos que le peguen a Chávez, a los Polanco hay que agradecerles que se hayan distanciado de la rancia derecha española y hayan apostado por hacerse ricos con un diario escorado a la izquierda. Los diarios de la derecha son insufribles y El País resulta de gran ayuda para enterarse de lo que se cuece en España. Saludos,

Creo que tu idea del “deber ser” de los medios de comunicación es equivocada. Desde mi punto de vista, los medios no son intermediarios. Parte de lo que hacen es informar y, en algunos casos, dar voz a la gente para que exprese sus opiniones. Pero eso es sólo parte de lo que hacen. El poder real de los medios está precisamente en expresar opiniones que pueden no ser las de la mayoría o las del gobierno. Y eso es precisamente lo que se pretende defender con la llamada “libertad de expresión”. Si un medio es parcial y mentiroso la gente dejará de utilizarlo. Lo importante, en todo caso, es que haya opciones entre las cuales podamos elegir. Yo elijo no leer La Jornada ni ver los noticieros de TV Azteca porque en mi expriencia son parciales y mentirosos. Pero creo que es erróneo que el gobierno utilice su poder para callarlos o intimidarlos.

Témoris el Grecko y Marco el Adherente; Javier; Rolva:

Voy por partes:

Me llaman la atención varias cosas. Una de ellas, que un post sobre medios de comunicación y política sea leído en clave chavista y la discusión se centre más en Chávez que en el tema del post; claro, la culpa es mía porque yo soy el que pongo el ejemplo. No quiero decir eso que voy a escurrir el bulto; más abajo van mis respuestas. Pero me gustaría saber cuáles son sus tesis, hipótesis u opiniones acerca del tema. Voy con las respuestas.

Siguiendo tu ejemplo, Grecko, traeré a colación un comentario que hiciste en un post anterior. Tú preguntabas que si no había nadie que le dijera Chávez que se estaba equivocando. También comentabas algo así como “bueno, si eso [el socialismo del siglo xxi] es lo que quieren los venezolanos, allá ellos”. La respuesta es sencilla: sí: según las últimas elecciones fueron más de cuatro millones los que le dijeron que se estaba equivocando; lo que pasa es que más de siete millones le dijeron que no se equivocaba y que querían que siguiese siendo presidente. Tu dirás que no referías a eso, sino a una persona, en singular, o varios, un grupito, digamos. Yo creo que es mejor preguntarle a millones que a unos pocos y menos a uno solo. Es lo que digo yo; tú puedes tener otra opinión.

El otro comentario es una variante de aquel que me molestó. Es como si dijeras, “bueno, si los venezolanos son tan idiotas como para elegir a Chávez, ese es su problema”. Te digo que sí y no; sí, es nuestro problema y no, no somos idiotas. Simplemente somos ciudadanos que ejercemos nuestro derecho a elegir. Que nuestra elección no sea del agrado de otras personas ya se nos escapa de las manos. A ti, como a muchos, no les gusta Chávez (porque les cae gordo, por las decisiones que toma, porque lo crees un populista, porque lo crees autoritarios o por cualquiera otra de las mil y una razones que pueda haber), pero esa es tu opinión, tu preferencia. Opiniones y preferencias que están basadas en la información que tú manejas. A propósito de lo cual me llama la atención que si tan evidente que Chávez es un autoritario y lo demás que dices con tanta vehemencia, la mayoría de venezolanos no lo vea así. Sospecho que es porque tenemos otra información. Y cuando hablo de información no lo estoy circunscribiendo a la información de los medios, sino que hago referencia a los elementos que uno –el hombre administrativo, de la teoría de las organizaciones- usa para formar sus opiniones y tomar decisiones.

