Viajeros: Australianos en Paraguay: la utopía que se fue por el desagüe

Posted on 18 noviembre, 2007. Filed under: Invitados | Etiquetas: , , |

Por Vivienne Stanton

El clima, como todo en Paraguay, es consistentemente inconsistente. En cierto momento está caliente y soleado, entonces el cielo se abre en dos y arroja agua como fruta podrida a una muchedumbre. Las calles se convierten en ríos –tienen enormes canaletas al aire libre para desagüe que prácticamente debes atravesar en canoa–. Momentos después, aparece un sol quemante que seca todo, instantáneamente, como una película en alta velocidad.

El calor del mediodía te absorbe en una suerte de inercia. Por las calles de Asunción, los conductores duermen en los coches aparcados, con las puertas de pasajeros abiertas, las llaves listas para el encendido, como si a los hombres se les hubiera olvidado seguir adelante. Paraguay tiene un efecto poderoso, insidioso y abrumador. No te quedas porque te encante. Te quedas porque el esfuerzo de marcharte parece demasiado difícil, algo que hay que dejar para después, sólo que para entonces ya olvidaste que el después existe. Había planeado quedarme una semana allí, pero fue un mes.

Fui para hacer un reportaje sobre uno de los momentos más extraños y poco conocidos de la historia de mi país. Hace poco más de cien años, un grupo de enojados socialistas australianos decidieron crear una colonia utópica en medio del campo paraguayo. Allá fueron más de 800 personas, entre ellos algunos relevantes intelectuales de la época, incluida una de las poetas más famosas de la isla, Mary Gilmore, cuyo rostro adorna nuestro billete de diez dólares.

Fue un desastre completo. Basados en principios de compañerismo y templanza, los colonos tuvieron su primer pleito de borrachos antes de bajar del barco desde Australia. Casi todos eran campesinos que no hablaban español ni tenían idea de cómo cultivar la selva paraguaya. En pocos años, la mayoría de ellos se había marchado a la Patagonia o de regreso a Australia, pero algunos se quedaron y sus descendientes siguen en Paraguay. Fui a conocerlos y descubrir lo que había ocurrido con el sueño que sus ancestros habían encendido tan apasionadamente.

También quería averiguar qué pudo haber habido en Paraguay que atrajo a esos soñadores. Lo que ha florecido allí son déspotas, dictadores, contrabandistas y visionarios de ojos estrellados. El sitio está plagado de colonias utópicas, desde los misioneros jesuitas del siglo 17 y la fracasada colonia aria y antisemita de la hermana de Nietzsche (cuyos descendientes, según reportes, ahora languidecen y se casan entre familiares), hasta los asentamientos menonitas del extenso Chaco paraguayo, donde prosperan hasta el día de hoy. Se rumora también que los moonies (seguidores del reverendo Moon) están comprando haciendas.

¿Será que nadie más quiere ir allí? Le faltan las atracciones naturales de otros países sudamericanos (no tiene cataratas del Iguazú, ni glaciares patagónicos, ni andes peruanos, ni lagos salados bolivianos, ni Copacabana e Ipanema –nada de playas, carece de salida al mar–). Este pequeño país verde de 6 millones de habitantes, en el corazón de Sudamérica y del tamaño de California, y que alguna vez fue a la guerra contra Argentina, Brasil y Uruguay juntos (previsiblemente, fracasó, y con ello perdió grandes partes de su territorio y la mitad de su población activa), tiene la reputación de ser el más corrupto de América y es como el pariente pobre del clan sudamericano, al que se invita a las bodas familiares pero se lo sienta en la esquina y recibe todas las burlas.

Nunca encontré una respuesta satisfactoria a la pregunta de qué hizo tan raro a Paraguay. Pero hallé algunos australianos: un hombre de 79 años con aspecto de orangután llamado Basil Murry, que vivía en medio del campo paraguayo, nunca había ido a Australia pero hablaba perfecto inglés con un fuerte acento australiano. Conocí a Florence Wood de White, una antigua aeromoza de cabello llameante y amante de los gatos, cuyo departamento de Asunción estaba lleno de recuerdos de Australia. También vi a su primo, Robin Wood, un caricaturista multimillonario, hecho caballero en Italia, con seguidores en todo el mundo de sus libros futuristas de cómics, tipo Thor. Me fui con la sensación de que Paraguay está lleno de excéntricos, pero sin estar segura de si es que el país los atrae o los hace.

En los trópicos, todo lo nuevo rápidamente parece viejo. Las cosas se pudren y deterioran, crecen demasiado o son absorbidas, como hielo en un estanque caliente. Paraguay tiene una manera de apoderarse de las cosas. Cuando llegaron los españoles, plantaron naranjos, que se asimilaron e hicieron salvajes, y ahora tiran fruta en las calles de Asunción. Algo similar ocurrió con los australianos.

