Escenarios de la “Guerra Fría”: Hungría (1956) – República Dominicana (1965) *

Posted on 6 octubre, 2008. Filed under: Domingo Lilón -Pécs, Hungría | Etiquetas: , , |

Por Domingo Lilón /Pécs, Hungría

 

Directa e indirectamente, en Mundo Abierto hemos comentado sobre la política internacional llevada a cabo en su momento por los EE UU y la ex-URSS durante el periodo de la “Guerra Fría” y el mundo bipolar. En esta ocasión queremos dar una vista panorámica sobre los acontecimientos que desembocaron en la invasión soviética a Hungría en 1956 y los que dieron lugar a la invasión norteamericana a la República Dominicana en 1965 dentro del marco de la “Guerra Fría”.

 

Desde el análisis comparativo de ambos acontecimientos podemos encontrar una serie de semejanzas entre ambos hechos, así como también, naturalmente, una serie de diferencias, tomando siempre como punto de partida los elementos de política interna y los de política internacional que influyeron en el desenlace de ambas invasiones dentro de la política de la “Guerra Fría”.

 

Ambos levantamientos, la húngara de 1956 y la dominicana de 1965, estaban destinados a fracasar ya que en el mundo bipolar la ubicación geográfica de ambos países, Hungría y la República Dominicana, se enmarcaban dentro del área de esfera de intereses de las potencias que dominaban el mundo bipolar de entonces: los EE. UU. y la URSS.

 

Un papel importante en los acontecimientos aquí analizados lo jugaron las doctrinas que sostenían los EE. UU. y la URSS. En el caso húngaro, aunque Jruschov sostenía, en teoría, la política de “coexistencia pacífica”, la dirección soviética no hubiera permitido un cambio político en un país que colindaba con sus fronteras; los EE. UU., por su parte y tras el triunfo de la Revolución cubana, los acontecimientos de Bahía de Cochinos (1961) y la crisis de los misiles de 1962, nunca hubieran permitido el nacimiento de otra Cuba en el Caribe, aunque la situación dominicana, y sus dirigentes, diferían mucho de lo cubano

 

La situación internacional antes del ‘56 húngaro y del ‘65 dominicano

 

Los acontecimientos de Hungría de 1956 estuvieron precedidos por una serie de sucesos que marcarían el llamado periodo del “deshielo” durante la dirección de Jruschov, pero que en realidad, y a pesar de algunas tímidas reformas, seguían representando la política expansionista o de mantenimiento de la esfera de influencia de la dirección soviética.

 

En marzo de 1953 murió Stalin con lo cual Jruschov toma el poder y tras el XX Congreso del PCUS logra afianzar su posición y criticar la forma arbitraria, dictatorial y totalitaria de los métodos de terror de Stalin. Ese mismo año de 1953 tiene lugar la crisis en Alemania Oriental. Pero los acontecimientos que marcaron mayores hitos serían los de Polonia y los de Hungría en el mismo año de 1956.

 

Tras el XX Congreso del PCUS, en febrero de 1956, en el cual Jruschov criticó la dictadura de Stalin, aunque no utilizando esta terminología, sino abuso de poder, desviación de la dirección comunista, culto a la personalidad, etc., en varios países de Europa Oriental se creyó que soplarían nuevos vientos.

 

Los polacos vieron en Gomulka el símbolo de la oposición a la URSS. Mas, y bajo la amenaza de una intervención armada en Polonia por el ejército soviético, para evitar males mayores Gomulka se comprometió a ser un gobierno fiel al bloque liderado por la URSS. Con este paso Gomulka evitó el derramamiento de sangre que tendría lugar en Hungría unos días más tarde.

 

Lo que se inició como una manifestación de apoyo por parte de los húngaros hacia los polacos en poco tiempo se convirtió en una revuelta popular que acabaría con la intervención de las fuerzas soviéticas.

 

En el caso dominicano los acontecimientos internacionales que influirían en la posterior invasión norteamericana de 1965 están estrechamente relacionados con los ocurridos en la vecina Cuba: Bahía de Cochinos (Playa Girón) de 1961 y la crisis de los misiles, la mayor, quizá, de todo el periodo de la “Guerra Fría” ya que directamente se enfrentaron la URSS y los EE. UU.

 

Tras este conflicto con Cuba era natural para la política norteamericana el impedir cualquier tipo de acción que amenazara sus intereses en el Caribe, zona que, al fin y al cabo, era esfera de influencia de los EE. UU. Y entonces surgió la crisis dominicana.

 

Durante 31 años (1930-1961), la República Dominicana estuvo regida por el dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo Molina. Este, que tomó el poder a través de la violencia, había sido un producto de los marines norteamericanos que ocuparon el país entre 1916-1924. En mayo de 1961 el dictador fue ajusticiado, iniciándose un periodo de caos y anarquía en el país.