Si fuese cierto que somos idiotas o ignorantes que se dejan manipular por Chávez como aquel amigo sostuvo, me pregunto yo qué habilidades tiene, qué herramientas usa, es decir, cómo se las ingenia Chávez para hacerlo. Y más aún, cómo es que los de la oposición no pueden manipularnos. Yo creo que ni en sus mejores sueños Chávez tiene tanto poder como el que muchos le atribuyen. Y decir que Chávez compra conciencias con el presupuesto del petróleo me parece un argumento que dudo en calificar de bastardo. Así como todo el mundo tiene el derecho de no creer en Chávez (por las mil y una razones) creo que los que lo apoyan también tienen el suyo. En una democracia tú no entras a calificar –o descalificar- las razones que cada quien tiene para elegir. No es democrático decir “tienes derecho a elegir”, pero cuando uno hace uso de ese derecho y la elección no es del gusto de alguien, este venga y te llame ignorante, idiota, negro de mierda o lo que sea. Por otra parte, si la mayoría de los venezolanos vota por el proyecto que Chávez le propone es porque creen que ese es el que satisface mejor sus expectativas, sean estas del orden que sean (puramente económicas, culturales, sociales, lúdicas, lo que sea). Tú dices que Venezuela va directo hacia el autoritarismo; los venezolanos pensamos que no: nosotros creemos que de verdad estamos haciendo una revolución y que vamos hacia el socialismo del siglo xxi. ¿Estamos equivocados?, ¿Tienen razón Témoris, marco y quienes opinan como ellos? En este momento no hay manera de saberlo. Por lo pronto, nosotros los venezolanos estamos convocados para emitir nuestra opinión el domingo próximo.

Continúo:

Fíjense que por ningún lado dije que los medios manipularan a los venezolanos o al pueblo. Dije que intentar imponer sus preferencias. En el caso venezolano, fue claro en el 2002 y es claro en este 2007 que los medios presionan con todos sus hierros para torcer la voluntad expresada en las urnas. Presionan con todos sus hierros quiere decir que hacen llamados a los militares y se reúnen con algunos de ellos y con otros actores para desconocer los resultados electorales. No afirmo que El País esté implicado en algún plan para sacar a Chávez del poder; sí lo hago con respecto a El Nacional y tantos otros medios de acá de Venezuela.

Por otra parte, la vez pasada dije que la propuesta de la reforma era la propuesta del chavismo, no de Chávez. Eso implica que es producto social; no es, como sostiene Témoris, una constitución a la medida, como tampoco lo es la actual, de 1999. Témoris recordará que la misma fue producto de una asamblea constituyente, conformada por representantes de todos los sectores políticos. Tan no es un guante que profesores de derecho constitucional de la complutense han dicho de la venezolana que es una de las constituciones más avanzadas de hoy en día, sino la más. Así como la constitución actual y la propuesta de reforma, los cambios que vive Venezuela no son capricho de Chávez, aunque más de uno por pereza intelectual quiera entenderlos así. Lo que pasa en Venezuela es producto de una presión social, de la presión de fuerzas sociales y de actores sociales. Difícilmente, por mucha voluntad que tenga Chávez, por si solo lograría que las cosas ocurran según sus designios. También hay que agregar que mucho de lo que pasa, muchos de los triunfos del gobierno se deben a la torpeza de la oposición (como no tener representantes en el parlamento).

La discusión sobre la libertad de expresión no está, en mi opinión, circunscrita a la libertad de los medios. ¿Qué pasa con los indios de Chiapas? ¿Cómo expresan su opinión, qué medio les da cabida? No existen porque no están en los medios. Marcos duró lo que duró su aura mediática. Por eso insisto, ¿qué pasa con la libertad de expresión de quienes no son ni dueños, ni periodistas, ni tienen acceso a los medios?

En Venezuela intentamos responder a estas preguntas democratizando el espectro radioeléctrico, que las comunidades puedan tener sus propios medios (TVs, radios y diarios o periódicos comunitarias).

Y sigo:

La discusión hay que darla. Témoris habla de los medios públicos y del uso que Chávez hace de ellos. Yo no lo justifico, pero lo entiendo. No es simple intermediación –de la que yo planteo o de la que plantea Tolva, da igual- lo que hacen estos tipos de aquí. El gobierno se defiende; repito que no lo justifico, pero lo entiendo.

Pero es que el debate debe ir mucho más allá, porque los medios que operan en señal abierta, usando el espectro radioeléctrico que es de todos, para socavar la institucionalidad del Estado y aupar incluso una guerra civil también habria que revisarlo, digo yo. Porque no se vale el cuento de que unos medios son públicos y los pagamos todos y los otros son privados. Pregunto ¿quién paga la televisión de los canales privados? ¿Acaso no la pagamos todos también, en tanto que consumidores (de la programación y de la publicidad)?

Y ya nomás por chingar, ¿qué pasa con la libertad de expresión de Pascual Serrano? ¿Cómo queda?

