El mito de la Francia huelguista

Posted on 26 noviembre, 2007. Filed under: Manuel Ulloa -París | Etiquetas: , , , , |

Manuel Ulloa / Paris

Desde la semana pasada se habla, en periódicos y noticieros, de la huelga de transportes públicos en Francia. Yo estaba por tomar mi vuelo de regreso a París después de una corta estancia en México D.F. y empezaba a imaginar lo que me esperaría al pisar tierras galas. En las notas que pude leer, invariablemente se insistía en que se trata de un problema recurrente y que Francia es reconocido por ser un país eminentemente huelguista. De ahí a afirmar que colgar las banderas rojinegras es tan común para los franceses como tomar vino con la comida, sólo hay un paso. ¿Será ? Hay que reconocer que los franceses no tienen fama de ser tan dejados como otros pueblos (no por nada inventaron la Revolución moderna), pero de ahí a ponerlos en el primer lugar del Top Ten mundial de huelgas…

En lo que averiguaba la parte de mito en esta historia, ya había llegado al aeropuerto Charles de Gaulle y tenía que informarme cómo llegar a casa. Nada fácil la situación : cero trenes suburbanos, cero autobuses públicos, algunos autobuses de Air France con rutas rarísimas y una larga fila de taxis haciendo su agosto. Opté por el taxi, pero no fue tan fácil ante el coro de taxistas: Que voy para otro rumbo, que hay mucho tráfico, que ya estoy trabajando desde la mañana (¡eran las 11hrs. !), total, tras algunos intentos inútiles de convencer a otros pasajeros de tomar juntos un taxi, acabé subiéndome sólo en el único de entre ocho que se dignó a llevarme a dónde iba. Yo empezé a calcular entre 30 y 50 euros por el chistecito en función del tráfico. Afortunadamente estaba fluido hasta la salida de la autopista, donde me bajé con todo y maletas. Estaba a unos 500 metros de mi casa.

Después de pagar 32 euros y mientras arrastraba como podía mis maletas en esa fría mañana, no podía dejar de pensar : ¡pinches huelguistas ! Estuve cerca de darle la razón a todos esas notas que señalaban las huelgas francesas como un problema congénito, digno de uno de esos estudios de ADN que tanto promueve Sarkozy a la menor provocación. Ya en casa me puse a escuchar la radio y a leer los periódicos para entender lo que pasaba y tratar de medirle el agua a los camotes del movimiento, por decirlo de alguna manera. Recordaba el horror con el que muchos franceses me habían hablado de las huelgas de 1995, que paralizaron casi por completo la capital y me empezaba a imaginar una vida de retiro semiforzado en casita por un buen rato. De entrada, me enteré que se trataba de una huelga contra la reforma de los regímenes especiales que afecta a los trabajadores ferroviarios principalmente. En vez de cotizar 37,5 años como hasta la fecha, el gobierno Sarkozista pretende que lo hagan durante 40 años. Un sindicalista resumió así su posición : « de pasar la reforma, trabajaré más para ganar menos », parafraseando en sentido inverso el lema de campaña de Nicolas Sarkozy, « trabajar más para ganar más ». Para mi suerte, en medio de reportes del tráfico, analisis a favor y en contra del movimiento y de informes de una negociación estancada, encontré en un artículo del periódico Libération algunos datos duros que desmienten categóricamente el mito de Francia como un país huelguista.

En 1976 se contaban 4 millones de jornadas individuales sin laborar; en 2005 sólo se sumaron 1,2 millones. Esta tendencia a la baja es constate y demuestra que la frecuencia de los movimientos sociales dismunuye, aun cuando la población económicamente activa va en aumento. Según el mito, Francia recurriría más a la huelga que sus vecinos europeos. Falso. Entre 1970 y 2005 Francia ocupó el onceavo lugar de los 18 países más industrializados en términos de jornadas sin laborar (por debajo de Italia, Reino Unido y Estados Unidos). Por último, se dice que las huelgas francesas se caracterizan por fomentar jornadas nacionales que paralizan la actividad económica. De 1990 a 2005, 85% de las huelgas corespondieron a conflictos locales, 14% a conflictos generalizados y solo 1% a jornadas nacionales.

Para ser uno de los países menos sindicalizados de la Unión Europea, marcado por un alto desempleo y una hostiliad creciente de los medios de comunicación hacia los movimientos sociales, Francia no es precisamente un país de huelguistas. ¿Por qué darle tanto vuelo a la hilacha, entonces ? ¿Por que los noticieros de la televisión presentan los hechos de manera tan sesgada en contra de los huelguistas ? Cuesta trabajo no pensar que se trata de otra andanada mediática de las que han caracterizado a Sarkozy. Lo curioso es que trascienda tan fácilmente las fronteras para alimentar un mito que favorece un clima de adverso a los movimientos sociales, en Francia o en cualquier otro país.

