África: el exterminio de los gorilas de montaña

Posted on 12 noviembre, 2007. Filed under: Témoris Grecko | Etiquetas: , , , |

Por Témoris Grecko / Ciudad de México

A fines de febrero, recibí un e mail lleno de entusiasmo de parte de los voluntarios de Wildlife Direct (WLD), una organización de conservacionistas que trabaja en una de las zonas más peligrosas del mundo, el parque Virunga en el este de la República Democrática del Congo, para proteger a los gorilas de montaña. Ellos están en peligro de extinción: sólo hay 680 ejemplares, de los que 380 están en Virunga. Gracias al esfuerzo de sus defensores, se han recuperado lentamente desde los años 70, cuando eran 240. Por eso, el nacimiento de Ndeze, una gorilita preciosa representó un motivo de celebración. La hijita de Safari hizo crecer a 12 el número de miembros de la familia Rugendo, un grupo de “habituados”: con el objeto de que la atención a los gorilas pueda sostenerse con medios locales (y dejar de depender de donaciones extranjeras), se acostumbra a los primates a la presencia humana, para que los turistas puedan verlos y generar ingresos para las comunidades. Los Rugendo tenían todavía más buenas noticias: otra hembra, Mburanumwe, se había embarazado. Cuando su hijito naciera, él o ella, y su media hermana, la recién nacida Ndeze, debían formar parte de una nueva generación amigable que confiara en sus primos humanos, raros (en lugar de pelo se cubren con algodón) pero simpáticos.

Por la mañana del 23 de julio, tres hembras de la familia Rugendo fueron encontradas muertas a balazos: Neeza, madre de un bebé de dos años que desapareció; Mburanumwe, que estaba embarazada, fue asesinada y además le prendieron fuego a su pelaje; también Safari, que apenas cinco meses antes había sido mamá… ¿y la pequeña Ndeze? ¿Qué pasó con la bebita?

No había rastro de ella al día siguiente, pero hallaron el cadáver de su padre, Senkekwe, un macho lomo plateado. Estaba en posición de ejecutado. 200 campesinos cargaron los cuatro cuerpos hasta la aldea de Bukima en lo que se convirtió en una auténtica procesión funeraria. La amenaza contra la supervivencia de los gorilas de montaña es inmensa. Su hábitat natural está en una región turbulenta, conocida sobre todo por la matanza de 800,000 tutsis por extremistas hutus en Ruanda, en 1994. Cuando los genocidas fueron derrotados, sus milicias huyeron al Congo y se refugiaron en Virunga. El ejército ruandés hace incursiones en el parque para perseguirlos. Ocurre lo mismo con los militares de Uganda y sus propios rebeldes del Ejército de Liberación del Señor, que creen que su líder es Cristo reencarnado. ¿Parece suficiente caos? Pues éstos sólo son los elementos foráneos. En el Congo hay un estado de guerra civil que se enciende y se apaga. Abundan los grupos guerrilleros, los generales renegados, como Laurent Nkunda, y las tribus insurrectas, como la de los mai-mai, varios de los cuales usan Virunga como base.

Además (todavía hay un “además”), se trata de un área rica en recursos: oro, coltan, zinc, madera. Las distintas facciones luchan por apoderarse de ellos, y como es necesario alimentar a los miles de hombres que trabajan en los campos de explotación, compran toda la carne que les puedan llevar. A principios de año, los mai-mai llegaron a una laguna donde decenas de hipopótamos se refrescaban tranquilamente: entre bostezo y bostezo, sus grandes cuerpos fueron el blanco más fácil para los rifles automáticos.

Como allí no hay petróleo, el principal combustible es el carbón vegetal, que se produce al quemar madera bajo altas temperaturas. La destrucción de grandes áreas de selva en Ruanda obligó al gobierno a prohibir el negocio, por lo que la mafia del carbón vegetal se trasladó a Virunga y ahora está acabando con los bosques de los gorilas de montaña.