Pues son muchas cosas a discutir. Por lo pronto les dejo lo del chavismo a Mingus y Témoris y me concentro en lo de los medios. Preguntas, Mingus, que qué hay de quienes no pueden hacer su voz escuchada en los medios. Mencionas a grupos marginados como los indios de Chiapas. Te diré que no sólo los considerados “marginados” no tienen voz en la tele. Tampoco yo, que quisiera expresar mi descontento con muchas cosas que hace el gobierno, puedo poner mi voz en los medios. Pero eso se debe simplemente a que no es posible que todos hablemos por el radio o la tele. El tiempo y las frecuencias son finitos. Los dueños de los medios deciden, entonces, quienes pueden hablar en sus medios y la gente decide qué medios escucha. ¿Quieres saber qué pasa con los zapatistas? No hay más que consultar su página web. ¿Quieres leer un medio masivo que los cubra? Lee La jornada. A mi, en lo particular, no me podría importar menos lo que pase con el Delegado Cero y francamente apagué la televisión cuando estuvo siendo entrevistado en los noticiarios. De nuevo, yo no puedo controlar qué sale en la tele, pero tengo el poder de apagarla. ¿Qué pasa entonces con la libertad de expresión de quienes no somos dueños ni periodistas? La pregunta tiene como origen un mal entendimiento de la “libertad de expresión”. Esta libertad no implica que todos debemos poder hablar en el lugar que se nos antoje. Si, por ejemplo, Témoris se pusiera a hablar mal de Chávez en tu casa, tú tienes todo el derecho de correrlo y no estarías violando su libertad. Así, el hecho de que yo no pueda acceder a los medios para decir mi opinión no es una violación a mi libertad de expresión. Otra cosa sería si el dueño está de acuerdo en permitirme hablar y quien me lo prohíbe es el gobierno. Ahí sí se está violando mi libertad de expresión. Esta situación, por cierto, es la que tenemos ahora en México con la nueva ley electoral que pretende permitir que políticos y periodistas puedan expresar sus opiniones en los medios, pero nadie más.
Pasando a otro punto, la televisión no la pagamos todos. Para empezar no todos vemos todos los canales ni vemos la tele todo el tiempo. Y por otro lado, el ver publicidad no le garantiza a quien la paga que le vaya a redituar. Por ejemplo, los anuncios del gobierno se la pasan diciéndonos que todo está bien y que ellos (los gobernantes) se desviven trabajando por nuestro bien. Y sin embargo, dudo mucho que convenzan a muchos (al menos a mí no).
En cuanto a Serrano, ahí el problema no son los medios, son las leyes de propiedad intelectual.

Yo propongo q nuestro querido amigo Temores se invente un pretexto (no le costará trabajo) para viajar a Venezuela y tomar un cafecito con Mingo. Lo q adoro de ustedes es q a pesar de sus diferentes puntos de vista pueden seguir siendo amigos.

Ay esta porquería me choca porq corrije Temoris uf

“¿Por qué no te callas?”

Lo siento, a mí en lo particular no me había quedado muy claro el problema de Pascual Serrano. Lo desconocía. Y creo que en el texto de Domingo queda desvanecido ante la gran antipatía que genera hablar sobre cualquier cosita de Chávez.

Considero importante conocer dónde publica Pascual Serrano y algunos detalles del problema que tuvo, por lo que me permito reproducir un pequeño texto que viene en su medio (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=59391).

“La dirección del periódico español El País ha escrito un correo electrónico al periodista Pascual Serrano exigiéndole la retirada de un artículo publicado en Rebelión.org bajo el título “El País contra Chávez, fuego a discreción”. Según el diario, en el citado artículo se reproduce un artículo del escritor Mario Vargas Llosa, algo que no es cierto, puesto que sólo se citan unas líneas, junto con otras numerosas citas de otros autores. En el escrito, enviado al correo electrónico personal del periodista, la gerente comercial de El País Internacional, Irene Hes, afirma que “TODOS los textos que EL PAIS publica están protegidos por el correspondiente copyright. Tenemos los derechos MUNDIALES de la columna de MARIO VARGAS LLOSA, que comercializamos en exclusiva por país. VDS. no han solicitado publicar dicho material y vemos en su website que aparece el texto de este autor: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=59219”. A continuación se le increpa: “Tienen dos opciones: O lo quitan inmediatamente de su página o bien pagan la tarifa de derechos de reproducción”. La gerente de El País se despide mediante un “Espero sus urgentes noticias. Saludos”.