Entretanto, volviendo a mi realidad inmediata, decidí que lo mejor por hacer estos días era reconsiderar mi primera reacción al bajar del taxi, no atender las insidiosas invitaciones al odio intergremial y quedarme en casa redescubriendo los placeres de la vida hogareña. Con una copita de vino en la mano, de preferencia.

 

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10 comentarios to “El mito de la Francia huelguista”

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Hola Manuel. Cierto: es llamativa la manera en que los medios franceses se plegaron, en general, a las condenas del gobierno contra la huelga, incluso contra la estudiantil. Ayer en el programa Revu et corrigé (en el que periodistas, políticos y especialistas analizan la actuación de los medios) una reportera del diario Libération expresó su enojo de que hubiera periódicos que de plano llamaran a terminar la huelga, siendo que ese no es su rol (como Le Parisien, que tituló su primera plana “Stop!”). Los expertos coinciden que en Francia hay un grave problema con la independencia informativa. Las razones merecerían un post aparte. Buen tema Manuel. Saludos.

Gracias por el post. Alguien tenía que decirlo porque, visto desde fuera de Francia, los huelguistas parecen la causa de todos los males, en vez del principio de una reflexión y de un cambio. Aquí, en Catalunya, ocurre lo contrario: se ha armado una sarao de los grandes por las averías de trenes de Cercanías de Renfe –en lo que va de año ya llegan a las 468 incidencias y la cifra es de mediados de mes– y nadie presenta reclamaciones, se manifiesta o hace algo al respecto. Va la cifra: el viernes 16 de noviembre nadie había presentado una reclamación por los retrasos o las incidencias causadas por Renfe a la Agència Catalana de Consumo y hay 160.000 usuarios afectados cada día. Entrevisté a un psicólogo y me dijo que el problema de los trenes ha causado tantos desbarajustes que la gente se ha dedicado a resolver su vida cotidiana y que, además, ahora que ya no tienen tren (se suspendieron varias líneas durante casi un mes), es decir, ya no tienen lugar donde encontrarse ni nada que los identifique como colectivo. Me parece un síntoma o un reflejo de la pérdida de ganas o de capacidad para reivindicar nuestros derechos.

Excelente artículo.

Lo peor es que se supone que los medias son imprescindibles en eso que llamamos construcción de la ciudadanía.
Desde y en ellos nos hacemos una perspectiva de lo que pasa en el mundo. Por lo que explicas no queda de otra que radicalizar su democratización…

Aunque uno no quiera, por negación, afirmación o por otra vía, uno cae en su juego.

Saludos

PD. Imagino que Domingo algo de esto dirá sobre el caso venezolano.

No, Domingo no dirá nada sobre al caso venezolano, por lo menos hoy. Auqnue no estuve de huelga, llegué a mi trabajho casi a las cinco de la tarde. Pero el viernes sí que diré. Y entonces el mundo mediático todo temblará.

Sabia decisión

Hola a tod@s: El problema mayor se encuentra en los noticieros televisivos. Ahí es donde se hace más daño porque Sarkozy puede levantar el teléfono para pedirles a sus amigos, dueños o directores de canales de televisión, que le den un tratamiento especial a tal o cual nota (ya lo ha hecho). Los periódicos tienen su línea propia y (afortunadamente) se han politizado mucho desde la campaña Sarkozy-Royal. Uno sabe que en Le Figaro uno va a encontrar la versión más cercana al gobierno, por ejemplo. Llegar al STOP! del Parisien fue a todas luces un exceso para vender, no es su norma y en general no es mal periódico. Ahora que las huelgas de transportes están en suspenso por las negociaciones, habrá que ver cómo tratan los medios la de estudiantes en universidades, cuyo movimiento continua.

Wow! Justo estaba leyendo acerca de la Guerra de las Barracas en la que se retrata precisamente lo que mencionas: si bien hay movimientos obreros continuos, en realidad no hay apoyo a este grupo ni por parte de gobierno ni de los industriales. En realidad los movimientos (que a mí me parecen más o menos continuos, aunqeu no sean huelgas) no resuelven el problema de fondo, porque no hay una legislación del trabajo completa, a mi parecer.

Sin más, excelente narración!!

It’s always a relief when someone with obvious exrtiepse answers. Thanks!

[…] lugar en el panorama económico del país y que cumplen una función de defensa de los trabajadores sin poner en riesgo el desarrollo del país. Las prestaciones sociales españolas son inferiores a las francesas pero, ciertamente, no […]

solo x mis trabajos estoy aqui


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