De ese tamaño son los retos que enfrentan los voluntarios de WLD y otras organizaciones, cuya valentía es admirable. Por ejemplo, en marzo, soldados de Laurent Nkunda mataron a un gorila y lo descuartizaron. Los conservacionistas encontraron su cabeza, sus manos y pies en una letrina. Como los guardaparques son sólo 600 y los hombres de Nkunda, 8,000, la única forma de arreglar el asunto era por las buenas. Con una ayudadita: primero, WLD envió información sobre la responsabilidad de Nkunda, que fue publicada por importantes diarios de Europa y Estados Unidos. Después, Emmanuelle de Merode y Samantha Newport, de WLD, fueron a darle una visita de cortesía al general. Debe ser estremecedor estar en la selva del Congo y pasar junto a los rebeldes para meterse al cuartel de un general africano que está furioso contigo. Pero cuando Samantha me lo contó en un e mail, lo pintó como una aventura muy divertida. Más porque lograron obtener un compromiso de respeto.

De parte de Nkunda, no de los mai-mai, que el 20 de mayo atacaron un puesto de vigilancia, mataron a un guardaparque (ya son 120 los que han muerto desde 1996) e hirieron a tres. La situación de inseguridad forzó una evacuación de los voluntarios extranjeros, que sólo pudieron regresar en junio.

Y luego vino la masacre. ¿Quién hizo eso? ¿Por qué? A falta de evidencias, WLD no hace acusaciones. Llama la atención que los cadáveres estaban completos: No los mataron por su carne, su piel ni sus órganos internos. Con Mburanumwe, a pesar de su estado de embarazo, o tal vez a causa de eso, actuaron con saña. Lo de Senkekwe fue como un ajusticiamiento. Todo esto pareció un mensaje con la intención de expulsar a los conservacionistas de Virunga. En meses anteriores, los aldeanos han sido intimidados por gente de la mafia del carbón vegetal, una industria que genera 30 millones de dólares al año. Paulin Ngobobo, un guardaparque de 43 años, ha recibido golpizas por oponerse a ella, y a raíz de la matanza fue arrestado bajo la acusación de negligencia, porque los gorilas estaban a su cargo. Esto parece muy conveniente para los mafiosos.

Desde entonces, las cosas se han puesto mucho peor. La gente de Nkunda ha roto el compromiso y ataca a los guardaparques, saquea sus puestos de vigilancia para robar víveres y armas, trata de forzarlos a unirse a sus huestes. Los mai mai mataron a un guardia e hirieron a otro el 28 de octubre. El saldo de gorilas asesinados se ha incrementado a 9 en lo que va del año. Los esfuerzos de protección de la especie se enfrentan con la imposibilidad de hacer las patrullas de reconocimiento para verificar el buen estado de las familias. Nkunda, quien afirma representar a los tutsis congoleses, parece tener el respaldo de Ruanda, que además amenaza con lanzar una intervención masiva y abierta en persecución de las milicias hutus. Y el gobierno congolés está interesado en combatir a sus enemigos sin preocuparse por la población local ni los gorilas. La última vez que hubo una guerra así, entre 1997 y 2001, dejó cuatro millones de muertos: la matanza de Ruanda y la catástrofe de Darfur son minucias en comparación.

El trabajo de WLD y los guardaparques (que no reciben el salario del gobierno congolés, que carece recursos, sino de WLD) es vital para garantizar que los seres humanos no exterminemos a los gorilas. A través de su página web informa día a día lo que ocurre y recibe donaciones (uno puede elegir lo que se va a pagar con ellas: comida, botas, sueldos).

Los gorilas “habituados” son los más fáciles de matar. Precisamente porque confían en los hombres y no huyen cuando nos aproximamos. La trágica ironía es que su habituación es igualmente clave para su supervivencia. En medio del desastre, brilló un rayo de luz: el 26 de julio, encontraron a Ndeze, a quien había estado cuidando su hermano mayor. La falta de leche materna casi la mató por deshidratación, pero los guardaparques ya la están atendiendo. Es un esfuerzo por darle amor y tratar de que olvide el trauma, que se desvanezca la memoria de los asesinos, que nos pueda volver a ver con confianza y reviva la amistad. Para que los gorilas tengan futuro.

