La “banalidad del mal”, la “banalidad del bien”. Tres historias para comentar y reflexionar sobre las acciones humanas

Posted on 25 julio, 2008. Filed under: Domingo Lilón -Pécs, Hungría | Etiquetas: , , , , |

Domingo Lilón / Pécs, Hungría

1) “Era como si en esos últimos minutos él estuviera resumiendo la lección que este largo recorrido por la perversidad humana nos había enseñado a todos, la lección de la espantosa, desafiante en la palabra y el pensamiento, banalidad del mal.”

Así escribió Hannah Arendt en su libro Eichmann en Jerusalém. Un estudio sobre la banalidad del mal, publicado en 1963. El libro, un clásico sobre el totalitarismo, fue el resultado de la experiencia de Arendt durante el juicio contra Adolf Eichmann celebrado en Israel tras el secuestro de éste en Argentina. Esta reflexión de Arendt se relaciona con las últimas palabras de Eichmann momentos antes de que el verdugo acabara con su vida: “Larga vida a Alemania. Larga vida a Austria. Larga vida a Argentina. Estos son los países con los que más me identifico y nunca los voy a olvidar. Tuve que obedecer las reglas de la guerra y las de mi bandera. Estoy listo.” Sobre las víctimas de la llamada “solución final” (Holocausto), como responsable directo que era, sí el olvido. Él, declarándose no ser un “fanático antisemita”, argumentó su acción como la de un simple cumplidor de órdenes superiores. Arendt se asombró de que un hombre con tan limitada capacidad intelectual fuera uno de los mayores responsables de genocidio humano. Su postulado sobre el papel de víctima del totalitarismo, que motivaba la actuación de Eichmann, le acarreó una serie de ataques. Máxime que la misma Arendt era judía.

2) Giorgio Perlasca era un italiano que en su juventud fue admirador del fascismo y por ello se enroló en las tropas italianas que combatieron en España junto a Franco y contra la República. Terminada la contienda, pasó a vivir a Budapest (desde 1942) donde trabajaba como representante de una firma italiana. Su “pasado español” le hizo conocer a Ángel Sanz-Briz, diplomático español acreditado en Budapest. Gracias a la acción y gestión de Ángel Sanz-Briz, unos cinco mil judíos húngaros pudieron salvar su vida, ya que éste, amparándose en la Ley Rivera (que concedía la ciudadanía española a los descendientes de judíos españoles, los de origen sefardí), expidió pasaportes y salvoconductos a estos judíos azkenazis, judíos centroeuropeos.

En marzo de 1944, Alemania toma el control de Hungría, depone a su aliado Horthy y en su lugar coloca al Gobierno filofascista de Szálasi, ejecutor de la mayoría de la comunidad judía húngara del Holocausto (tras el golpe, el mismo Eichmann hizo una visita a Budapest para ultimar los detalles de la “solución final”). Ante el nuevo gobierno, la posición de Ángel Sánz-Briz es la de no reconocer a las nuevas autoridades húngaras, saliendo del país sin notificar al Ministerio de Asuntos Extranjeros de Hungría. Perlasca, movido también por el temor de ser reclutado de nuevo, como ciudadano italiano que era, aliado de Alemania, y enviado al frente oriental, la entonces URSS, se refugia en la Embajada de España, falsifica documentación, se hace pasar por el nuevo Cónsul de España y continúa la obra de Ángel Sanz-Briz, logrando salvar también a miles de judíos húngaros.

La historia de Giorgio Perlasca ha quedado para la posteridad en el libro de Enrico Deaglio, La banalidad del bien. Historia de Giorgio Perlasca, como “reivindicación de la memoria que merece el heroismo” y en clara correlación a la obra de Hannah Arendt.

3) A Ramón Baglietto lo asesinó ETA el 13 de mayo de 1980. Como la mayoría de estos crímenes, mediaba el elemento ideológico. Ramón Baglietto era simpatizante de la UCD. No conocí a Ramón Baglietto, pero sí su historia, porque sus sobrinos Elena y Jesús son dos de mis mejores amigos y su casa es parada habitual mía en Madrid, donde viven. Y, se pueden preguntar, qué hay de especial en la muerte de Ramón Baglietto a manos de ETA. Al fin y al cabo, él no fue, ni el primero, ni el último. La historia llama la atención por sus protagonistas.

La historia de la muerte de Ramón Baglietto la narra su hermano Pedro Mari Baglietto, padre de Elena y Jesús, en su libro Un grito de paz. Autobiografía póstuma de una víctima de ETA. En una carta que le escribiera Pedro Mari Baglietto a Eugenio Etxebeste (Antxón), entonces el “número dos” de la cúpula de ETA, y primo del primero, y por ende, del asesinado, Pedro Mari narra lo siguiente: “[…] no pienses ni por un momento que esta carta tiene intenciones acusatorias o vindicantes. […] si algo quisiera ser esta carta es un impulso para la paz entre los vascos. […] Se me ha ocurrido escribirte… y sin querer insistir en el atentado de tu primo, sí quiero contarte una antigua anécdota suya que desconoces y que, por su trágica relación con los hechos que después ocurrieron, bien pudiera ayudarnos a meditar sobre la situación de nuestro pueblo. Verás. Teníamos por entonces en Azcoitia una pequeña sucursal del negocio familiar, a regentar la cual envió mi padre a Ramón. En los primeros días de su llegada y estando a la puerta de su oficina, pudo observar que, a pocos metros de él, a una señora que llevaba un niño en brazos y otro agarrado de su mano se le escapó este cuando atravesaba la calzada un gran camión. La señora se lanzó tras el muchacho con intención instintiva de protegerlo y a Ramón apenas le dio tiempo de quitarle el niño que tenía en sus brazos y ver con horror cómo la madre y el otro hijo morían aplastados por el pesado vehículo. Pues bien, el niño que quedó en sus brazos aquel día sería dieciocho años después uno de los presuntos miembros del comando que acabó con su vida, y precisamente el presunto autor del tiro de gracia en su sien… ¡Ya ves qué cosas!.”

Hoy día, la esposa de la víctima, Pilar Elías, tiene que convivir en el mismo inmueble donde está ubicada la cristalería del verdugo de su esposo, en libertad desde 1995.

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3 comentarios to “La “banalidad del mal”, la “banalidad del bien”. Tres historias para comentar y reflexionar sobre las acciones humanas”

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gulp! que historias y que ironias de la vida… :S
Buen post Domingo, saludos!

No pude evitar estremecerme con el final, como siempre la realidad supera la ficción. De Adolf, no se que decir, más realidad superando la fantasía.

Temoris, donde re-carajo andas? uno esperandote por Tijuana y pro Cancún y tu paseando, a vre si te dejas ver. Ya dehja de andar como chapulín y ponte en contacto con los amigos los amigos de Cancún, Maritza y El Jaime, por si ya nos olvidaste.

Me da gusto que hayas terminado tus odiseas allende la frontera y que ahora estes por acá; no dejs de visitar y conocer el Valle de los Sirios en Baja California, es hremoso, no recurdo si ya lo visitaste y hay otro lugar hremoso que se llama (BLA) Bahía de los Ángeles entre Ensenada (cabecera municipal) y Paralelo 28. En la carretera pasando San Quintín o ahí mismo, te dicen como llegar y cuanto te falta para llegar, no te lo pierdas, es un lugar enigmático y por ahora poco poblado


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