 

En diciembre de 1962 se convocaron elecciones libres tras varias décadas, resultando vencedor el candidato del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Juan Bosch. Tras 31 años de dictadura era natural que algunas medidas del nuevo gobierno atentaran al status quo existente anteriormente. En marzo de 1963 se proclamó una nueva Constitución, la cual no fue muy aceptada por varios círculos. Luego se pasó a actos concretos en contra del gobierno bajo la acusación de infiltración y orientación comunista. De esta forma, en septiembre de ese mismo año de 1963 la República Dominicana, y el mundo, se despertó con el golpe de Estado al Gobierno de Bosch efectuado por la jerarquía de las Fuerzas Armadas Dominicanas. Los posteriores sucesos dieron lugar a la revuelta popular de abril de 1965 y a la invasión norteamericana de ese mismo mes y año.

 

Semejanzas entre el ‘56 húngaro y el ‘65 dominicano

 

Si analizamos detenidamente ambos acontecimientos vemos una serie de semejanzas entre ambos. A saber:

 

1.- Ambas revoluciones estuvieron precedidas de una feroz dictadura: en Hungría la de Rákosi (el Stalin húngaro), en la República Dominicana, la de Trujillo.

 

2.- Los respectivos gobiernos, el de Imre Nagy y el del depuesto presidente dominicano Juan Bosch, tras la dictadura intentaron democratizar sus países, aunque en el caso húngaro las iniciativas de Nagy fueran más radicales, como, por ejemplo, la salida de Hungría del Pacto de Varsovia y sus intenciones de convertirse en un país neutral.

 

3.- Ambos líderes revolucionarios, Imre Nagy y Francisco Caamaño (líder de los acontecimientos dominicanos de 1965), eran representantes del viejo poder: Nagy como comunista (y funcionario) y Caamaño como miembro del estamento militar (con el grado de coronel), cuya carrera militar la había desarrollado durante la dictadura de Trujillo.

 

4.- Tras el estallido de las revoluciones ambos líderes, Nagy y Caamaño, asumieron el papel histórico y político que le fue asignado en su momento.

 

5.- En ambos acontecimientos hubo una dualidad de poder: en Hungría se expresó entre Nagy y Kádár (gobierno establecido y apoyado por los dirigentes soviéticos), mientras que en la República Dominicana entre Caamaño y Wessin (apoyado por el estamento conservador cívico-militar y por los EE UU).

 

6.- En ambas revoluciones, el triunfo del movimiento de las masas populares parecía inminente a corto plazo, siendo abortado sólo por las invasiones soviética y norteamericana.

 

7.- Ambas revoluciones fueron eclipsadas por acontecimientos internacionales que desviaron la atención pública internacional: en el caso húngaro fue la crisis del Canal de Suez y en el dominicano, la escalada militar norteamericana en Vietnam.

 

8.- Las revoluciones húngara y dominicana no encontraron el apoyo necesario en los foros internacionales: el silencio de la ONU en el caso de Hungría fue más que elocuente, mientras que en el caso dominicano, los norteamericanos capitalizaron la OEA a tal punto que, amparándose en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), varios países latinoamericanos enviaron tropas a la isla caribeña. Fue ésto tal descaro político que en varios círculos latinoamericanos la siglas OEA (Organización de Estados Americanos) fue interpretada con lo de Otro Engaño Americano.

 

9.- Independientemente del desarrollo posterior, ambas revoluciones tuvieron un gran eco de apoyo en  la opinión pública internacional.

 

10.- Instaurados los gobiernos afines a la URSS y los EE. UU., el de János Kádár y el de Joaquín Balaguer respectivamente, una de las principales tareas de éstos fue la eliminación o la captación de la oposición.

 

11. Por último, con la muerte violenta de ambos líderes de las revoluciones húngara y dominicana, Nagy (fusilado) y Caamaño (muerto en 1973 tras un desembarco guerrillero liderado por él) llegaron a convertirse no sólo en mártires, sino en símbolos de la resistencia a la política imperial de la URSS y de los EE. UU.

 

_____

 

* Este post es un resumen de un ensayo publicado ya con anterioridad.

 

 

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5 comentarios to “Escenarios de la “Guerra Fría”: Hungría (1956) – República Dominicana (1965) *”

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Es muy interesante el artículo y me puso a pensar, en que también la Revolución Mexicana tiene algunas semejanzas (guardando distancia), por ejemplo la traición de Huerta a Madero por eso de que fueron militares quienes asumieron el poder, el intervencionismo estadounidense; y que tras el triunfo las masas parecías asumir el poderes. Un saludo Domingo y gracias por el trozo de historia que compartiste, me encanta la historia.

Tocayo, me parece chévere el post, por el mismo hecho de refrescar acontecimientos, episodios o, como tú los llamas, escenarios de la guerra fría. Quisiera preguntarte, ¿la Hungría y la República Dominicana de hoy qué tanto han heredado de esos movimientos de Nagy y Caamaño, en cuanto a fuerzas políticas (líderes, partidos, movimientos, etc.) y también en cuanto a arraigo popular?