Notas: Este artículo es una actualización del original que publiqué en El Universal, el 19 de agosto.

Video y foto propiedad de Wildlife Direct.

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6 comentarios to “África: el exterminio de los gorilas de montaña”

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Fíjate que me sorprendió mucho darme cuenta de que esta entrada no tenía comentarios. Traté de encontrarle una explicación: no puede ser por el tema, la historia y las imágenes son suficientes para estremecer a cualquier lector. ¿Qué es, entonces? De pronto me di cuenta de que en mi caso particular, el asunto es que yo siento a África verdaderamente lejos. Nunca he estado en ese continente y supongo que ni siquiera eso es suficiente; que como en Europa o en América, la realidad cambia de un país a otro. Es muy poca la gente que conozco oriunda de un país africano, la información que nos llega de allá a quienes vivimos en América es muy escasa y muchos de sus problemas parecen no tener relación alguna con nuestra realidad. Yo sólo he visto gorilas en el zoológico.

Qué dificil, Témoris. Desde luego es más sencillo dar un comentario indignado sobre el asunto de las Muertas de Juárez o la chica inmigrante en España; desde luego que el tema de la ablación me hace brincar de mi asiento y sacar mi indignación. Pero en el asunto de los gorilas, lo único que pude hacer fue sentir esta presión en el estómago y poner esa cara de sorpresa-incredulidad, que de tanto ponerla últimamente ya se me está gastando. Lo único que pensaba era: ¿y qué puedo hacer yo? A veces la realidad me rebasa y “deveras” no sé por dónde empezar.

Hoy que leo tu post, imaginé tus expectativas de colocar un texto, abrir el debate y dar voz, por lo menos para reprobar la crueldad ante la eliminación de la vida y la explotación de recursos naturales.

Los que lo leímos tendremos diferentes representaciones y significados de África. Algunos tendremos arraigos y expectativas. Lo más lamentable es que África, como cultura madre, siga estando tan lejos y continúe siendo tan desconocida. Sé que toca tu sensibilidad porque la has conocido y le guardas un lugar verdaderamente especial.

Pero calma, el que no existan comentarios no le quita el valor a la información. No todos sabemos de todo, y algunos temas son más fáciles de abordar, como lo colocó Eillen.

Un blog, a diferencia de otros medios, abre un espacio de debate sin que deje de ser un medio de difusión. Cientos se habrán enterado por primera vez de lo que sucede en Virunga, y con estas medidas, si por lo más no fomentamos una sociedad más sensible, sí participamos en la construcción de una sociedad más informada.

Abrazos
Makieze

La proteccion de estos primos hermanos nuestros requiere que sea ipsofacto, pero hay que concienciar a los lugareños de su vital importancia, pues no se puede excluir a los habitantes; hay que hacer un esfuerzo común.

QUE DIOS BENDIGA A TODAS LAS PERSONAS DEDICADAS A LA LABOR DE PROTECCIN DE ESTOS ANIMALES..YO NO PUEDO HACER NADA POR ELLOS…PERO AGRADEZCO QUE HAYA PERSONAS QUE SI…

Hallo !!!
Me agrado la pagina con la que cuentan ya que tienen mayor informacion a comparacion de algunas revistas, de eso me di cuenta cuando consulte el articulo de los gorilas junto con una revista. Les felicito y espero que sigan asi ….

Que tengan un buen dia … Adios…

Hola soy Rocio tengo 16 años y la verdad que me intera mucho el tema, no es por un capricho de nena ni nada por el estilo tengo una forma de pensar muy distinta a los demas!

quiero saber si se puede gacer algo por estoy animalitos! que no tiene la culpa de vivir en un mundo donde lo unico que importa es el vienestar unico y la comodidad!

les dejo mi msn por que me intera mucho este tema! soy de buenos aires

la_vagancia22@hotmail.com


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