“Ni el periodista Pascual Serrano ni el colectivo de Rebelión.org han considerado retirar el artículo en cuestión por entender que no viola el copyright al que hace referencia el periódico del grupo Prisa.

“La abogada Virginia Díaz, en representación de Serrano, se ha dirigido a El País señalando que si se “lee detenidamente el artículo de mi cliente, podrá fácilmente darse cuenta de que no reproduce el artículo, sino que realiza una cita del mismo amparado en el artículo 32 de la Ley 23/2006, de 7 de julio, por la que se modifica el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, en el que establece, en su párrafo segundo, que: ‘Las recopilaciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa tendrán la consideración de citas. No obstante, cuando se realicen recopilaciones de artículos periodísticos que consistan básicamente en su mera reproducción y dicha actividad se realice con fines comerciales, el autor que no se haya opuesto expresamente tendrá derecho a percibir una remuneración equitativa.’”

“Según la abogada “no se ha procedido a una ‘mera reproducción’ –como afirman en El País- sino a una reseña de la citada columna (entre otros artículos más) y, además, la actividad tampoco se ha realizado con fines comerciales”.

“Tras la aclaración jurídica de la abogada de Serrano, el diario persiste en la retirada del texto de Rebelión.org por considerarlo ilegal. En respuesta a la letrada, la representante de El País insiste inexplicablemente en que el periódico electrónico alternativo ha reproducido el artículo de Mario Vargas Llosa. Según afirma en un correo electrónico, “los contenidos de EL PAÍS, como de cualquier otro medio, están protegidos por el correspondiente copyright y por tanto por la Ley de Propiedad intelectual. Nadie de http://WWW.REBELION.ORG nos ha contactado para solicitar la cesión de derechos de reproducción del texto de Mario Vargas Llosa, El Comandante y el Rey, por lo que la publicación de dicho texto en esa página web es de todo punto de vista ilegal”. Tras lo cual solicita a la abogada que realice la “gestión para eliminar dicho texto de esa web”.

“La abogada Virginia Díaz se ha limitado a responderle que se remite a lo que le comunicó el día anterior.

“Por su parte, Pascual Serrano ha afirmado que “ni el periódico Rebelión.org ni yo tenemos el menor interés en difundir los textos de Mario Vargas Llosa, ni pagando ni sin pagar, sus ensayos sólo tienen utilidad como munición del diario El País para criticar a los gobiernos progresistas de América Latina”. “El escrito del diario y su posterior insistencia –añade Serrano- es absolutamente paranoico, sin fundamento jurídico alguno y sólo le puedo encontrar explicación como intento de querer intimidar y presionar ante un medio –Rebelión.org- y unos artículos que critican, dentro de la legalidad y el respeto, la línea desinformativa y editorial de El País”. “Ni yo ni Rebelión.org vamos a retirar ese artículo, y mucho menos pagarles al diario por el derecho a criticarlo”, concluyó.

“Rebelion.org es un periódico digital creado hace once años por un colectivo de periodistas sin ánimo de lucro, que no responde a ningún interés ni ideología que no sean los principios editoriales del grupo de profesionales y su vocación de servir a otro modelo de comunicación no dependiente de los grandes medios ni de los condicionamientos del mercado.

“Pascual Serrano es miembro fundador de Rebelión y miembro del consejo editorial de varias publicaciones. Sus trabajos suelen ser sobre política internacional y medios de comunicación, entre ellos están los libros Perlas. Patrañas, disparates y trapacerías en los medios de comunicación y Perlas 2, ambos en la editorial El Viejo Topo. Fue Primer Premio del Concurso Internacional de Ensayo Pensar a Contracorriente 2007 por un estudio sobre la violencia y los medios de comunicación. En la actualidad es asesor del canal internacional de televisión Telesur.”

Fin del texto que cito.

Yo me declaro como un falto de credibilidad de lo que hace Chávez en su país, pero considero que esta reciente voz autoritaria española, venga de boca del Sr. Juan Carlos o de representantes legales de El País, no debería de expandirse en pos de coartar las libertades de los Otros.