Aunque hacen esfuerzos por conservar sus raíces, aferrándose a los símbolos de su australianidad como a un clavo (sirven tazas de te muy fuerte y sandwiches sin corteza, cantan antiguas canciones campiranas y bordan ositos koala en sus manteles), en su mayoría los descendientes no tienen ni idea de que son australianos, a pesar de su tez blanca, sus ojos verdes y sus apellidos como Smith, Kelly y Wood. En un sitio como Paraguay, la memoria es corta. Todo se lo llevan los remolinos de las grandes canaletas. O el sol lo cocina hasta ser convertirlo en barro.


Basil Murray y su hija Nellie. Foto de Vivienne Stanton

Mundo Abierto agradece la colaboración invitada de Vivienne Stanton, periodista australiana radicada en Ciudad de México. Traducción de Témoris Grecko.

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8 comentarios to “Viajeros: Australianos en Paraguay: la utopía que se fue por el desagüe”

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Todo parece surrealista, me hace pensar en lo adaptable que son los seres humanos.

Hola Vivienne. Qué gusto empezar a leerte. Me encanta cómo empiezas tu entrega. La historia da para una novela. No sabía nada de esto y me surgen muchas dudas. ¿Qué pasó con el proyecto? ¿Consiguieron tierras dónde instalarse? ¿Las ocupan aún sus descendientes o se dispersaron? ¿Y qué onda con los menonitas del Chaco? ¿Estarán en contacto con otras comunidades menonitas del mundo? ¿Hay algo así como una Internacional Menonita? Un beso.

MEXICO LINDO Y QUERIDO COMO DICE LA
CANCIÓN, LA FAMILIA CASEY CANTA
MATILDA Y LOS DESENDIENTES
AUSTRALIANOS CANTAN INDIA,
BELLA MESCLA DE DIOSA Y PANTERA…….

Muy interesante que alguien escriba sobre los Australianos olvidados,yo soy nieto de uno de ellosy como yo hay muchos GRACIAS ,GRACIAS POR INFORMAR AL MUNDO DE ESTE VIAJE que en Paraguay hay una COLONIA NUEVA AUSTRALIA…

Hola, estoy haciendo busquedas para un proyecto de documental acerca de esta colonia de australianos en Paraguay, y desearia entrar en contacto con Vivienne y con Julio. Por favor escribirme a maiana@secretosdelucha.com

Lo que escribió la autora de este artículo es en gran parte muy cierto, pero lo que se olvidó de mencionar es que mi país tiene una suerte de imán que atrae y retiene a las personas. Ella misma fue “victima” de este imán ya que pretendía quedarse una semana pero partió después de un mes.

Mi bisabuelo, si bien era escocés y no australiano, fue uno de los que creyeron en este sueño sudamericano llegando a la Colonia Nueva Australia a fines del siglo XIX. Tuvo la oportunidad de volver a su país pero decidió quedarse y forjar la tierra.

Si bien es cierto que en Paraguay no tenemos playas, ni montañas, ni grandes atracciones turísticas, tenemos algo muy importante, que es la Identidad y el principal error que comente la escritora de este artículo, es donde menciona que en Paraguay uno se queda porque el esfuerzo de marcharse es muy difícil. En este punto está muy equivocada porque oportunidades para salir no faltan, al contrario, sobran, pero el amor a esta tierra, el mismo amor por el que cientos de familias australiana y decidieron trabajar la selva paraguaya hace poco más de cien años, es lo que nos retiene acá.

Yo, aunque sea bisnieto de europeos, estoy convencido que soy Paraguayo por Convicción y no por accidente geográfico.

estas muy equivocado…….cada pais tiene su cultura y no tienes la minima idea de lo trasmitido…somos pobres peo la mayoria onrrados.no tienes derecho emocionalmente de ablar asi de mi pais.acojimos a tus paisanos por algo ke no le gustaban en su pais eres con mucho respeto un anti patriota y mal educado por que no estas enterado nada….con tus palabritas de despechado no conbenseras a nadie de lo ke estan en ese pais tan marabilloso especialmente por el cariño que sienten pwr los extranjeros…

no se a donde tu fuiste porque lo que describis cunado menos es exagerado… en este hermoso pais no sufrimos de incendios forestales, huracanes, terremotos… si queres vivir tranquilo.. VENI A PARAGUAY…
si queres saber lo que es sentir la calidez humana…VENI A PARAGUAY
si queres saber lo que es el verdadero amor a la patria y la grandeza de su cultura…VENI A PARAGUAY CARAJO!


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