Argentina: la presidenTA y la cristalería fina

Posted on 20 noviembre, 2007. Filed under: Yolanda Yebra -Buenos Aires |

Por Yolanda Yebra / Buenos Aires

Es muy peculiar Cristina Fernández de Kirchner, la próxima presidente de Argentina. Perdón, presidenTA, TA. Y pido perdón porque, durante su campaña, la aún senadora apuntó mil veces al cielo, brazo en alto, exigiendo a las multitudes que no corearan “¡Cristina, presidente!”, sino “presidenta, ta”.

¡Cuánto afán por exaltar la feminidad! Y me pregunto yo: ¿Hace falta gritar?

Se lo repitieron sus asesores mil veces: “No grite, señora. No apunte con el dedo, señora”. Y a ella se le escapaba el genio por el dedo y por la boca. El mal genio, claro. Tiene fama de reventar cristalería fina contra las paredes cuando se enfada.

Le deseo lo mejor en el cargo a la señora presidenta, ta. Por mi bien. Por el bien de todos los que vivimos en Argentina. Más vale que a este país ciclotímico, en verdad melancólico, sin duda agraciado en riquezas y con gente buena, que haberla haila, le vaya bien. Mejor, quiero decir. Y no digo mejor que desde el 2003, cuando empezó a levantar la cabeza tras la peor crisis registrada en estas latitudes. Digo mejor que nunca de hoy en adelante, sin punto final, sin importar quién gobierne después de Cristina Fernández, y después, y después.

Los argentinos, acostumbrados estos años a vivir en la incertidumbre, el cortoplacismo, la especulación y el sálvese quien pueda, necesitan que la Economía, que en apariencia va bien, vaya mejor en lo macro y en lo micro mediante el establecimiento y cumplimiento de políticas de Estado de largo plazo consensuadas entre todos los sectores. La señora presidenTA electa lo prometió y quienes habitamos estas tierras necesitamos saber hacia dónde va la política económica, para poder vislumbrar más allá del día después de mañana.

Necesitamos que los datos oficiales micro y macroeconómicos recuperen la credibilidad. Que el Indec, medidor de la inflación, sea coherente con la realidad. Que el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), del Banco Central, así como los indicadores de salario real, actividad industrial, desempleo, pobreza e indigencia se ganen la confianza de la ciudadanía.

Necesitamos saber qué pasa, e independizarnos de la “declaracionitis”, de tener como último recurso informativo lo que nos dicen que pasa.

Necesitamos saber cómo se implementará la prometida conciliación del modelo industrial y el agrícola, la avenencia del mercado interno y el externo, cuáles son los planes de infraestructura y los de recuperación del deficiente sector energético. Necesitamos saber cómo se logrará que esos sectores, los más necesitados de financiación, procedente de nuestros impuestos, no nutran los bolsillos ocultos y sin fondo de los faltos de escrúpulos.

Necesitamos saber si perdurarán los crecientes subsidios a empresarios que sucumbirían a la competencia del mercado y no pueden o no quieren -precisamente porque son subsidiados sin condiciones-, mejorar su productividad.

Necesitamos saber qué ocurrirá con el creciente gasto público y cómo se incentivará la inversión nacional y la foránea, que se está estancando. Cómo se logrará que la administración, su ejército de funcionarios, sea más eficaz y capaz. Necesitamos saber cómo mejorar el sistema de Sanidad, el Educativo, el puramente administrativo.

Quienes habitamos estas tierras necesitamos que todo vaya mejor en lo político, mediante un fortalecimiento imprescindible de las instituciones: respeto a la independencia del poder Judicial -que precisa una reforma estructural para serle útil a la sociedad-, y mayor protagonismo del Legislativo, sumido en la nulidad desde que a Néstor Kirchner se le ocurrió, en 2003, que es más fácil gobernar a decretazo limpio.

Necesitamos que haya oposición. Una oposición plausible, estructurada en partidos políticos sólidos, que deje de girar en torno a los personalismos. Una oposición y un gobierno que debatan con seriedad y respeto mutuo.

La sociedad argentina necesita eso y mucho más. Por nuestra parte, los ciudadanos necesitamos recuperar la cultura cívica y los valores fagocitados en el canibalismo de la crisis. Necesitamos hacer examen de conciencia. Preguntarnos qué está en nuestras manos para construir un mejor país, un mejor futuro y llevarlo a cabo. Ser críticos, sí; demandantes, sí; exigentes, sí; constructivos, sí, sí y sí. Necesitamos ser todo lo que exigimos a nuestros gobernantes que sean.

Como decía. Le deseo lo mejor en el cargo a la señora presidenta, ta. Sabemos que gobernar bien no es fácil, pero que se lo tome con calma y no estrelle más copas de cristalería fina contra las paredes de la residencia presidencial, porque cada copa de Bohemia nos cuesta a los contribuyentes unos 20 pesos y con 20 pesos se compran casi 20 kilos de harina para hacer pan. Pequeñas metas, para grandes logros.

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7 comentarios to “Argentina: la presidenTA y la cristalería fina”

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Que le vaya bien a ella y a todos a lo largo de esta América latina, plagada de gobernantes berrinchudos, que les vaya bien porque tienen parte de nuestro futuro en sus manos.