Y, bueno, entrando un poco más al tema chavista, no veo mal que El País publique mucho, amplio o fuerte en “contra” de Chávez, pues así como decía Témoris creo que eso e sparte de una voz que sale de ciudadanos y como tal debe ser tomada en cuenta.

Después de todo, si Chávez apunta a negar al Otro, ¿no es posible que algunos medios ocupen también su poder para legitimarse como ese Otro que Chávez no quiere ver?

¿Qué podemos hacer para eliminar esos “¿Por qué no te callas?” que imperan en España, Venezuela y ahora en México con el caso de Lydia Cacho?

Y.

1) Me solidarizo con la postura de Témoris, 100% de acuerdo contigo.

2) Me solidarizo con los estudiantes universitarios venezolanos que tratan de cambiar un resultado que desde el gobierno represor venezolano ya está mas que ganado, que ganará mañana? la opresión a punta de petrodólares o las libertades civiles que estos chicos intentan defender?

Mi querido Domi,

Temo decirte q en este caso coincido con Tenoch, Javi, y Tolva.
Creo q los medios además d informar, juegan un papel de contrapeso vs el poder, ya que su deber d informar advierte al pueblo de las desviaciones del poder mismo.

Aunq estoy contigo cuando señalas que los medios no pueden jugar el papel de golpistas (caso venezolano).

Pero lo q no se puede hacer es q si el medio critica a tus preferencias políticas, usar el poder del estado para callarlos, y creo q va a ser difícil q callen a medios internacionales como El País.

Si los Chavistas, o los de PP, o Panistas o perredistas no les gustan los medios q critican a sus partidos o lideres, tienen la libertad d no leerlos y ya (como lo dicen correctamente todos los demás). Si no les gusta lo q escribe El País, Reforma, la Jornada, Aporrea, tienen toda la libertad de no acudir a ese medio, y creo q eso no es influir electoralmente, pq si tu estas de acuerdo con alguien, en este caso el Chavismo, no implica q influyas electoralmente.

En el caso de la propiedad de los medios, solo por mencionar, en México los medios son una concesión, o sea, son propiedad de la nación, pero operan bajo concesión, este es un debate con la reforma electoral y de los medios.

Ahh, en México existen medios comunitarios para los casos de la gente en Chiapas y el Zapatismo.

D las preferencias electorales de los venezolanos, no se bien, no estoy empapado en el tema, pero no creo q realmente voten por Chavez porq les da dinero, o por populismo, pero sí creo q lo apoyen pq Venezuela esta viviendo un momento de crecimiento económico, el petróleo juega un gran papel en esto.

Pero en política, lo q hagas hoy, lo ves mañana o pasado, solo espero q tomen una buena decisión como sociedad, y mucha suerte.
Ejerzan su soberanía y libertades, y mucha suerte, q la necesitaran!

Mi querido Mingo pues en este caso lamento decirte que coincido con Temoris, Javier Tavara y Rolva, aunque en la cuestion de como manejaron el golpe los medios en Venezuela, si estoy totalmente de acuerdo contigo.
Voten manana pensando en la nacion que quieren tener para sus hijos y ojala que los resultados sean los mejores para todos los venezolanos.
Un abrazo desde aca!!!!

Para Rolva y demás compañeros que han opinado:

no es tan sencillo eso de que si a mi no me gusta un medio simplemente lo apago, si es tele, o no lo compro. Voy a poner un ejemplo y por favor no lo distorsionen porque es de un chavista: una periodista publicó hace algún tiempo que un ministro del gobierno de Chávez se había comprado un cuadro por 150.000 dólares, lo que es mucha lana, como todos saben. El ministro no tiene bienes de fortuna, por lo que es fácil imaginar las suposiciones acerca de tramas de corrupción que se tejieron en torno al tema. Luego se demostró que no era cierto que el ministro hubiese comprado el cuadro; sin embargo, la periodista nunca rectificó y nunca ofreció disculpas al ministro: sólo se limitó a pedir disculpas a sus lectores por haber dado una información que ella no había confirmado antes, que ella había confiado en la fuente, pero que bueno…. La noticia de la periodista fue titular de primera página; las disculpas para sus lectores ocupó un párrafo en una esquina de una página interior. Puedes jurar que muchas personas se quedaron con la primera noticia.