Saludos.

Teresita,

yo también veo ciertas semejanzas (guardando las distancias, como bien matizas) con el caso de México, tal cual ilustras. Y también sobre la Revolución mexicana, coetánea de la Revolución rusa, los partidos de las triunfantes élites, el más tarde PRI, en México, o el PCUS, en la entonces URSS, el poder de estos partidos en la vida política, etc. Desde una óptica comparada podemos ver unas historias muy interesantes.

A partir de la “guerra fría” yo los enfoco como escenarios, porque en verdad eso fuimos: simples escenarios de las dos grandes potencias que lideraban el mundo bipolar.

En cuanto a tu pregunta, Mingo, lo primero que hay que destacar es que los herederos de Imre Nagy y Juan Bosch (de éste más que de Caamaño, de quien haré unos comentarios al final) se encuentran hoy en el poder.

En Hungría, los herederos de Imre Nagy fueron aquellos miembros del Partido Socialista Obrero Húngaro que se separaron en 1988 y formaron el Partido Socialista, de corte socialdemócrata. Ellos llegaron al poder en 1994 (1994-1998), siendo su primer ministro Gyula Horn, un comunista que en 1956 se encontraba del lado contrario a Imre Nagy. Horn fue el último ministro de Relaciones Exteriores de la República Popular de Hungría, el ministro que le tocó en suerte abrir la frontera hacia Occidente, de allí su popularidad, más en el exterior que en el interior. Más tarde, a partir del 2002 hasta hoy, el Partido Socialista, con su primer ministro Ferenc Gyurcsány, gobiernan en Hungría. Los herederos de Imre Nagy lograron, en parte, algunos de sus postulados: salieron del Pacto de Varsovia, pero no se mantuvieron neutral ya que Hungría ingresó en la OTAN con el beneplácito de todas los partidos políticos (a excepción del Partido Socialista Obrero Húngaro, que aún existe, pero que no tiene ninguna influencia política).

En el caso dominicano, los herederos de Juan Bosch están también en el poder. Juan Bosch (muy ligado a Venezuela), fundó, junto con otros políticos dominicanos, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en 1939. Y más que una ideología, la socialdemocracia, su rasgo característico era el antitrujillismo. En 1973, a raíz del desembarco guerrillero que costaría la vida de Caamaño, Juan Bosch se escinde del PRD y funda el Partido de Liberación Dominicana (PLD), un partido marxista, a secas, que luego intentó establecer el boschismo como ideología (la interpretación marxista de la realidad dominicana). En 1996, y con el apoyo y consenso de Joaquín Balaguer, el otro gran caudillo dominicano junto a Bosch, representante de la élite conservadora dominicana, funcionario y presidente durante Trujillo y el hombre elegido por el Gobierno dominicano tras los sucesos de 1965, Leonel Fernández, actual presidente dominicano (en su tercer mandato), heredero directo de Bosch y su PLD, llega al poder. Por esta cooperación es por lo que varios círculos consideran al PLD un partido de derecha.

Caamaño representa hoy en día el gran mito dominicano, reivindicado tanto por la socialdemocracia (PRD), como por las izquierdas dominicanas. El pensamiento de Caamaño, que fue un hombre más de acción que de ideología, se resume en su papel de representante de las fuerzas dominicanas antiimperialistas, de allí que no haya un solo partido político que pueda monopolizar su figura. Es por ello que hago la diferencia respecto a los herederos de Nagy y Bosch y no Nagy y Caamaño. Éste vivió una época muy agitada de la “guerra fría”, emergió como líder de un movimiento que aglutinó al pueblo dominicano (la gesta de 1965) y que muy influido por las ideas de la época, la revolución cubana, la guerra de guerrilla del Che, el foquismo, Vietnam, etc., intentó llevar a cabo los mismo que en su momento hiciera Fidel (que le ayudó), Raúl, el Che, Camilo, etc., en Cuba, pero ya en otras condiciones. Es muy difícil establecer si más que una gesta fue una inmolación dadas las condiciones existentes entonces.

Como leerás, Mingo, tanto los herederos de Nagy y Bosch/Caamaño disfrutan del poder político. Tanto en Hungría como en la República Dominicana ellos representan una de las dos fuerzas políticas mayoritarias. He ahí la herencia de ellos.

Un saludo desde Hungría,

Domingo

Es triste tener que apuntar que nos toman como simples escenarios, porque al final eso somos todas las “colonias modernas,” y también aquí si en un momento gano la izquierda fue por influencias del triunfo de la Revolución Cubana, y un feroz antipriismo creo. Gracias

Muchas gracias por la publicación…muy muy interesante, la verdad.
Bueno ahí se refleja las múltiples similitudes del accionar ruso y norteamericano pero que aunque se parecían no eran los mismos…
A fin de cuentas, son dos conflictos más,con su debida importancia histórica, claro está, que dejó como consecuencia el terrible siglo XX.


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