Sí, Yolanda, es la presidenta, como también es la gobernadora, la diputada, la ingeniera y la arquitecta, entre otras con “A”, no es capricho ni simple retórica el uso correcto de las palabras, más aún cuando se trata de visibilizar que se trata de una mujer. El lenguaje no es neutro sino que es producto del orden existente, un orden cuyos símbolos mantienen y profundizan las relaciones asimétricas de poder entre hombres y mujeres, un orden que al no tomar en cuenta las diferencias (que existen y nadie las niega) produce desigualdades, un orden que tiene como modelo o ideal a la mitad de la población negándole a la otra parte el derecho y la posibilidad real de ejercer sus condiciones específicas.

jejeje, Julianna, mi intención no es denostar el buen uso del género en los sustantivos, sino las formas. Reitero: ¿Hace falta gritar? ¿Por qué tienen que adoptar las mujeres las fórmulas de expresión proselitista de los hombres? ¿Por qué tienen que ser también AGRESIVAS? Los cambios que prometió la próxima presidenta de Argentina deben empezar por ella misma, con fama de autoritariA -tanto o más que su marido, Néstor Kirchner-. Con fama de gritar mucho y escuchar poco. No queremos gritos, ni promesas, queremos hechos, de una vez por todas. Que sean los hechos los que demuestren que lo importante no es que gobierne un hombre o una mujer, sino que quien gobierne, gobierne bien. Ese buen gobierno sería la mejor reivindicación.

Yolanda,

Verte por este blog, me trajo recuerdos lejanos de fiestas en Malasaña, en casa de Luis y Susanita, mucho antes de que Témoris aterrizara para alborotar Lavapiés. Me alegro de que estés a bordo de este barco. Disfruta de los bifes en Argentina. Aunque los pastos de muchas vacas hayan sido sustituidos por soja transgénica. Hoy ni siquiera puede cantarse eso de ‘las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas’, por que la ganadería se extinguió en muchas partes. El modelo agroindustrial argentino se ha cargado la otrora despensa del mundo y su campo, reducido a monocultivo, alimenta hoy las fábricas de piensos para cerdos en Cataluña y Holanda. Eso sí: la cinta de lomo de cerdo sigue por aquí muy baratita. Saludos desde Madrid.

Javicho

Hola Julianna, bienvenida a Mundo Abierto.

Una pregunta: ¿Tú de casualidad eres bonaerense? (suposición, tal vez eres cordobesa), ¿o bonaerensa?

¿Y en tu banco tienes una cuenta corriente? ¿O corrienta?

¿Con tu pareja gozas de una relación consistente? ¿O consistenta?

¿Tu abuela era una inmigranta?

Tal vez conozcas la historia de México y sepas que antes había guerreros águila… ¿O guerreros águilo? ¿Tendríamos que llamarlos aztecos? Entre los españoles que vinieron a América, ¿había curos, profetos, poetos, guardios, espíos, pianistos, atletos y astronautos? (Bueno, tal vez pintanautos, niñanautos y santamarionautos.) ¿Hugo Chávez pensaba que Vicente Fox, descendiento de peninsularos, ero un marioneto?

Y si hablamos de alguien que es audaz, veloz y feliz… ¿será hombre o mujer? ¿Y qué tal si es iraní, o hindú, o zulú? ¿Y si es suicida?

Estoy completamente a favor de la feminización del lenguaje y supongo que tú también. Por eso siempre digo y escribo médica, abogada e ingeniera. Pero lo de la nueva presidenTA creo que tiene que ver más con su personalidad que con los necesarios ajustes al idioma.

Hay numerosos adjetivos y sustantivos que carecen de, digamos, “sexo”. Son los de género invariable. Y presidente es uno de ellos, porque describe a él o ella quien está presidiendo. La o el asistente está asistiendo. Por eso las cremas son emolientes, no emolientas, y Cristina no está carenta de modestia.

Insisto: demos la lucha para feminizar el lenguaje. Yo estoy en eso. Pero vamos a hacerlo con conciencia de género, ¿no? De género lingüístico, también. Para no meter la pato.

Saludos.

Témoris

PD: Una interesante discusión y propuesta (aunque todavía incipienTE) está en el texto “Recomendaciones para un uso no sexista del lenguaje”, preparado por el Servicio de Lenguas y Documentos de la UNESCO: http://www.usal.es/~igualdad/documentacion/UnesSex.pdf

Hola a todos, qué tal, Yolanda. Primero quiero decir que también estoy con la onda de feminizar el lenguaje, en primer lugar en los espacios propicios: decir lideresa en vez de líder y obvio presidenta en vez de presidente… No entiendo porque en ciertos medios de comunicación leemos: Josefina Camargo, directOr; o la LÍDER Susana Peñoles… Pero, como supongo que la discusión de género no era el asunto central que Yolanda quería poner a discusión, también añado que, sin salirme de la perspectiva de género, que la llegada de presidenAS a las cúpulas políticas de los países está siendo vista con lupa: ¿gobernarán bien las mujeres? Cómo va la alemana, la chilena, cómo le irá a la argentina… ¿le irá bien a la gringa, si gana? La perspectiva puede ser chocante para algunas mujeres, pero creo que con la misma óptica se mira a la ola de presidentes de izquierda en América Latina. ¿Están funcionando el venezolano, el boliviano, el acuatoriano, el uruguayo, el argentino? En México muchos electores temieron que López Obrador resultara un Chávez. Y eso influyó en la elección acá, como influyó en Perú, donde –igual que en México– algunos electores optaron por opciones que no se acercaran a la izquierda onda Chávez. Tremendo reto tiene ahora la presidenTA argentina, que será mirada como un especie de termómetro para medir cómo gobiernan las mujeres, aunque sepamos que no todas las mujeres gobiernan igual, como tampoco todos los hombres gobiernan igual, como no todos los izquierdistas tienen el mismo desempeño… pero así somos: reduccionistas (o reduccionistos).

Yolis, aùn no leo el post. Sòlo pasè a saludarte. Un abrazo enorme. Cristina Liceaga.


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