En segundo lugar, lo has dicho bien tú con los ejemplos de la Jornada y demás diarios que lees o no lees (canales que ves o no ves). No dejas de leer porque eres un hombre racional que puede saber cuándo alguien le está mintiendo; tú ves y lees aquellos medios que se amoldan o refuerzan tus concepciones (sobre política, economía, etc.); eso es absolutamente válido, porque al final es tu decisión qué ves o qué lees. Sin embargo, lo que yo creo –ya que como tú mismo has dicho, el tiempo y las frecuencias son finitos, hay que hacer un uso responsable de dicho tiempo y dichas frecuencias. ¿Me basta leer el portal del EZLN para conocer la situación de los indios de Chiapas? Algo me dice que no; la situación de los zapatistas tal vez, pero no creo que sea la única visión que haya de ese problema.

Por otra parte, te pasó como chacumbele: el mismito se pateó: ¿lo que me quieres decir es que sin internet no me entero de lo de Chiapas? ¿Y antes cómo era entonces? Te respondo yo mismo: buena parte del mundo lo ignorábamos hasta que apareció en los medios; así como ese hay muchos casos: si no están en los medios no existen. Estoy de acuerdo con que el dueño del medio, en tanto que empresario que busca maximizar sus ganancias, es quien decide que se pone al aire o en los titulares. Pero creo que como medios de comunicación social que son tiene la responsabilidad de darle cabida a todas las manifestaciones sociales, políticas, culturales, etc., de la sociedad y de la realidad.

En el caso de los canales de señal abierta y como dijo Shango, operan bajo una licencia del Estado, licencia que, lo saben en México con la Ley Televisa, no es ni puede ser eterna. El uso de esa licencia o concesión también tiene que estar sustentada en la responsabilidad. ¿Quién decide qué es un uso responsable? El Estado y en el caso de Venezuela los comités de usuarios y la Comisión Nacional de Telecomunicaciones. ¿Te parece que es mucho poder para el Estado? Pues mi opinión es que 1) es una responsabilidad irrenunciable del Estado (no se puede dejar esa decisión sólo en manos de los dueños de los medios); 2) para que no se malentienda, no estoy diciendo que en manos del presidente, de Chávez, o de quien sea, digo que del Estado. Por supuesto, no te voy a lograr convencer de lo contrario y tú a mi tampoco. E insisto en otro punto: aunque no todos veamos todos los canales y no compremos todos los productos que se anuncia, al final todos pagamos por la señal de los canales. ¿Quién crees tú que paga la publicidad, los dueños de las empresas anunciantes?, ¿de su bolsillo? Yo creo que la pagan todos los que compran los productos y le permiten a las empresas hacer sus gastos de publicidad.

Sigo:

Si leen el párrafo final del post, allí pueden ver que muy claramente digo que “estoy muy de acuerdo con que los ciudadanos pregunten y los gobernantes respondan, por muy fuertes que puedan ser las críticas y cuestionamientos”. Y también que Chávez o cualquier gobierno no sea del gusto de medio que sea. Pero me parece irresponsable usar un medio para socavar las bases de un gobierno; e insisto una vez más: cuando digo que en Venezuela algunos medios intentan imponer sus preferencias no quiero decir que manipulen las mentes de los venezolanos. Lo que afirmo muy claramente es que muchos de los dueños están implicados en planes conspirativos y que usan sus medios como armas contra un gobierno que fue electo por la mayoría del pueblo.

Yo no tengo nada contra el hecho de que el País publique notas en contra de Chávez o su gobierno. Lo que yo he querido plantear con el caso que referí en el post y la crítica de Pascual Serrano es que se debe debatir en torno al papel de los medios. ¿Por qué no hacerlo? ¿Por qué pedirles responsabilidad o hacer críticas es atacar a la libertad de expresión? (Que, insisto, no es únicamente de los medios, los dueños o los periodistas: es también mía y de mi vecino y del de más allá.) ¿Por qué llamar información a lo que no es más que propaganda? ¿Basta dejar de leerlos o con apagarlos, como sugiere Tolva? A mi me parece que no, porque no se trata de comunicaciones privadas.

Peragallo:

la elección de ayer y el respeto expresado por todos los sectores a los resultados es la mejor respuesta a tu comentario.


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